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Usar automóvil en la ciudad es egoísta, y estas fotos lo prueban

Por: pijamasurf - 10/16/2014

Ingenio y evidencia: esta iniciativa recorre las calles de Europa para mostrar todo el espacio público que podría ahorrarse si el uso del automóvil disminuyera en favor de la bicicleta

Para las ciudades, el uso del automóvil es un problema cada vez más preocupante. Lamentablemente, un elemento común del paisaje metropolitano es la fila interminable de autos en cuyo interior se aburre y se desespera casi siempre una sola persona, embotellamientos que se traducen en el desperdicio de tiempo, espacio y calidad de vida.

Con todo, en muchos de estos casos la ideología predominante nos ha enseñado a hacer prevalecer la “comodidad personal” sobre el bien común, la “comodidad” de pasar un par de horas atorado en un embotellamiento pero a bordo de una propiedad personal sobre otras opciones que se creen menos confortables, como el transporte público o la bicicleta.

Para evidenciar esta situación paradójica, activistas de la organización “Let's Bike It” comenzaron a recorrer las calles de Riga (Letonia) llevando a cuestas las aparatosas estructuras de bambú que vemos en las imágenes. Su propósito es simple: mostrar cuánto espacio ocupa un automóvil en comparación con una bicicleta.

La campaña es visualmente poderosa, impactante, acaso lo mínimo necesario para que algunas personas decidan intentar un cambio de hábitos y reemplazar ocasionalmente su automóvil por otros medios de transporte más positivos para su comunidad.

En Ecoosfera: Si eres mujer y te gusta andar en bici, tienes que leer esto

Ratas que realizan transacciones bursátiles y predicen las fluctuaciones del mercado

Por: pijamasurf - 10/16/2014

En un fantástico proyecto de arte financiero, Michael Marcovici crió una cepa de ratas con habilidades para predecir el comportamiento de acciones

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No, no nos referimos a una expresión (solamente) metafórica para hablar de los brokers de Wall Street: ratas que realizan operaciones financieras. Se trata del proyecto del artista austriaco Michael Marcovici, Rat Trading. Marcovici dice haber desarrollado una tecnología basada en estos roedores, a los cuales entrenó a detectar los patrones del mercado financiero de futuros. Para hacer esto, convirtió las fluctuaciones de los precios en una serie de notas tocadas en un piano --si el precio subía, la siguiente nota era más alta. Las ratas tenían luego que predecir qué nota seguía: si lo lograban eran recompensadas y si fallaban eran castigadas con terapia de shocks eléctricos.

Ratas con coquetos nombre como Lehman y Morgan fueron seleccionadas y criadas para transmitir sus genes y mejorar sus promedios --en algo que para ellas era de vida o muerte, y de esta forma se aceleró su evolución. Según Marcovici, después de unos meses las ratas estaban teniendo mejores resultados que los humanos e incluso que los softwares utilizados por algunos fondos de inversión. 

 

Claro que se trata de una farsa inspirada en la imagen de los corredores de bolsa y CEOs de fondos de inversión como rateros sofisticados --como fueron representados por esta famosa pieza de Banksy--, una percepción particularmente difundida durante el colapso del mercado en 2008 por la especulación hipotecaria y la transacción de complejos instrumentos financieros. 

En realidad, por el momento no podemos predecir el intercambio de divisas, el vaivén de las acciones, pese a que se gastan miles de millones de dólares en hacerlo y muchas personas pierden su dinero cuando se les venden sistemas a prueba de balas; por eso es tan acertado crear un ejército de ratas oraculares a las cuales darles nuestro dinero.

 

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