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¿Tus futuros bebés se parecerán a tus parejas sexuales pasadas? Un escalofriante estudio

AlterCultura

Por: pijamasurf - 10/06/2014

Las parejas sexuales previas pueden dejar rastros genéticos que la madre condensará para transmitir a futuras crías. La investigación no ha sido comprobada en humanos

¿Qué pasaría si tu bebé recién nacido no fuera sino un Frankenstein-rompecabezas donde más de un padre aportara piezas? Una versión narcisista del embarazo y la reproducción (además de la teoría genética tradicional) nos enseña a pensar que un bebé es una suma de características de dos individuos; pero un estudio de la universidad de South Wales cree que la conformación de un nuevo individuo podría estar determinada por más de un par de fuentes de cromosomas.

La teoría de la telegonía afirma que las parejas sexuales anteriores pueden transmitir sus características genéticas a las futuras crías. Una investigación de la doctora Angela Crean reveló que la primera cría de las moscas de la fruta, por ejemplo, es del mismo tamaño que el primer macho con quien la hembra se apareó. Esto no quiere decir que el primer macho sea el padre biológico de todas las crías subsecuentes sino que en cierta forma determina una característica de la futura descendencia, cuando los huevecillos inmaduros absorben parte del material genético seminal de parejas pasadas.

La idea es por lo menos escalofriante de considerar en un contexto humano. Si no podemos tomar café con una persona, mucho menos querríamos andar por ahí transmitiendo su material genético: pero por otro lado, las relaciones anteriores en ocasiones forman parte de un proceso kármico en el cual hemos aprendido algo de nosotros mismos. ¿Podría sostenerse lo mismo a nivel genético? ¿Nuestras relaciones pasadas (a nivel cromosómico o no) no nos determinan, en realidad, hoy como individuos?

Una reportera de The Guardian, contemplando la posibilidad de que la telegonía fuese una realidad comprobable en los humanos, desearía haber podido regresar en el tiempo cargada con una caja de condones.

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En “una yuxtaposición de anarquía y belleza”, como lo describe el fotógrafo Iain McKell, este grupo de nómadas viajeros rebeldes son la nueva ola de gitanos del mundo

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Aunque pocos lo sepan, en el mundo aún existen culturas nómadas a la vieja usanza. Hace más de 25 años se formó en Inglaterra un grupo de rebeldes anti-Margaret Thatcher que dejó Londres para ir a vivir al campo y viajar con festivales de música a lo largo y ancho de Europa. El fotógrafo Iain McKell desarrolló una fascinación por ellos y los siguió durante 10 años mientras documentaba sus rituales pagano-contraculturales, que describió como “una yuxtaposición de anarquía y belleza”.

En 2001, por ejemplo, documentó su celebración del solsticio de verano en Stonehenge, y sus fotografías son extraordinarias. Para este año los viajeros, que se hacen llamar “el convoy de la paz”, ya habían implementado carrozas con caballos (antes iban a pie) y el movimiento se había convertido en una suerte de ambientalismo-post-hippie-punk.

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Los sujetos que conforman el grupo ya no son reconocidos por el gobierno de Inglaterra y han adoptado voluntariamente un estilo de vida nómada, sin dejar de lado aspectos que los conectan con la vida moderna. Es decir, abandonaron el mainstream pero algunos tienen teléfonos móviles y laptops, e incluso cuentas en Twitter o Facebook, de acuerdo con McKell.

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Una de las ideas de McKell para romper un poco el estigma negativo que tienen por el simple hecho de ser gitanos y estar al margen de las leyes fue llevar a la supermodelo Kate Moss y fotografiarla con ellos. Moss pasó 3 días viviendo con ellos en su campamento; imitó su forma de vida y su comportamiento, con la sutil diferencia del vestuario: Moss portó una mezcla de John Galliano y Dsquared.

Todos estos documentos de la vida de los hermosos anarquistas de Inglaterra y la visita de Kate Moss están coleccionados en el libro The New Gypsies, de McKell. La subcultura de "el convoy de la paz” tiene su propia elegancia y su propia geografía.

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