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Turistas chinos muestran aberrante actitud frente a la cultura tibetana (FOTOS)

Por: pijamasurf - 10/28/2014

La propaganda china representa a los tibetanos como una raza inferior

La tensa situación política entre el gobierno chino y el Tíbet no se beneficia del turismo. Según la asociación Tibet Watch, la propaganda china representa a los tibetanos como una raza inferior, al mismo tiempo que promueve un turismo descontrolado que en la primera mitad de 2013 alcanzó los 12.9 millones de visitantes, lo cual excede a la propia población del Tíbet (3.4 millones).

Y es que la "disneyficación" del Tíbet por parte de los turistas ha alcanzado un grado de obscenidad impresionante: tratan a la población nativa como piezas de museo, trepan en estatuas sagradas e incumplen protocolos de visita a sitios sagrados con regularidad, transgresiones que Tibet Watch ha recogido en el reporte Culture Clash: Tourism in Tibet.

Imágenes como estas han sido recabadas de blogs de turistas chinos, y los expertos no cuestionan su autenticidad: cualquier visitante del Tíbet puede constatar que la falta de respeto a los símbolos y sitios sagrados por parte de los turistas chinos no es una excepción aislada.

Tom Grunfeld, especialista en historia tibetana de la State University of New York afirma que los turistas chinos "no muestran ningún respeto, por ejemplo, al apuntar sus cámaras en el rostro de los lamas". Esta situación no se presenta solamente en el Tíbet. El año pasado, un adolescente chino rayó su nombre en un templo egipcio de 3 mil 500 años de antigüedad, y en Taiwan, una madre permitió que su hijo defecara en el suelo de un aeropuerto, lo que forzó a las autoridades chinas a emitir una ley de turismo, para tratar de controlar las faltas de respeto de sus ciudadanos en el exterior.

Pero según Grunfeld, "el gobierno [chino] no ha hecho ningún esfuerzo para ayudar a los chinos a entender o respetar a los tibetanos ni a su cultura". Para Tibet Watch, "la propaganda del gobierno en el caso del Tíbet es muy negativa, y creemos que está llevando a la gente a ver a los tibetanos de manera negativa".

A decir de Grunfeld: "El punto es que [los tibetanos] sienten que su cultura y su idioma están en peligro". Los tibetanos siguen sin tener libertad de tránsito en su propio territorio, mientras los chinos tienen libre acceso. Es por ello que los tibetanos "se sienten como ciudadanos de segunda clase", concluye Grunfeld. "Es similar a los afroamericanos en los Estados Unidos antes de los 60".

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Hombre camina por Nueva York y recibe afecto... ¿Reafirmación desesperada del patriarcado? (VIDEO)

Por: pijamasurf - 10/28/2014

El gesto reaccionario de trivializar e incluso celebrar el acoso callejero quiere decir que el discurso feminista comienza a calar estructuras osificadas de la sociedad

Poco tiempo después de aparecer el video donde una chica camina por Nueva York mientras recibe indeseadas muestras de "aprecio" del personal masculino, la página Funny or Die lanzó esta respuesta, tal vez para aprovechar el flujo viral que provocó el video original.

Es muestra de cómo (y con cuánta velocidad) puede trivializarse una discusión de género a la que incluso muchas mujeres no se sienten invitadas a participar. Puede que nunca hayan sufrido acoso en el transporte público o en la calle, o que denunciarlo les parezca un gesto victimizador de las mujeres; pero el hecho de que las mujeres (al menos en los espacios urbanos) gocen de las libertades actuales para trabajar, no casarse a corta edad e incluso poder votar, se logró gracias a cuestionar férreamente estructuras patriarcales que en otro tiempo las hubieran oprimido.

El video de Funny or Die termina con una admonición muy clara para "dejar al patriarcado en paz", lo que podría interpretarse como una buena señal: el gesto reaccionario (incluso apoyado por muchas mujeres) de trivializar e incluso celebrar el acoso callejero quiere decir que el discurso feminista comienza a calar estructuras osificadas de la sociedad. El mensaje del video de FOD es, sin embargo, muy realista: los hombres blancos sólo reciben oportunidades de empleo y cupones para productos gratis. Eso, y que hacer enojar feministas resulta en muchas visitas a sitios web.

Y es que los cambios sociales suelen ser lentos y a menudo molestos: implican observarnos a nosotros mismos en el lugar del otro; y, sin duda, pocos hombres serían tan valientes como para salir armados con una falda y una sonrisa a recorrer las calles, donde "lo normal" es que una mujer deba recibir (e incluso agradecer) el afecto indeseado de los extraños.