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Los elefantes pueden escuchar lluvia a más de 250km de distancia

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 10/24/2014

Nuevas investigaciones encontraron que los elefantes pueden detectar tormentas a cientos de kilómetros y cambiar su rumbo para ir hacia ellas

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La manera en que operan los elefantes es insondable. Nunca entenderemos su capacidad mnemónica porque la única manera de cuantificarla es comparándola con un disco duro, quizás; y no se diga del miedo que le tienen a las hormigas, el cual es otro rasgo que también, por surreal, escapa a nuestra realidad.  

Sabemos que recuerdan dónde está el agua y por ello pasan meses del año caminando hacia ella, pero hasta ahora no se sabía que también pueden escuchar el sonido de la lluvia a más de 250 kilómetros de distancia. Los elefantes tienen una capacidad casi biónica para escuchar llover.

Un grupo de investigadores se dispuso a averiguar por qué algunas veces las manadas cambian de rumbo como por azarosa determinación. Por medio de monitoreo y GPS siguieron el rumbo de las enormes criaturas en el desierto de Namibia, uno de los lugares más secos y calurosos de África, y al mismo tiempo monitorearon las precipitaciones pluviales de la zona utilizando data satelital. Al analizar ambos, se dieron cuenta de que estos cambios repentinos de dirección tenían que ver con la localización de la lluvia.

Investigaciones previas habían encontrado que los elefantes sólo pueden escuchar sonidos de baja frecuencia; por lo tanto, se requiere de más investigación para saber si los sonidos de baja frecuencia causados por tormentas son la verdadera fuente de la habilidad de los elefantes para detectarla. Lo cierto es que, entre más se investiga acerca de estas criaturas, más imposibles parecen ser.

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En el afan de escuchar las entrañas del glaciar Gornergletscher en los Alpes suizos, algunos geólogos idearon la manera de grabarlo y traducir su frecuencia a estos extraños sonidos

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Podría ser una lluvia lejana, el fuego rompiendo madera, un río, estática, pero es la dinámica interna de un glaciar llamado Gornergletscher en los Alpes suizos. Lo que escuchamos es, de alguna forma, el mundo interno de un iceberg recorrido por grietas.

“Nuestra hipótesis”, apuntan los geólogos de la Universidad de California que lo grabaron, “es que el sonido se debe a cambios en la geometría de las grietas del glaciar. Mientras el agua se mueve dentro de un sistema de grietas y fracturas dentro del Gornergletscher, la forma, longitud y profundidad de esas grietas está cambiando constantemente debido a cambios en presión interna, niveles de agua y varios otros procesos”.

El irresistible afán de escuchar un glaciar llevó a los geólogos a idear un complicado método de grabación. Implantaron un sismógrafo a 120m bajo la superficie del glaciar y luego aceleraron el sismograma resultante 250 veces para poder escuchar mejor la frecuencia subsónica.

Esta técnica, además de conceptualmente hermosa, podría ayudar a la ciencia a prepararse para inundaciones y a contextualizar las mecánicas internas de repositorios cruciales de agua fresca. Si aprenden a descifrar los glaciares, podrían anticipar el comportamiento intempestivo de la naturaleza acuífera.