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Las increíbles fotografías de Chris Hadfield, el carismático astronauta canadiense

Por: pijamasurf - 10/25/2014

La sencillez contrasta con el portento en estas imágenes tomadas por Chris Hadfield mientras se encontraba a bordo de la Estación Espacial Internacional

A mediados de 2013 el exastronauta canadiense Chris Hadfield saltó a la fama por una serie de videos en donde con sencillez y amabilidad explicaba la vida cotidiana a bordo de la Estación Espacial Internacional, siempre sin descuidar el aspecto científico del asunto. Sin embargo, hubo un par de momento en los que fue su originalidad sensible la que lo convirtió en un fenómeno viral: primero, un video en el que mostraba que las lágrimas en el espacio exterior no caen; después, para no dejar asomo de duda, la ocasión en la que antes de volver a la Tierra interpretó “Space Oddity”, la canción de David Bowie que era más que adecuada para sus circunstancias.

Recientemente, el periódico inglés The Guardian reseñó el libro You Are Here. Around the World in 92 Minutes, el cual compila fotografías que Hadfield tomó de nuestro planeta mientras se encontraba en el espacio exterior.

La idea del libro es simple, sin duda, acaso porque poco puede hacerse frente a las imágenes capturadas por el astronauta más allá de mostrarlas y dejar que nos colmen de asombro.

¿Quieres dar placer a tu cerebro? Ten sexo, come chocolate o aprende un nuevo idioma

Por: pijamasurf - 10/25/2014

Un estudio reciente encontró un denominador común entre la ingesta de azúcar, las relaciones sexuales y aprender un idioma: todo activa el sistema de recompensa del cerebro

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Desde hace tiempo, la neurociencia se ha abocado a comprender cómo funciona el placer en el cerebro, probablemente una de las sensaciones más enigmáticas de cuantas experimentamos.

Como parte de esas investigaciones, hace unos días un equipo integrado por científicos del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Bellvitge (Barcelona) y la Universidad Otto von Guericke de Magdeburg (Alemania) publicó los resultados de una investigación a propósito del efecto en el cerebro del aprendizaje de un nuevo idioma, en particular sobre el llamado “circuito” de placer y recompensa que involucra regiones como el hipotálamo, el núcleo accumbens y el córtex orbitofrontal. Hasta ahora se sabía que, en efecto, aprender un nuevo idioma genera nuevas conexiones neuronales, pero se ignoraba si el proceso también involucraba emociones.

Para conocer esto, los científicos condujeron a 36 adultos a máquinas de resonancia magnética en donde realizaron diversas pruebas para observar qué zonas del cerebro se activaban al aprender por deducción una palabra nueva en un idioma ajeno, en comparación con el hecho de ganar una apuesta:

En la primera tarea, los participantes podían aprender el significado de palabras nuevas deduciéndolo del contexto de dos frases en las que aquellas aparecían. Por ejemplo, los sujetos veían en una pantalla la oración «En el lago, el hombre cogió una jedin», y posteriormente «El hombre remaba en su jedin». A partir de estas dos frases, los participantes podían aprender que la palabra jedin significaba ‘barca’. Por otro lado, también realizaban una tarea de juego, en la que debían apostar sistemáticamente una cantidad de dinero que podían ganar o perder.

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Inesperadamente, las similitudes surgieron. En ambos casos los investigadores comprobaron que el “centro de recompensa” del cerebro se puso en marcha. Según explicó Antoni Rodríguez Fornells, coautor del artículo, la sorpresa se debe a que:

[…] el área del lenguaje se ubica tradicionalmente en una estructura cortical del cerebro que se supone encapsulada, y en ningún momento se postula que tenga que estar relacionada con circuitos de recompensa, evolutivamente muy anteriores. El artículo pone en tela de juicio el hecho de que el lenguaje provenga sólo de una evolución cortical o de mecanismos muy estructurados, y muestra un posible aspecto emocional en el desarrollo del lenguaje.

Asimismo, la investigación también confirmó que la mielina del sistema nervioso es decisiva durante el aprendizaje de un nuevo idioma: las personas con mayores niveles de esta sustancia fueron también quienes mostraron mayor facilidad para aprender nuevas palabras.

De acuerdo con los investigadores, estos resultados ayudan a explicar porqué para algunos resulta tan gratificante aprender un nuevo idioma, además de que aporta pistas sobre la manera en que, desde el punto de vista de la neurociencia, se desarrollaron los lenguajes con que la humanidad se ha comunicado a lo largo de su historia.

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