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Escuela sustituye escritorios por bicicletas y el resultado es sorprendente

Por: pijamasurf - 10/10/2014

El programa Read and Ride está promoviendo el ejercicio mientras se lee, logrando que los alumnos se concentren más y aprendan mejor

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La escuela parece siempre estarnos preparando para el trabajo de oficina: llegas temprano, tienes un horario fijo y te dedicas a sentarte frente a un escritorio durante horas haciendo papeleo. El alumno promedio pasa unas 6 horas al día inmovilizado en un asiento, y eso sin contar las horas extra que pase en su casa haciendo sus tareas.

Poco a poco nos estamos dando cuenta de que pasar tanto tiempo sentados puede ser muy malo para la salud; muchas oficinas ya están tomando medidas al respecto, ¿pero qué pasa con las escuelas?

Mientras la mayoría de las escuelas siguen con los ritmos tradicionales, algunas otras están empezando a implementar medidas que, sorprendentemente, están mejorando la atención de los alumnos. Por ejemplo, la Ward Elementary en Winston-Salem, Carolina del Norte, inició un programa para cambiar los escritorios por bicicletas de ejercicio, para que los alumnos puedan hacer ejercicio mientras aprenden.

El programa Read and Ride inició hace 5 años y ha puesto en evidencia que cuando los alumnos se ejercitan al momento de leer aprenden mejor. La idea es utilizar la bicicleta como un estímulo, haciendo que la lectura se vuelva algo divertido.

Además, el programa de bicicletas hace que todos hagan ejercicio, sin tener la preocupación que emerge para muchos en la clase de gimnasia de no ser muy buenos para los deportes. Con las bicicletas cada quién va a su nivel sin ser estigmatizado por ser más lento o tomarse descansos, pues es una actividad que se realiza casi de manera automática, mientras la atención está puesta en la lectura.

Actualmente el programa se ha extendido a 30 escuelas y se espera que se aplique en cada vez más planteles.

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Esta joven de 29 años ha elegido morir el 1 de noviembre (argumentos sobre la muerte voluntaria)

Por: pijamasurf - 10/10/2014

“Dado que el resto de mi cuerpo es joven y sano, tengo posibilidades físicas de resistir por mucho tiempo, aunque el cáncer se esté comiendo mi mente”

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Brittany Maynard, de 29 años, fue diagnosticada con un tumor cerebral, y los médicos estimaron que le quedaban 6 meses de vida. Pero en lugar de atravesar por la dolorosa quimioterapia, Maynard decidió aprovechar su calidad de vida y administrarse una sobredosis de medicamentos de prescripción el 1 de noviembre de este año, en su casa, en compañía de su familia y seres queridos.

“Luego de meses de investigación, mi familia y yo llegamos a una conclusión dolorosa. No existe un tratamiento que pueda salvar mi vida, y los tratamientos recomendados destruirían el tiempo que me queda”, dijo Maynard en un comunicado.

“Dado que el resto de mi cuerpo es joven y sano, tengo posibilidades físicas de resistir por mucho tiempo, aunque el cáncer se esté comiendo mi mente.”

Maynard y su esposo comenzaron a investigar sobre alternativas de eutanasia y muerte con dignidad. Decidieron mudarse de San Francisco, California, al estado de Oregon, uno de los cinco estados de Estados Unidos que adoptaron legalmente la muerte digna. Desde 1997, 750 personas han recibido medicamentos por vías legales para terminar con su vida.

“Toda mi familia ha pasado por un ciclo devastador. Soy hija única –creo que voy a llorar. Para mi madre es realmente difícil, y para mi esposo también, pero todos me han apoyado porque han estado antes en cuartos de hospital, y escuchado lo que podría ocurrirme”.

Sin embargo, la joven no se identifica como “suicida”: “He tenido los medicamentos conmigo por semanas. No soy suicida. Si lo fuera, me los habría tomado hace mucho tiempo. No quiero morir. Pero estoy muriendo. Y deseo morir en mis propios términos”.

Dentro de las luchas sociales y las discusiones sobre el tipo de derechos que necesita desesperadamente nuestra sociedad, el derecho a la muerte digna suele ser uno de los menos mencionados, tal vez porque preferimos no pensar en la muerte en vez de enfrentarla con responsabilidad. Tal vez creemos que la muerte es simplemente perder el cuerpo, pero sin importar a dónde vayamos o lo que ocurra después, enfrentar ese momento ha sido siempre la actitud filosófica por excelencia, al igual que un importante centro de debates entre disciplinas espirituales. Pase lo que pase moriremos, eso es inevitable; pero mientras estamos muriendo, podemos poner en la balanza si importa más la vida que la muerte. Y al elegir la muerte, de algún modo, Maynard eligió la vida.