*

X

¿Es posible una ciencia de la “buena escritura”? Algunos consejos sobre estilo del gran Steven Pinker

Por: pijamasurf - 10/02/2014

El estilo no es "el buen decir", ni lo que hace "literario" a un texto: es la conciencia de decir lo que necesitamos decir con las herramientas más apropiadas para hacerlo. Steven Pinker es uno de los pensadores más interesantes de la actualidad y su nuevo libro se trata precisamente de estas cuestiones

Steven-Pinker-2 

¿Es posible que la lingüística y la psicología cognitiva formen una especie de “Frankenstein crítico” para decirnos cómo escribir mejor? Una respuesta afirmativa –pero sobre todo, un trabajo constante sobre los usos del lenguaje escrito en el siglo XXI— viene de la mano del psicólogo evolutivo, lingüista y escritor canadiense Steven Pinker, quien plantea la cuestión en su nuevo libro, The sense of style.

En libros previos (como El instinto del lenguajeCómo funciona la mentePalabras y reglas y La tabla rasa), Pinker ha realizado una vehemente argumentación sobre cómo nuestros hábitos de lenguaje no sólo son una herramienta con la que la evolución nos ha dotado sino una herramienta de comunicación y práctica moral. En su nuevo libro, Pinker se distancia tanto del “prescriptivismo” (una versión policial de la gramática) como del relativismo posmoderno (cada cual se da a entender como puede y ya está), proponiendo que el estilo debe adecuarse a las necesidades comunicativas y planteando un interesante debate que implica a académicos y lingüistas tanto como a abogados, redactores, escritores y lectores interesados en comprender por qué prefieren cierto tipo de textos a otros.

Según Pinker, su trabajo sirve también “para gente que quiere comenzar un blog o una serie de reseñas”, pues nuestro entorno web exige también una comprensión clara sobre nuestros usos del lenguaje escrito. De una reciente entrevista extraemos los siguientes consejos:

 ¿Qué constituye la “buena escritura”?

Se trata de claridad, lo que no implica descuidar la gracia y la belleza –el lenguaje debería ser una fuente de placer. Cuando una imagen poderosa transmite efectivamente una idea o un sentimiento, uno sabe simultáneamente lo que el autor está tratando de comunicar, y recibe ese escalofrío de placer que hace de la lectura una experiencia disfrutable.

 ¿Por qué hay tanta “mala escritura”?

En general, la mente humana es increíblemente concreta; es más común escribir mal al ser demasiado abstracto, demasiado presuntuoso, que al ser demasiado concreto, demasiado “con los pies en la tierra”. Hay ejemplos de ambos, pero es más difícil ser concreto.

[Una razón de la mala escritura] es que la buena escritura es difícil: no es algo que la gente evite para sonar pretencioso y pesado de manera deliberada. De hecho, cuesta mucho trabajo sonar simple y natural.

La escritura apremiante y algunos otros fallos de la prosa académica son dañinos para la profesión: te olvidas de que las herramientas que se han vuelto claras para ti son confusas para todos los demás. Así que empiezas a escribir sobre conceptos y marcos de trabajo, que son herramientas utilizadas por expertos, en lugar de objetos del mundo real, que es el modo en que los no-expertos piensan las cosas. Por ejemplo, en lugar de decir que vas a llamar a la policía, un experto habla acerca de “aproximarse a las cosas desde una perspectiva de impartición de justicia”.

¿Cuál sería el mejor estilo para escribir?

El estilo clásico –un concepto que tomé de Francis-Noël Thomas y Mark Turner— es un estilo que ellos diferencian del estilo llano. No tiene una meta específica como darle información al lector, que es la meta del estilo llano: estimula un escenario donde el escritor ha notado algo en el mundo que el lector no ha notado todavía, de modo que el escritor coloca al lector en posición de notar eso, y el lector puede verlo con sus propios ojos. La meta es llevar al lector a ver la verdad, la cual la escritura ha hecho evidente en sí misma.

¿El estilo clásico es recomendable en cualquier tipo de escritura?

…para exposición, comentario, reseña y otras escrituras de ese tipo, el estilo clásico coincide con la intuición de lo que muchos de nosotros consideramos buena escritura. Me refiero a que también existe un estilo reflexivo, personal, donde el autor intenta reflexionar sobre una experiencia personal, y algunas personas disfrutan este tipo de estilo romántico, pero pocos escritores pueden lograrlo, así que probablemente una expectativa más realista para la mayoría de los periodistas y ensayistas sea apuntar hacia el estilo clásico.

 ¿El estilo del “texting” (mensajes de texto) o las redes sociales pudre y destruye el estilo?

La falacia de que existe un solo estilo frecuentemente lleva a las preguntas ridículas que uno ve en los medios, porque asume que el lenguaje utilizado en los mensajes de texto o en los tuits necesariamente se derramará sobre otros estilos. La cosa es que si estamos leyendo un panegírico en un funeral, automáticamente usamos un estilo diferente del que usamos al escribir mensajes de texto a nuestra pareja o nuestros amigos; no quiere decir que la gente sea tan cerrada que vaya a aplicar el estilo de mensajes de texto en cualquier situación sin pensar en el contexto social.

¿Qué pasa con los estilos de escritura académica o legal?

Mucha verborrea legal son solamente malos hábitos profesionales que pasan de una generación de abogados a la siguiente sin ninguna buena razón.

Mejorar la verborrea legal es, de hecho, una prioridad, porque hay mucho sufrimiento y desperdicio que resulta de la jerga legal impenetrable: la gente no entiende cuáles son sus derechos porque no entienden un contrato, o gastan dinero contratando abogados caros que puedan descifrárselos. Pienso que es de un alto valor moral reducir la verborrea legal al mínimo indispensable.

Te podría interesar:

¿Fue en realidad Marco Polo quien "descubrió" América?

Por: pijamasurf - 10/02/2014

Algunos mapas atribuidos al viajero del siglo XIII esbozan lo que parece ser la costa de Alaska

“Para un hombre que dijo haber pasado 17 años en China como confidente de Kublai Kan, Marco Polo dejó un delgadísimo rastro impreso tras de sí”, escribe Ariel Sabar para la Smithsonian Magazine. No hay fuentes asiáticas que mencionen al viajero italiano; lo único que sabemos de sus extravagantes paseos es lo que dejó en sus Viajes, que de hecho dictó a un escritor de romances. Pero ahora, una serie de 14 pergaminos están siendo estudiados exhaustivamente por primera vez en la historia, y nos dan una idea más clara de los viajes de Marco Polo y de algo que faltaba en su testimonio: mapas.

Si es que los mapas son genuinos, significa que Polo descubrió América dos siglos antes que Colón. Los mapas muestran la forma de la costa de Alaska y del trecho que separa a este país de Asia.

oct14_n05_phenommaps.jpg__800x600_q85_crop

“Significaría que un italiano obtuvo conocimiento de la cosa oeste de Norteamérica o escuchó hablar de ella por árabes o chinos”, dice Benjamin B. Olshin, un historiador de la cartografía cuyo libro, El misterio de los mapas de Marco Polo, sale en noviembre de este año.

Olshin, sin embargo, es el primero en admitir que la autenticidad de 10 mapas y cuatro textos está lejos de haberse establecido. La tinta no ha sido examinada y el único mapa que fue analizado bajo el estudio de carbono 14 data del siglo XV o XVI, una señal de que el mapa es, en el mejor de los casos, una copia.

Los mapas llegaron a América en el baúl de un inmigrante italiano bastante excéntrico llamado Marcian Rossi. De acuerdo con él, los documentos vienen de sus antepasados patricios que conocían a Polo y pasaron de generación en generación hasta llegar a él. Podría pensarse que él falsificó los mapas pero, según Olshin, estos contienen tantas inscripciones –alguna crípticas— en italiano, latín, árabe y chino, que difícilmente lo pudo haber hecho alguien sin educación exhaustiva al respecto (lo cual no describe al tal Marcian Rossi).

Marco-Polo

La sospecha principal respecto de la autenticidad de los pergaminos es que fueron hechos por las hijas de Marco Polo: Fantina, Bellela y Moreta, que incluso firman algunos de ellos. Marco Polo fue una celebridad cuando llegó de regreso a Venecia a contar de sus viajes y aventuras, y algunos de sus compatriotas dudaban de la veracidad de sus historias; sospechaban que eran meras fabricaciones salvajes de su imaginación (lo cual es, por supuesto, posible). Sus hijas pudieron haber revisado los papeles de su padre para asegurar su reputación.

Todos los pergaminos serán examinados con cuidado para saber si, en efecto, fue la mirada de Marco Polo la primera extranjera que descubrió este lado del mundo. Y siendo un personaje tan entrañable y hechicero, ojalá fuera así.