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En el principio fue la voz: claves evolutivas sobre el origen de la música

Por: Javier Raya - 10/02/2014

La voz animal se transforma en voz humana --en proto-canto-- cuando sirve para mecer, para confortar, para entregar al sueño. La voz aparece cuando aparece el instinto no ya del cuidado, sino del amor

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¿Cuál era la naturaleza del canto de las Sirenas? […] Algunos siempre respondieron: era un canto inhumano; un ruido natural sin duda (¿acaso hay otros?) […] Ahora bien, dicen otros, más extraño era el encantamiento: este se limitaba a reproducir el canto habitual de los hombres, y dado que las Sirenas, que no eran sino animales extremadamente bellos a causa del reflejo de la belleza femenina, podían cantar como cantan los hombres, tornaban el canto tan insólito que hacían nacer, en quien lo oía, la sospecha de la inhumanidad de todo canto humano.

Maurice Blanchot

 

Me aproximo al secreto. ¿Qué es la música originaria? El deseo de arrojarse al agua.

Pascal Quignard

 

Charles Darwin, el famoso padre de la biología evolutiva, afirmó en 1871 que el canto humano era análogo al canto de los pájaros, en el sentido de que ayudaba a los machos a atraer a las hembras y a advertir de su presencia a rivales potenciales. La idea fue descartada hace mucho (casi ¾ de las hembras en las aves también cantan), pero el origen del canto humano, así como su sentido evolutivo y el origen de la música siguen siendo una incógnita para la biología, la antropología y la música. Sin embargo, existen algunas teorías.

Thomas Geissmann, de la Universidad de Zurich, dice que los otros cuatro tipos de primates que cantan además del humano (algunos lémures, tarseros, monos tití y gibones) forman uniones monógamas; Geissmann sugiere, así, una relación entre el canto y la monogamia en los primates. ¿Pero qué sabemos del canto específicamente humano, qué sabemos de los primeros instrumentos musicales?

El arte y los instrumentos musicales más viejos (tambores de madera y hueso, percusiones, sonajas, algunos tipos de flauta) aparecieron en Europa hace 40 mil años. Su sofisticación lleva a creer que evolucionaron, también, de formas musicales aún más antiguas. En 2011, un grupo de arqueólogos encontró herramientas probablemente utilizadas para pintar el cuerpo que datan de 100 mil años en Sudáfrica. Por estas pistas, algunos otros han supuesto que el hombre de Neandertal no era tan “bruto” como suponemos.

“Hay evidencia creciente de que la capacidad cognitiva del Neandertal era comparable a la de los humanos modernos”, afirma Ruth Biasco del Museo de Gibraltar. No es improbable que el Neandertal haya creado instrumentos musicales, aunque la evidencia física no está de su parte. Uno de los instrumentos musicales más antiguos (una flauta de 43 mil años de antigüedad) está hecho de hueso, y fue encontrado en un enclave de Neandertal en Eslovenia. Sin embargo, algunos investigadores creen que los agujeros de la supuesta flauta son heridas realizadas por los dientes de un carnívoro.

Francesco d’Errico, de la Universidad de Bordeaux en Francia, cree que los Neandertal pudieron fabricar instrumentos musicales, pero que al igual que algunas tribus modernas, sus materiales son perecederos (como ramas de árboles, o incluso hojas). Los instrumentos simplemente se pudrirían, sin pasar por el proceso de fosilización que nos permitiría imaginar su sonido en nuestros días.

El origen de la voz

En un tenor más filosófico, la voz implica la conciencia del ruido, de la presencia y de una voluntad comunicativa que no necesariamente es de índole intelectual, sino emocional. Dean Falk, de la Universidad del Estado de Florida, señala que uno puede conocer el estado emocional del otro debido al tono de su voz, aunque hablen una lengua diferente de la nuestra.

Es posible que la música y el lenguaje hayan evolucionado conjuntamente, y según investigadores como Leslie Aiello y Robin Dunbar del University College London, nuestros antepasados comenzaron a comunicarse primero mediante “gruñidos emocionales”. Recordemos que, para Aristóteles, “los sonidos emitidos por la voz son los símbolos de los estados del alma”. Aiello y Dunbar buscaban explicar la evolución del lenguaje, y al igual que ellos, muchos investigadores han visto (¿escuchado?) en la temprana importancia del tono un uso emocional que ayudara a cohesionar los grupos sociales a través de la música.

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Esta flauta es el instrumento musical más antiguo del que se tiene evidencia (43 mil años)

 

Falk piensa que una pista se encuentra en la anatomía del aparato fonador humano. Nuestras cabezas son pequeñas al nacer para que nuestras madres no mueran durante el parto, pero nuestra voz es potente y ruidosa desde el primer momento de vida. ¿Por qué si nuestros antepasados eran recolectores, los fósiles permiten pensar que hacíamos mucho ruido desde entonces? ¿No atraeríamos a las fieras? Pero del mismo modo, ¿no podemos suponer que el atronador grito de los bebés no es también una señal de alarma que le advierte a su madre sobre un peligro inminente, así como una especie de "sonar" para que ella lo escuche aunque no lo vea?

Según Falk, las madres prehistóricas debían dejar sin supervisión a sus bebés durante largos intervalos de trabajo, así como al cuidado de otras madres, por lo que para dormirlos utilizaban alguna forma de nana o canciones de cuna.

Podríamos pensar que la voz animal se transforma en voz humana --en proto-canto-- cuando sirve para mecer, para confortar, para entregar al sueño. Que la voz aparece cuando aparece el instinto no ya del cuidado, sino del amor.

No todos los mamíferos y no todos los primates muestran el grado de vulnerabildiad de los bebés humanos en sus primeros años, pero se estima que el tamaño de nuestros cerebros y la indefensión de los bebés data de la misma época, aproximadamente hace 1.8 millones de años. En ese margen temporal nuestra voz cambió para producir registros y modulaciones mucho más ricas, y para Falk, la posibilidad “de que las madres y los niños impulsando la evolución de los balbuceos y carantoñas, que eventualmente evolucionaron en proto-lenguaje y proto-música, está apoyada por evidencias fuertes y variadas”.

Cantamos para consolar y para advertir, para seducir y para hacer dormir, cantamos cuando la felicidad nos desborda y cuando la desesperación del grito se modula en lamento, fado y plegaria; cantamos para los dioses y para los hombres; cantamos para que nuestra voz sea una presencia segunda o para sumergirnos en lo que esa otra voz (la nuestra) nos dice cuando cantamos. Cantamos, finalmente, porque podemos. Tal vez Darwin tenía razón y somos más parecidos a los pájaros de lo que pensamos.

Twitter del autor: @javier_raya

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El modelo económico actual ha llegado a su perfeccionamiento, asimilando e integrando a su enemigo y colocando al indiviudo en una autodialéctica, enfrentado a sí mismo y desconectado físicamente de la comunidad. La supuesta amenaza del neoliberalismo que presenta el sharing economy no es más que la manifestación más perfecta y lograda del capitalismo: haber asimilado al comunismo como parte del mercado

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En la cresta de la primera gran ola del "sharing economy", algunas voces entusiastas se han dejado llevar por este prometedor modelo colaborativo y proclaman el fin del capitalismo --o el ingreso a una especie de economía comunitaria (un eco evolutivo del comunismo). Este subirse a la ola colaborativa tiene una promiscua emotividad que encuentra un sustento ético-filosófico en el empoderamiento responsable del individuo, que aparentemente conlleva el slogan: "Sharing is caring" (compartir es cuidarnos y cuidar al planeta y lo que harían los humanos 2.0 en la catapulta de la información libre de la red que nos une y demás fórmulas que, sobre todo, son la narrativa de las empresas y los emprendedores). Pero como ha ocurrido antes con los despuntes supuestamente revolucionarios que se oponen al capitalismo y parecen pintarle cara y amenazar su hegemonía, esta misma economía colaborativa es de origen parte del capitalismo, una forma en la cual el sistema omniabarcante, todocooptante se autorregula o, en otras palabras, usando la paradójica astucia popular del PRI mexicano, la llamada dictadura perfecta cambia para seguir igual.  

Ayer el filósofo coreano germanófono Byung-Chul Han publicó un notable texto en El País en el que argumenta que la revolución hoy en día ya no es posible, justamente porque el comunismo finalmente ha sido incorporado --con zurcido invisible-- al mercado (ya no es sólo la venta de t-shirts del Che Guevara o la rebeldía como metamensaje usado por Pepsi; literalmente se ha capitalizado el modelo de compartir hasta el punto de que nuestra principal socialización sea la adquisición de objetos y servicios). Byun-Chul Han en los últimos años se ha convertido en un gran divulgador de la filosofía, uno de los nuevos filósofos pop que han logrado disolver la barrera entre el pensamiento culto e inaccesible y un discurso que hace sentido a las masas y hace accesible conceptos que describen la cotidianidad política y social con un trasfondo histórico-filosófico. Entre otras cosas ha logrado detectar cómo la transparencia y las ideas de open.gov son usadas por el poder para justificar una versión moderna del totalitarismo, donde se pierde la privacidad en favor de una supuesta rendición de cuentas. En el caso del régimen neoliberal, a diferencia de épocas pasadas, ha logrado instaurar un sistema casi perfecto de control ya no utilizando la violencia para reprimir los movimientos civiles que podían atentar contra su perpetuación sino, como un magistral judoca, ha logrado aprovechar la libertad (o la ilusión de libertad) y explotarla para usarla a su favor y encontrar una estabilidad difícilmente equiparable.

El poder estabilizador del sistema ya no es represor, sino seductor, es decir, cautivador. Ya no es tan visible como en el régimen disciplinario. No hay un oponente, un enemigo que oprime la libertad ante el que fuera posible la resistencia. El neoliberalismo convierte al trabajador oprimido en empresario, en empleador de sí mismo. Hoy cada uno es un trabajador que se explota a sí mismo en su propia empresa. Cada uno es amo y esclavo en una persona. También la lucha de clases se convierte en una lucha interna consigo mismo: el que fracasa se culpa a sí mismo y se avergüenza. Uno se cuestiona a sí mismo, no a la sociedad.

¿Hemos interiorizado ya los valores del capitalismo, del sueño americano de libertad, éxito, poder? Este sería el máximo triunfo del sistema capitalista: haber forjado ciudadanos que al defenderse a sí mismos, defienden al "emperador" (habiendo ya consumido e incorporado su programa a su personalidad). Byung-Chul Han explica lo ingenuo que resulta la narrativa o la creencia de que en realidad estamos enfrentándonos y afectando al "imperio" con nuestros actos (es la mejor actualización de la Matrix la que se alimenta de crear sus propios virus): 

Es esencialmente más eficiente la técnica de poder que se preocupa de que los hombres por sí mismos se sometan al entramado de dominación. Su particular eficiencia reside en que no funciona a través de la prohibición y la sustracción, sino a través del deleite y la realización.

Un ejemplo del modus operandi, de la varita mágica del mercado, es cómo durante la crisis financiera asiática la violencia en contra del Estado en Corea del Sur fue transformada en violencia en contra del propio individuo. Se creó una sociedad de individuos altamente productivos aunque miserables:

Después de la crisis asiática, Corea del Sur estaba paralizada. Entonces llegó el FMI y concedió crédito a los coreanos. Para ello, el gobierno tuvo que imponer la agenda liberal con violencia contra las protestas. Hoy apenas hay resistencia en Corea del Sur. Al contrario, predomina un gran conformismo y consenso con depresiones y síndrome de Burnout. Hoy Corea del Sur tiene la tasa de suicidio más alta del mundo. Uno emplea violencia contra sí mismo, en lugar de querer cambiar la sociedad. La agresión hacia el exterior que tendría como resultado una revolución cede ante la autoagresión.

Como es lógico, un pueblo deprimido y dividido no es materia revolucionaria. Y eso es lo que genera en gran medida la neo-libertad del capitalismo, individuos que logran comprar la libertad, pagando el alto precio que se requiere y la constante renovación de inversión (trabajar y consumir 24/7) y cuando la reciben ya están crónicamente cansados, venidos a menos y orillados a un aislamiento en el que es prácticamente imposible que puedan ejercer esa libertad y mucho menos usarla para cambiar el estado de las cosas. 

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El nuevo flamante producto anticapitalista es el sharing economy, al menos en la versión optimista de algunas personas --y hay que decir que la filosofía en la tradición de Schopenhauer cumple un contrapeso pesimista de sano equilibrio y ojalá se equivoque y el mundo sea mejor (fitter, happier, less productive), pero... Se dice que el sharing es la sucesión de la propiedad y la posesión por el compartir (por experimentar en vez de tener). Pero, como muestra un temprano artículo de The Economist que celebra la llegada de este modelo, la base de esto es "Lo mío es tuyo, pero con una tarifa". Esto está muy lejos del sueño de igualdad comunista o del postrero sueño hippie del amor libre y la comunidad que cuida del individuo (en la cual podemos descansar y abandonarnos). Más que confiar en la red social, más que confiar en nuestras relaciones es comprar nuestras relaciones, es comercializar todo trato social (las personas que tienen ranking más alto pueden rentar sus cosas más caras). Ya no es sólo "Todo está en venta", ahora es "Todo está en renta" (recordemos que ganó Airbnb, no Couchsurfing... y, ¿en verdad se comparte algo si hay que pagar?

El cambio, celebrado por Rifkin, que va de la posesión al “acceso” no nos libera del capitalismo. Quien no posee dinero, tampoco tiene acceso al sharing. También en la época del acceso seguimos viviendo en el Bannoptikum, un dispositivo de exclusión en el que los que no tienen dinero quedan excluidos. Airbnb, el mercado comunitario que convierte cada casa en hotel, rentabiliza incluso la hospitalidad. La ideología de la comunidad o de lo común realizado en colaboración lleva a la capitalización total de la comunidad. Ya no es posible la amabilidad desinteresada. En una sociedad de recíproca valoración también se comercializa la amabilidad. Uno se hace amable para recibir mejores valoraciones. También en la economía basada en la colaboración predomina la dura lógica del capitalismo. De forma paradójica, en este bello “compartir” nadie da nada voluntariamente. El capitalismo llega a su plenitud en el momento en que el comunismo se vende como mercancía. El comunismo como mercancía: esto es el fin de la revolución.

Evgeny Morozov, el lúcido crítico de la tecnología que algunos consideran neoludita, detecta esta misma tendencia en la economía colaborativa y adelanta cómo Verizon, con su Autoshare, pronto hará ubicua la posibilidad de compartir cualquier cosa (pagando, eso es). 

Verizon se une a la nutrida lista de paladines del “consumo colaborativo”, al insistir en que “la gente de hoy en día está optando por una sociedad colaborativa, que le permite conseguir lo que quiere en cuanto lo quiere”. ¡Se acabaron las cargas del propietario!

Por el momento se trata sólo de un servicio para escanear autos con el teléfono y poder acceder a un vehículo de manera más rápida y sin intermediarios (esa es la otra, que en el futuro no necesitaremos ver a nadie para obtener las cosas que queremos: impresoras en 3D las producirán y drones las entregarán). Pero pronto podremos acceder a todo tipo de objetos compartidos que nos geolocalicen.

Ya no necesitamos visitar el típico bazar: el mercado nos encontrará en la comodidad del hogar, haciéndonos una oferta que no podremos rechazar. De ese modo, el rápido desarrollo del consumo colaborativo lo puede explicar una capacidad tecnológica recién descubierta por el capitalismo: la posibilidad de convertir cualquier producto que al comprarse se retiró del mercado en un objeto rentable que en realidad nunca deja ese mercado..

Esta es la verdadera deificación del capital, ligado al "internet de las cosas"; todo tendrá un precio, todo podrá ser comprado (o compartido, palabras que oscuramente parecen ser sinónimos) y cada parte del mercado estará en todas partes: ubicuo, omnisapiente (publicidad predictiva basada en big data y geolocalización) y etéreo (inalámbrico). Como bien había previsto Marx: "Todo lo sólido se desvanece en el aire".

Twitter del autor:@alepholo