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El resurgimiento del amaranto: un grano estratégico para promover la soberanía alimentaria de los pueblos

Por: Mauricio del Villar - 10/13/2014

El amaranto, un cereal propio de América, puede ser clave en el futuro alimentario del planeta

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El pasado sábado 4 de octubre de 2014 celebramos el “Día del amaranto”, un evento impulsado por Puente a la Salud Comunitaria A. C. y que significo el festejo alrededor de una semilla que simboliza el resurgimiento de un grano estratégico, que tuvo gran importancia agrícola y cultural para las civilizaciones mesoamericanas y que ahora surge como opción para mejorar la situación alimentaria de los pueblos de México y del mundo.

El evento se festejó en la Plaza de la Danza, enclavada en centro histórico de la ciudad de Oaxaca y al que acudieron más de 3 mil personas de diversas comunidades y ciudades. A lo largo del día participaron activamente más de 250 productores  y transformadores de amaranto provenientes de diferentes regiones de Oaxaca y de siete estados de la República Mexicana; todos juntos compartieron su cotidianidad y relación con esta semilla por medio de sus testimonios y ofreciendo una gran diversidad de productos y alimentos elaborados con amaranto.

Además se contó con la participación del historiador Lorenzo Meyer, el astronauta Rodolfo Neri Vela, él promotor cultural Marco Buenrostro y el investigador Adrián Argumedo.   

El historiador Lorenzo Meyer recordó cómo se reinventó el país en el siglo XIX y la suerte que las comunidades sufrieron.  Afirmó que es posible defender la democracia “desde abajo”, desde la sociedad civil y las comunidades indígenas. Añadió que era momento de que las personas organizadas demostraran su experiencia y capacidades para mejorar las condiciones en las que estamos viviendo sin depender del poder: "Ahora sólo nos queda luchar como el salmón para volver contracorriente y recuperar lo que es de los mexicanos; más vale intentarlo que quedarnos de brazos cruzados".

El Dr. Rodolfo Neri Vela hizo referencia a su viaje espacial en 1985, cuando se incorporó a la misión STS-61-B del Transbordador Atlantis, y platicó cómo llevó a cabo una serie de experimentos diseñados por científicos mexicanos.

El astronauta explicó que cuando llevó al espacio semillas de amaranthus hypocondriacus el conocimiento general de sus cualidades nutritivas era casi nulo entre la población mexicana, ya que se le consideraba solamente como un dulce, una golosina. “La publicidad del viaje y el experimento cambió las cosas de manera radical. Hoy se ven beneficiadas cientos de empresas, pequeñas y grandes, que cultivan y comercializan al amaranto”, señaló. Neri Vela ponderó enfáticamente las propiedades nutritivas del amaranto y se congratuló por participar en el Día del amaranto oaxaqueño.

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En su intervención, Marco Buenrostro reafirmó la conveniencia de que los alimentos que nos llevamos a la boca diariamente deben producirse en la región en la que se van a consumir. “En la actualidad la mayoría de los productos industrializados y las frutas viajan entre 2 mil y 5 mil kilómetros para llegar a los supermercados”. Esto es totalmente irracional por el enorme gasto de energía, por los costos que son cada vez más elevados y por el deterioro del medio ambiente ligado al cambio climático.

Hizo énfasis en que “el devenir de las culturas no sigue un solo camino, los integrantes de cada cultura saben que son poseedores de conocimientos milenarios que son difíciles de superar aunque se tengan muchos años de estudio en escuelas y universidades. Oaxaca es uno de los lugares donde se desarrolló la agricultura y hay tierras manejadas sabiamente que han dado de comer a muchas generaciones de antepasados”. Finalizó diciendo que “la soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a una alimentación saludable y culturalmente apropiada, producida a través de métodos ecológicamente sustentables”.

Adrián Argumedo cuestionó el modelo civilizatorio occidental y recordó el "México profundo" consignado en los trabajos de Guillermo Bonfil Batalla. De igual manera, abundó en la importancia del amaranto para la alimentación del pueblo mexicano.

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Además de estas ponencias y  como parte importante de esta celebración fue elaborada la alegría más grande del mundo hasta ahora conocida, la cual midió 9.88m2, dimensiones certificadas por el Grupo de Enlace para la Promoción del Amaranto y que se elaboró con Amaranto de Hidalgo, Morelos, Tlaxcala, Puebla, Distrito Federal, Querétaro y Oaxaca.

En la actualidad hay un esfuerzo a nivel nacional impulsado por el Grupo de Enlace para la promoción del Amaranto en México que busca posicionar al amaranto como un grano estratégico, haciendo énfasis en la producción primaria traducida en un aumento en la calidad de vida de la población rural, campesina e indígena; la generación de nuevas técnicas para la transformación del grano, alternas a su uso tradicional como golosina; nuevas formas de consumo de hojas y grano que ofrezcan una fuente de alimento e ingreso adicional para los pequeños procesadores de amaranto y el incremento de campañas masivas de difusión sobre los beneficios del consumo de amaranto.

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Para mayor información relacionada con el amaranto, consulta los siguientes links:

 www.puentemexico.org

www.grupoamarantomexicano.wordpress.com

www.facebook.com/grupodeenlace.amarantomexicano

www.facebook.com/Puentemexico?fref=ts

Correo electrónico del autor: mauriciodelvillar@hotmail.com

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Nomofobia: el miedo a alejarte de tu smartphone

Por: pijamasurf - 10/13/2014

En los últimos años, la ansiedad provocada por estar alejado de un dispositivo movil ha llamado la atención de muchos científicos: ¿Estamos a caso frente a un nuevo padecimiento?

nomophobia

Hace algunos años fue acuñado el término "nomofobia" para nombrar esa ansiedad que empezó a surgir cuando por alguna razón la gente no podía utilizar su teléfono móvil. No es un término muy elegante, pues en realidad sólo es una contracción (no-móvil) y puede confundirse con el término griego (nomos = ley).

Quizá se puede hacer algún ajuste al nombre en un futuro, pero lo cierto es que surgió para describir un padecimiento cada vez más evidente. En un estudio de 2013 sobre dependencia a la tecnología, los investigadores identificaron que 44% de los participantes nacidos en los noventa sentían en distintos grados ansiedad cuando no eran capaces de checar sus mensajes de texto, una ansiedad mucho más grande a no poder revisar sus redes sociales (23%), sus llamadas telefónicas (24%) o sus emails (19%). Entre los nacidos en los ochenta la ansiedad se manifestó también en 44% de los participantes.

Recientemente, un grupo de investigadores de la California State University puso a prueba esa dependencia a los dispositivos móviles. Reclutaron a 163 estudiantes, que promediaban 24 años, reuniéndolos en un gran auditorio sin ventanas, relojes o cualquier otro distractor. Al llegar al lugar algunos de los estudiantes tuvieron que entregar sus dispositivos móviles, mientras que a los demás se les pidió que los mantuvieran guardados en modo silencioso. Durante la siguiente hora, se hicieron pruebas al grupo para evaluar su ansiedad cada 20 minutos, mientras que el resto del tiempo se tenían que mantener sentados y en silencio.  

Aunque no poder acceder a sus teléfonos afectó a algunos más que a otros, en general la prueba reveló un aumento de la ansiedad de todos los participantes con el paso del tiempo.

Aquellos que usan más sus dispositivos móviles durante el día sufrieron cada vez más mientras avanzaba la hora. Para los usuarios moderados, la ansiedad se incrementó entre la primera y la segunda prueba, pero después se estabilizó. Sólo los usuarios que usaban poco sus dispositivos mostraron no elevar su ansiedad durante la sesión.

Cuando a los 20 minutos se realizó la primera prueba, los niveles de ansiedad de todos aumentaron de la misma manera, lo que hace pensar que existe una base común a partir de la cual se disparan los niveles de ansiedad de los que resienten la pérdida.

La diferencia entre aquellos a los que se pidió que guardaran sus dispositivos y a los que les fueron confiscados fue mínima, aunque no dejó de asombrar a los científicos. Aunque a los usuarios moderados les generó mayor ansiedad no tener sus teléfonos consigo, el incremento en la ansiedad de los usuarios que más horas al día pasan con sus teléfonos no mostró diferencias.

Los resultados del estudio fueron publicados en Computers in Human Behavior. Aunque la nomofobia no es un padecimiento clínico aún, todo parece indicar que tomará este rumbo (quizá algún día las farmacéuticas aprovechen la ocasión para vender una píldora para este mal específico). Futuros estudios arrojarán más luz sobre este problema, sobre todo cuando la conectividad aumente con nuevos dispositivos.

No parece que la ansiedad vaya a disminuir; pronto, simplemente seremos incapaces de soportar el miedo a estar solos.