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El muro de los lamentos en la frontera Tijuana-San Diego (FOTOS)

Por: pijamasurf - 10/01/2014

 

Enrique Morones es un activista en pro de los derechos de los migrantes mexicanos y latinoamericanos que trabaja para que los deportados no pierdan contacto con sus familiares al otro lado de la frontera con Estados Unidos. El periodista Roc Morin de Alternet se reunió con él en la línea fronteriza entre Tijuana y San Diego, donde participó en un ritual de domingo que, para muchos migrantes y sus familias, es la única oportunidad de verse y hablar, aunque no de tocarse.

La gente no puede darse la mano ni siquiera. Morones demuestra que a través de la malla metálica de 6m de alto sólo pueden saludarse haciendo pasar la punta de un dedo y rozándola con el otro, en el lado opuesto de la frontera. La línea divisoria entre México y Estados Unidos tiene más de 3 mil km de longitud, y un tercio de ella está limitada por paredes de este tipo.

La valla, o muro, se adentra 45m en las gélidas aguas del Pacífico, cuyas peligrosas corrientes no son más benévolas con los migrantes que los abrasadores desiertos o que la policía de inmigración.

Observar a los migrantes que no han podido abrazar a sus familias en ocasiones durante años nos muestra los efectos psicosociales que las políticas antimigratorias tienen a ambos lados de la frontera. No se trata aquí de buscar una solución política o económica al fenómeno de la movilidad geográfica, sino de entender que el costo social de esta frontera no puede ser medido apropiadamente por estas divisiones materiales.

Pero la voz no puede ser detenida por ninguna frontera, como demuestra el poeta Logan Phillips en “La viejita de Sonora”:

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Investigadores suecos confiesan que han estado insertado referencias a Bob Dylan en sus artículos científicos

Por: pijamasurf - 10/01/2014

Letras de Bob Dylan han estado apareciendo en los últimos años en artículos de divulgación científica; investigadores suecos han hecho una divertida apuesta.

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Un grupo de científicos suecos ha estado realizando una competencia secreta a la par de su trabajo de investigación. Empezó hace 17 años, cuando los científicos John Lundberg y Eddie Weitzberg del Instituto Karolinska encontraron la oportunidad de titular un paper sobre gases intestinales: Nitric oxide and inflammation: The answer is blowing in the wind, en una clara referencia a una canción de Dylan.

Los dos son grandes aficionados de la música de Dylan y en ese momento el título encajaba perfectamente con el sentido de su trabajo.

Años más tarde, un bibliotecario ubicó otra referencia a Dylan en un artículo de dos investigadores de la misma universidad, Jonas Frisén y Konstantinos Meletis, quienes en 2003 publicaron un artículo sobre como células no neurales podrían generar neuronas en ratones, lo llamaron 'Blood on the tracks: a simple twist of fate?’

Los científicos se reunieron y realizaron una apuesta para ver quien podía insertar más citas de Dylan en sus artículos antes de retirarse. "El ganador se lleva una comida en el Restaurante Solna", explicó Lundberg

Poco después se unió a la apuesta el profesor  Kenneth Chien, quien tenía como aval haber publicado en 1998 el trabajo: 'Tangled up in blue: Molecular cardiology in the postmolecular era’, un dejo melancólico-químico.

Los científicos aclaran que estas referencias han sido insertadas en sus trabajos de divulgación, en introducciones y editoriales y que no comprometen su labor científica. Y, aunque por el momento seguramente serán conocidos como los científicos geeks que aman a Dylan, preferirían ser famosos por su labor en el laboratorio que por sus citas de Dylan.