*

X

El muro de los lamentos en la frontera Tijuana-San Diego (FOTOS)

Por: pijamasurf - 10/01/2014

 

Enrique Morones es un activista en pro de los derechos de los migrantes mexicanos y latinoamericanos que trabaja para que los deportados no pierdan contacto con sus familiares al otro lado de la frontera con Estados Unidos. El periodista Roc Morin de Alternet se reunió con él en la línea fronteriza entre Tijuana y San Diego, donde participó en un ritual de domingo que, para muchos migrantes y sus familias, es la única oportunidad de verse y hablar, aunque no de tocarse.

La gente no puede darse la mano ni siquiera. Morones demuestra que a través de la malla metálica de 6m de alto sólo pueden saludarse haciendo pasar la punta de un dedo y rozándola con el otro, en el lado opuesto de la frontera. La línea divisoria entre México y Estados Unidos tiene más de 3 mil km de longitud, y un tercio de ella está limitada por paredes de este tipo.

La valla, o muro, se adentra 45m en las gélidas aguas del Pacífico, cuyas peligrosas corrientes no son más benévolas con los migrantes que los abrasadores desiertos o que la policía de inmigración.

Observar a los migrantes que no han podido abrazar a sus familias en ocasiones durante años nos muestra los efectos psicosociales que las políticas antimigratorias tienen a ambos lados de la frontera. No se trata aquí de buscar una solución política o económica al fenómeno de la movilidad geográfica, sino de entender que el costo social de esta frontera no puede ser medido apropiadamente por estas divisiones materiales.

Pero la voz no puede ser detenida por ninguna frontera, como demuestra el poeta Logan Phillips en “La viejita de Sonora”:

Muerte blindada: así se ven los tanques de los Zetas y las autodefensas de Michoacán (FOTOS)

Por: pijamasurf - 10/01/2014

Armaduras de metal, bloques de arena y mucho espacio para llevar balas y gatilleros: estos son los tanques hechizos que poco a poco van apareciendo en las carreteras de México

México es el país surrealista por excelencia: sólo aquí es posible que las organizaciones criminales fabriquen tanques que compiten con los del ejército e igualmente que un grupo de vigilantes, conocidos como autodefensas, apliquen las mismas estrategias en Michoacán para defender sus pueblos.

La policía ha decomisado más de 40 monstruos a los Zetas, pero se estima que muchos más aún recorren las carreteras del norte del país, como si se tratara de piezas de utilería salidas de Mad Max.

Pero en Michoacán, donde las fuerzas de las autodefensas combaten contra los Caballeros Templarios, personas como Francisco Espinosa (en la foto) emplean a herreros de la localidad para transformar vehículos de carga en piezas de artillería móvil, útiles tanto en la defensa como en el ataque.

Estas imágenes fueron tomadas por GlobalPost en el poblado de Tepelcatepec, en Tierra Caliente, Michoacán. Muy pocas veces han sido utilizados en el campo de batalla (finalmente, no cabe romantizar la guerra: México sigue en guerra contra sí mismo), pero podría tratarse de un vistazo al futuro de las carreteras, donde monstruos de metal como estos se vuelvan tráfico común.