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Deja que te hipnotice este video de ballenas soñando bajo el agua

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 10/17/2014

El contenido de los sueños de los cachalotes es un enigma poético

 

¿Con qué sueñan los cachalotes? Este video nos muestra la suspensión onírica de estas ballenas que poseen el cerebro más grande del mundo --incluyendo al ser humano--, meciéndose plácidamente dentro del agua en un delicado sopor azul. Los cachalotes toman siestas esporádicas de 12 minutos --meta powernaps-- y científicos han notado movimiento ocular rápido (REM, por sus siglas en inglés), lo cual indica claramente que estos mamíferos marinos tienen sueños. Con cerebros tan grandes y con un lenguaje que algunos científicos consideran dueño de una sintaxis, el contenido de los sueños de los cachalotes se vuelve un enigma poético: podemos imaginar que visualizan plétoras de algas luminosas flotando en el espacio de su mente o escuchan los magnéticos cantos angelicales que llenan el océano tomar forma como objetos geométricos... en realidad cualquier cosa podría aparecer en sus sueños sin que lo sepamos.

Los cachalotes son animales únicos; cuentan con numerosos "récords", por así decirlo. Producen el sonido más intenso en el reino animal y son el depredador dentado más grande. En inglés se les conoce como "sperm whales", ya que eran cazados para obtener el espermaceti, una cera muy apreciada por la industria cosmética que se obtiene del prodigioso cráneo de estas ballenas.

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Una perturbadora escena ha llamado la atención de especialistas: monumentales lobos marinos tratando de copular con pequeños pingüinos

 

El clima de la Antártida es literalmente inclemente. Los vientos gélidos, la blancura estática y una radical oscuridad durante buena parte del año son factores que no pueden ignorarse. Sin embargo, ni siquiera esto justifica el que los lobos marinos antárticos (Arctocephalus gacela) insistan en copular con los pingüinos rey (Aptenodytes patagonicus), animales mucho menores en tamaño y que difícilmente podrían fungir como receptores sexuales. 

Fue en 2006 cuando investigadores detectaron por primera vez este extraño arrojo romántico, pero supusieron que se trataba de una excentricidad aislada y no de un futuro patrón conductual. A partir de entonces, y en particular en los últimos meses, han notado múltiples casos similares. La naturaleza de este romance transespecie intriga a biólogos y especialistas, ya que aún no logran descifrar a qué se deba.

Así que hasta ahora la escena de un lobo marino macho montado sobre un pingüino de género desconocido, sometiéndolo con su desproporcionado peso y tratando de fornicar con él, se mantiene como un enigmático --y un tanto perturbador-- espectáculo.