*

X

Científicos descubren miles de montañas y cicatrices en el suelo marino

Por: pijamasurf - 10/08/2014

El suelo marino más profundo sigue siendo un enigma para el humano, pero ahora algunos satélites están descubriendo que en esas profundidades hay paisajes de lo más increíbles

_77979968_cut

La ciencia ha divisado un nuevo mapa del suelo marino usando data satelital: el mapa revela cicatrices masivas y miles de inexploradas montañas marinas en algunos de los rincones más profundos y remotos del océano.

Aunque los satélites en sí no son nuevos, usarlos para ver el suelo marino sí lo es. Están proporcionando data de altísima calidad que antes era impensable obtener. “Sabemos mucho más de la topografía de Marte de lo que sabemos acerca del suelo marino”, anotó el geofísico Dietmar Müller, uno de los investigadores de este estudio. “La desaparición del vuelo de Malaysia Airlines este año ha enfatizado la conciencia global del pobre conocimiento que tenemos de las profundidades marinas”.

_77973270_sandwell6hr

El mapa muestra unos paisajes preciosos que incluyen rugosidades, grietas y montañas que se levantan a más de 1.6km del suelo oceánico. La localización de estas crestas, además, es importante para conocer el pasado geológico de la Tierra y predecir terremotos, ya que muchas de esas montañas son volcanes que alguna vez estuvieron activos.

Te podría interesar:

Robots limpiahogares y las prótesis de la conciencia (VIDEO)

Por: pijamasurf - 10/08/2014

¿Hasta qué punto nos transformamos en esclavos de los robots? ¿Qué pasaría si, en lugar de preocuparnos porque ellos accedieran a la conciencia (o la emularan), nos preocupáramos por no perderla nosotros?

El robot es la fantasía absoluta del amo: una herramienta diseñada con funciones específicas y alto nivel de independencia. La abolición del trabajo comienza con la máquina y, desde esta perspectiva, podríamos pensar la historia del trabajo como la historia de cómo nos liberamos de él.

Los robots de la compañía iRobot, fundada por investigadores del MIT en 1990, llevan la fantasía de “no ensuciarse las manos” a un nivel extremo: su línea ofrece robots de limpieza para la casa y el campo de batalla, dos de las situaciones más estresantes e inevitables del mundo.

Es curioso cómo algunos blogs de tecnología enfatizan las ventajas de la iRobot Roomba –un robot aspiradora que rueda por tu casa como el Discovery rueda por Marte— en términos de “el sueño de todo soltero/divorciado”: el robot parece asumirse como un atributo masculino, o tal vez machista, encarnando la fantasía de control doméstico total, una casa limpia y nada de discusiones maritales.

Más de 5 mil robots militares han sido creados por iRobot para realizar tareas demasiado peligrosas para los soldados: vigilancia y reconocimiento, desarmar bombas, descubrir minas antipersonales. Esencialmente, el robot aspiradora y el robot militar comparten la misma “antinaturaleza”: automatizar las tareas repetitivas/peligrosas.

Tal vez el debate conspiranoico acerca de la posibilidad de que las máquinas cobren conciencia y nos dominen está dejando fuera de la ecuación la parte en que las máquinas, desde la calculadora y la agenda hasta los electrodomésticos, en cierto sentido, ya nos controlan. Son más que herramientas: son extensiones de nuestra percepción, mediadas por el consumismo.

La ilusión de crear al esclavo perfecto, en la práctica, nos vuelve poco a poco una sociedad de autómatas dependientes de los dispositivos a su alcance. Aunque con casas limpias.