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Chomsky se une a carta por los 43 estudiantes desaparecidos en México

Por: PijamaSurf Mexico - 10/22/2014

Más de 2 mil académicos internacionales hacen presión para que el Estado mexicano regrese con vida a los más de 40 estudiantes desaparecidos por policías locales; también se sumó el filósofo italiano Umberto Eco

Noam Chomsky, quizá uno de los analistas de la política exterior y económica estadounidense más influyentes y antisistémicos del mundo, no queda indiferente a las atrocidades de otras índoles. En México, el 26 de septiembre policías locales de Iguala, Guerrero, secuestraron en compañía de sicarios a más de 40 estudiantes que  continúan desaparecidos.

La espiral de violencia en México, que se disparó con la “guerra contra el narcotráfico” ha dejado más de 30 mil muertos en la presidencia de Enrique Peña Nieto y más de 80 mil en el legado de su antecesor. Es decir, más de 100 mil muertos según cifras oficiales; más de 20 mil desaparecidos y miles de fosas esparcidas por el país que guardan, clandestinas, los cuerpos de personas que, dolorosamente, son invisibles para el sistema.

La desaparición de los estudiantes ha pintado un parateaguas en la indignación de los mexicanos y este 22 de octubre miles de personas salieron a las calles en manifestaciones en todo el país (inéditas en los últimos años) y más de 100 simultáneas alrededor del mundo. La situación de Ayotzinapa (de ahí son los estudiantes) muestra una verdad conocida: el Estado está coludido con el narcotráfico en múltiples niveles y los grados de violencia son cada vez más atroces.

Además de las marchas, intelectuales y filósofos del calibre de Umberto Eco y Chomsky, más de 2 mil académicos y personas de todo el mundo enviaron una carta al presidente de México para exigir que se encuentre con vida a los estudiantes. El mandatario cada vez resiente más presión internacional para hacerlo. Aparentemente, este es un crimen que la sociedad no está dispuesta a tolerar impune; quizá se llegó a un tope de indignación, si es que esto puede existir. 

Desplegamos la carta completa; si te suena firmarla, puedes hacerlo aquí:

Octubre 22 de 2014.

Lic. Enrique Peña Nieto
Presidente de la República

Lic. Miguel Ángel Osorio Chong
Secretario de Gobernación

General Salvador Cienfuegos Zepeda
Secretario de Defensa

Lic. Emilio Chuayffet Chemor
Secretario de Educación

Lic. Jesús Murillo Karam
Procurador General de la República

Lic. Ángel Heladio Aguirre Rivero
Gobernador constitucional del Estado de Guerrero

Dip. Silvano Aureoles Conejo
Presidente de la Cámara de Diputados

Sen. Miguel Barbosa Huerta
Presidente del Senado

Ministro Juan N. Silva Meza
Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación

Dr. Raúl Plascencia Villanueva
Presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos

A todas las mexicanas y los mexicanos

A todas las personas que fuera de México siguen los acontecimientos violentos recientes

A la opinión pública

A los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos, a sus familiares y compañeros,

Académicos mexicanos y de diversas nacionalidades, radicados en el extranjero, nos unimos a las voces de preocupación por la violencia que impera en México. Los hechos ocurridos en Iguala, Guerrero el 26 de septiembre de 2014 son una de sus manifestaciones más execrables en la historia del país. No hay palabras para expresar el horror y la rabia que sentimos por el asesinato de seis personas, entre ellas tres estudiantes de la Escuela Normal “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa (uno de ellos de forma por demás salvaje), y por la desaparición, a manos del gobierno y la policía local, de otros 43 estudiantes.

Nos solidarizamos con las demandas de justicia y compartimos el dolor de las familias, amigos y compañeros de los estudiantes de Ayotzinapa. Nos indigna profundamente que ante la magnitud de los hechos el gobierno mexicano ofrezca declaraciones contradictorias y presente resultados no sólo nulos sino incluso más preocupantes: las irregularidades de la investigación aumentan cada día sin que se sepa nada respecto de la aprehensión de los culpables o del paradero de los 43 estudiantes y en cambio, se han descubierto muchas fosas más, muchos cadáveres más. ¿De qué tamaño son las fosas en este país, cuántos más caben en ellas, cuántos más esperan el mismo destino?

Hasta ahora no se han dado a conocer el nombre de los detenidos ni las líneas de investigación. Son lamentables la lentitud y la aparente negligencia con la que avanzan las investigaciones. Las propias autoridades han obstaculizado la participación de un grupo de forenses argentinos especializados en la identificación de cadáveres, y los padres de los desaparecidos se han encargado prácticamente solos de la búsqueda. Si lo ocurrido es de por sí terrible, la actitud general de los órganos de gobierno es una afrenta al sentido de humanidad y a la inteligencia de quienes observamos en la distancia. Nos indigna la manera en que las autoridades mexicanas han tratado a este grupo de estudiantes, uno de los más vulnerables del país.

La realidad que México ha mostrado al mundo es decepcionante. El caso de Iguala, sumado a muchos otros sucesos en los últimos meses, ha dejado claro que no se puede hablar ya de criminales comunes sino de la criminalidad de representantes del gobierno tanto local como estatal y federal, que por acción u omisión permitieron que esto ocurriera y ahora no parecen hacer lo necesario para resolverlo y restaurar la confianza en ese mismo gobierno. No entendemos que el gobernador de Guerrero no haya renunciado aún y que las autoridades federales estén conformes con esta situación. Todos sabemos que el gobernador estaba al tanto de la situación en Iguala —él mismo lo declaró así y aseguró que también el Ejército y la Procuraduría General de la República lo sabían. Nos preguntamos entonces, ¿qué otras situaciones de colusión entre crimen y gobierno, que ningún estado de derecho podría tolerar, son del conocimiento de las autoridades?

Escribimos porque México y su gente merecen mucho más: un verdadero estado de derecho, justicia. Ningún gobierno puede permitirse realizar ni que se realicen actos de barbarie como los acontecidos en Ayotzinapa.

Por ello, exigimos:

1. La aparición con vida de los 43 normalistas.

2. El cese de represalias y hostigamiento a los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, y a los estudiantes en general.

3. Que el Alcalde de Iguala con licencia, José Luis Abarca y su esposa María de los Ángeles Pineda Villa sean inmediatamente detenidos, procesados y castigados dentro del marco de la ley.

4. La renuncia del Procurador General de la República, Lic. Jesús Murillo Karam, si se demostrara que tuvo conocimiento de las acciones ilícitas del alcalde Abarca y fue omiso al respecto.

5. La inmediata dimisión de Ángel Aguirre Rivero, gobernador de Guerrero, pero también la del Lic. Iñaki Blanco Cabrera, Procurador del mismo estado y de todos los miembros del Ejército que hayan sabido, encubierto o participado en estas acciones.

6. Una investigación confiable, real y transparente, con la participación de peritos y observadores internacionales, como el Equipo Argentino de Antropología Forense.

No nos cansaremos ni dejaremos de insistir de ésta y otras maneras. Continuaremos atentos a los acontecimientos y ampliando las redes de información entre colegas, estudiantes y amistades en México y el extranjero. No podemos permitir que se repitan masacres como la del movimiento estudiantil de 1968 o la persecución y aniquilamiento de poblaciones campesinas como las de Acteal y Aguas Blancas. Ayotzinapa rebasó un límite que no debería haber sido nunca cruzado. Sumamos nuestra indignación y nuestra solidaridad para con los estudiantes normalistas mexicanos y sus familias.

Quisiéramos que los 43 desaparecidos pudieran leer esta carta algún día también. A ellos la dirigimos, pero además a todos aquellos enterrados en fosas clandestinas que no cesan de ser descubiertas, a todos los que merecen mucho más que una carta y que una protesta. Ellos merecen todo el esfuerzo de este gobierno y de los ciudadanos dentro y fuera del país. Debemos asumir nuestra responsabilidad ante esta situación inaceptable y exigir sin descanso justicia, un verdadero estado de derecho, una política al servicio y protección de la ciudadanía y total transparencia en las acciones de los funcionarios y representantes de la nación. Cada desaparecido y cada asesinado por criminales, militares o policías representan una pérdida incalculable para nuestro país. Ayotzinapa nos toca muy profundamente a todas y todos los que firmamos esta carta. Por ellos y por nosotros exigimos justicia. ¡Vivos se los llevaron y vivos los queremos!

#AyotzinapaSomosTodxs
#WeAllAreAyotzinapa
#JusticeForAyotzinapa
#JusticiaAyotzinapa

SI VIVES FUERA DE MÉXICO, PUEDES SUMARTE A ESTE ESFUERZO COLECTIVO FIRMANDO ABAJO. ESTA CARTA SERÁ PUBLICADA EN LA PRENSA INTERNACIONAL Y ENTREGADA EN CONSULADOS Y EMBAJADAS DE MÉXICO EL 22 DE OCTUBRE.

IF YOU LIVE OUTSIDE MEXICO, YOU MAY WANT TO JOIN US IN THIS COLLECTIVE ENDEAVOR BY SIGNING BELOW. WE WILL PUBLISH THIS LETTER IN THE INTERNATIONAL MEDIA AND HAND IT OVER MEXICAN CONSULATES AND EMBASSIES ON OCTOBER 22nd.

ayotzinapasomostodos@gmail.com

 

Desde aquí "Hasta aquí", de Hernán Bravo Varela

Por: Javier Raya - 10/22/2014

"No haber amor es un amor también. // Un amor a estar solo. // Le pertenece a alguien que lo siente por nadie. (...) Es una clase de correspondencia" (en "Hay lo que hay", poema incluído en el libro.
[caption id="attachment_86018" align="aligncenter" width="600"]Edward Hopper, "Sun in an empty room", 1963 Edward Hopper, Sun in an empty room, 1963[/caption]

Hernán Bravo Varela es uno de los agitadores culturales mejor posicionados en nuestros días: poeta, traductor, ensayista y antologador de amplia trayectoria --además de conductor de televisión, tallerista, jefe de prensa de la Casa del Poeta, etc.--, aun la somera revisión de su actividad implica orbitar diversos campos. En lo que compete a su última entrega en verso, Hasta aquí (Almadía, 2014), las órbitas no son menos diversas.

"Hasta aquí" supone marcar un límite, frontera, corte de caja, paro (cardíaco) del contador, volver al cero. La frase es equivalente al "basta" del que se propone desmarcarse, por ejemplo, de una posición de víctima. También podemos pensar que es el fin de una serie que va "de aquí" (pausa) "hasta aquí".

Ese trayecto entre un punto y otro, el tránsito mismo más que el punto de origen y final, es una coordenada que sirve para leer Hasta aquí. El libro abre y cierra con dos textos que son crónicas en verso de una dieta, (Antes) (Después), principio y final del paréntesis.

El paréntesis es la presencia fantasmal predominante: cada poema lleva su título entre paréntesis (a excepción tal vez de "CARTELERA" y los siguientes, que forman parte de otro poema, pero que se distinguen de él), y la insistencia en el recurso debe darnos alguna pista significativa. ¿Qué se pone entre paréntesis, cuál es su función sintáctica? Van entre paréntesis las acotaciones, los comentarios personales dentro de algo más extenso, las aclaraciones fáticas, en fin, todo aquello que ayuda a ubicar y dar movimiento al discurso sin participar necesariamente del discurso.

¿Qué implica la convención de escribir los títulos entre paréntesis? ¿Y qué relación --si la hubiera-- existe entre dicha convención y las nociones de trayecto y límite que la lectura del libro exige?

Subjetivamente, siempre he asociado los paréntesis a un decir en voz baja, a un decir camuflado, a un para-discurso ninja infiltrado en el cuerpo del discurso principal, a una isla, a un aparte teatral. El libro de Hernán baraja distintas posibilidades formales, pero ordenadas en temas rectores, que grosso modo podrían resumirse en recuerdos de infancia, postales de viaje, textos amorosos, flirteos con la política, varios cuentos en verso y algunos ejercicios conceptuales (aunque titubeantes, pero que en el contexto del libro aportan cierta frescura, como "(De acuerdo con Google)", "CARTELERA", o el aviso de cierre de la 4a sección, que recuerda a los disclaimers de ciertos correos electrónicos corporativos, "Este correo/ y sus anexos son confidenciales./ Si usted no es el destinatario/ por favor notifique al remitente) que no carecen de interés. Es como si cada poema se juntara con los que son similares a él, pero afirmando una existencia autónoma.

Siguiendo la sugerencia de "(Pero Dios te dio el poder de olvidar y descartar el pasado)", comentaré brevemente los poemas que más me gustaron, a ver si podemos entrar (¿o salir?) del asunto de los paréntesis:

(Sol en un cuarto vacío, 1963)

Título del último cuadro de Edward Hopper, se trata menos de un ejercicio ecfrástico que de una habitación imaginaria de la soledad.

(Ahora y en la hora)

Me gusta el tono fársico de versos como "El fuego se propagaría entonces/ como un chisme perfecto", el tono trágico con que el trabajo es asunto de burla.

(Veinticinco centavos,/por el amor de Dios)

Un ejercicio en terceto encadenado que ofrece contraste y musicalidad.

(Hay lo que hay)

Para mí, el mejor poema del libro: sintético, casi aforístico, logra emocionalizar el pensamiento más que intelectualizar la emoción (cosa común en la poesía mexicana, incluso --¿por qué?-- celebrada).

(El que se lo quite, va a perder)

Una postal parisina y una canción infantil para callar a los niños ("Un candadito/ nos vamos a poner...") sirve para cuestionar el amor como candado y resignificarlo como llave.

(Lobo es el hombre/ para el hombre)

Ejercicio de estilo latinizante que recuerda a los Epigramísticos de Minerva Margarita Villarreal o al genial Filipo contra los persas de Víctor Cabrera.

(Que te hagan una limpia)

Crónica de una operación mágica y alquímica del huevo.

(Canción sin estrenar del fin del mundo)

Otra de esas piezas que se ven surgir cada tanto como producto de la paranoia colectiva por la influenza AH1N1 en 2009. Featuring Jorge Tellier en los coros.

Me causa problema las Notas que cierran Hasta aquí, no sólo porque rompen la convención sugerida entre (Antes) y (Después), sino porque desconfío de las notas aclaratorias en libros de poesía. Guiños a amigos y pistas sobre el origen de algunos textos, las notas siempre me suenan como la explicación de un chiste que no supimos contar. Hasta Eliot se mostraba remilgoso para incluir notas que elucidaran Tierra baldía.

¿Concluiremos algo sobre los paréntesis? Me digo que ningún guiño, ningún gesto, en fin, nada de lo que puebla el lugar del poema puede ser gratuito, y me parece que Hernán lo sabe perfectamente. Pero, en rigor, ¿el título forma parte del poema? ¿O el sentido de los títulos parentéticos es precisamente el de remarcar su diferencia, el de agruparlos conceptualmente en un aparte que, como las Notas, se pretende ajeno al poema mismo? ¿Cómo decir "desde aquí" parte el poema? ¿Cómo responder a la pregunta Hasta aquí el poema acaba? ¿Cómo decir en verdad desde aquí soy otro, Hasta aquí soy yo mismo?

hernan

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Hernán Bravo Varela

Hasta aquí (Click para leer un fragmento)

Ed. Almadía, 2014

123 pp.

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Twitter del autor: @javier_raya

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.