*

X

Breve guía para aumentar tu desempeño mental sólo con comida

Por: pijamasurf - 10/27/2014

La ciencia de la alimentación que favorece el desempeño mental y la productividad

brain27032014

Generalmente tenemos poca conciencia de cómo diferentes alimentos afectan no sólo nuestra salud física sino también mental --claramente un binomio inextricable. Muchas de las personas que mayor importancia le dedican a su desempeño mental, varias de ellas trabajando en labores creativas por largas horas consecutivas, poco invierten en una alimentación favorable que contribuya a mejorar su rendimiento cognitivo --y si bien es cierto que muchas de estas personas pueden pasar decenas de horas sin comer viviendo de té, café o nootrópicos y que el ayuno es también un poderoso aditamento cognitivo, a mediano plazo estos hábitos pueden ir en detrimento de un rendimiento integral.

Por lo anterior, conviene revisar un poco lo que sabemos de una alimentación cognitivamente amigable. Quizás lo primero que hay que hacer es recordar que los alimentos contienen una gran cantidad de sustancias --vitaminas, minerales, metabolitos botánicos, glucósidos, ácidos grasos, etc.-- que afectan de manera distinta a nuestro cuerpo y contribuyen a generar neurotransmisores, hormonas y mensajeros químicos indispensables para el funcionamiento del cerebro. No es exagerado decir que los elementos son también drogas y tienen diferentes efectos (esto puede constatarse fácilmente cuando dejamos de tomar azúcar y volvemos a tomar una bebida o un alimento cargado de azúcar). La mejor forma de empezar es observando qué es lo que nos sucede cuando comemos ciertas cosas. Ir tomando notas o simplemente estar muy atentos a cómo fluye nuestro pensamiento después de haber desayunado o incluso cómo nos puede estar afectando la cena de ayer y el apilamiento de nuestra dieta.

La Universidad de Harvard ha compilado una serie de lineamientos básicos para procurar el buen funcionamiento mental y alimenticio. Para empezar es importante recordar que casi todo lo que comemos es convertido en glucosa --la gasolina de nuestro cerebro-- y cuando tenemos poca glucosa esto hace que nos cueste trabajo concentrarnos. Algunos alimentos ricos en carbohidratos como la pasta, el cereal, el pan, la fruta o la soda tienen un ritmo de liberación de glucosa muy rápido seguido por una caída. Alimentos ricos en grasa y proteína tienen una liberación más sostenida pero  requieren que nuestro sistema digestivo trabaje más duro, reduciendo en ocasiones los niveles de oxígeno (esto especialmente ocurre cuando se comen cosas como una hamburguesa de queso).

Se recomienda decidir qué vas a comer antes del momento en el que se tiene mucha hambre, ya que cuando estamos mentalmente drenados solemos preferir papas francesas o pizza a ensalada.

Otro tip es no dejar que los niveles de glucosa bajen hacia la hora de la comida, manteniendo una alta meseta, sin crestas ni valles, comiendo poco más veces. Hay un adagio atribuido a Confucio que es citado como una de las claves para longevidad: "hara hachi bu": come hasta que tu estómago esté 80% lleno y camina 90 pasos después de comer. Todos sabemos que cuando comemos demasiado de alguna manera tapamos nuestra fluidez mental y viene una baja de energía. Se recomienda utilizar nueces y moras como snack --con el cuidado de no abusar, especialmente de las nueces. Aquí hay un círculo virtuoso en potencia: se necesita cierta capacidad mental de control para poder comer menos y esa frugalidad hará luego que nuestro cerebro funcione mejor y sea más fácil seguir comiendo menos y tomando mejores decisiones.

Los alimentos que favorecen el desempeño mental suelen ser frutas y verduras --especialmente aquellas orgánicas, que contienen suficientes trazas de oligoelementos. Un estudio publicado en el British Journal of Health Psychology mostró que entre más cantidad y diversidad de frutas y verduras comieron los participantes en el estudio registraron un mejor índice de felicidad, creatividad y motivación. Los investigadores teorizan que esto se debe a que las plantas proveen nutrientes vitales para la producción de dopamina, la cual es clave en la motivación y curiosidad. Además contienen antixoidantes que minimizan la inflamación y mejoran la memoria.

Otro estudio reciente mostró que una dieta rica en flavanoles, como los que se encuentran en el cacao, puede revertir la perdida de la memoria.

En su libro Brain Grain, el Dr. David Perlmutter sostiene que una de las principales causas de las enfermedades neurodegenerativas es el consumo de gluten (y otros alimentos inflamatorios).

Uno de los alimentos cognitivos élite sin duda es la cúrcuma. Un estudio mostró que esta especia usada ampliamente en la comida india llega a superar a algunos antidepresivos farmacológicos en combatir la depresión y es también un poderoso antiinflamante. Sin embargo, para que sea efectiva y cruce la barrera sanguínea del cerebro conviene emplearla junto a la pimienta negra, con la cual forma una sinergia. No sólo somos lo que comemos; sobre todo, somos lo que absorbemos, y en este sentido se puede ayudar al cuerpo a absorber ciertos nutrientes y compuestos químicos.

Por último, otro grupo de alimentos que deben entrar en esta somera clasificación de alimentos nootrópicos son los prebióticos y los probióticos. Estudios muestran que el yogurt --rico en bacterias comensales-- también tiene un uso medicinal para tratar la depresión. Alimentos como el kimchi coreano, el pulque mexicano, los vegetales fermentados o el vinagre de manzana son buenas opciones para consumir una dosis sana de bifidobacterias y lactobacilos. Carbohidratos complejos como los oligosacáridos, al igual que el almidón resistente, son buenas opciones para fomentar el crecimiento de bacterias que forman una relación simbiótica con el sistema inmune y el segundo cerebro (el sistema nervioso entérico) y son responsables de la producción de ácidos grasos de cadena corta e indirectamente, de la producción de neurotransmisores como la serotonina (90% de la cual se produce en el intestino).

Podemos concluir con la reflexión de que lo que ocurre en nuestro estómago está mucho más ligado de lo que pensamos con nuestro cerebro. Lo que pensamos es también lo que comemos y cómo comemos.

Hitler, Kennedy, Sartre y otros personajes famosos adictos a las metanfetaminas

Por: pijamasurf - 10/27/2014

La ilustre o infame lista de personalidades adictas a las anfetaminas incluye a escritores, actrices, mandatarios y hasta una caricatura del más alto nivel

Screen shot 2014-10-29 at 9.02.02 PM

Entre la lista de drogas que han sido las más socorridas por personalidades ilustres --ya sea por placer o necesidad-- las metanfetaminas ocupan sorpresivamente un lugar en lo más alto de la lista, solamente superadas por la marihuana y quizás por la cocaína. En el caso de la marihuana, la lista es mucho más amplia y tiene la ventaja de que no es una sustancia adictiva así que innúmeras celebridades, políticos y artistas han cruzando sus huestes de manera inocua (por ejemplo, se cree que por lo menos 11 presidentes de Estados Unidos han fumado marihuana).

En nuestra época las metanfetaminas han cobrado una dudosa reputación en la que sus usuarios son vistos como una especie de crackheads, difícilmente funcionales, en un frenesí descontrolado. Pero la realidad es que las metanfetaminas tienen un amplio linaje como una droga para mejorar el performance: el llamado "speed" es históricamente un recurso para trabajar largas jornadas y mejorar la capacidad cognitiva (con un espectro de sustancias que van desde el Adderall al crystal meth).

Esta lista refleja, a fin de cuentas, que las drogas no necesariamente hacen a las personas disfuncionales sino que, en ocasiones, son justamente lo que les permite seguir cumpliendo su papel en lo más alto de la sociedad --hasta que se desploman.

 

Adolf Hitler

Recientemente se han dado a conocer documentos de la inteligencia militar de Estados Unidos que revelan que Hitler era un usuario regular de metanfetaminas. Al parecer Hitler utilizaba un arsenal de medicamentos para lidiar con sus numeroso padecimientos --registros militares hablan de que el führer era hipocondríaco, algo que puede o no ser parte de la desinformación y el desprestigio natural que la imagen de Hitler ha vivido. Un famoso episodio, según estos registros, habría sido cuando Hitler tomó metanfetaminas antes de una reunión con Mussolini, a quien abrumó hablando sin parar por horas. Cartas del Nobel Heinrich Böll revelan que las tropas nazis tomaban cristales de metanfetamina durante la guerra. 

John F. Kennedy

Según relata el libro Dr. Feelgood, escrito por Richard A. Lertzman y William J. Birnes, el presidente John F. Kennedy se volvió dependiente de las metanfetaminas al confiar en su doctor de cabecera, el famoso Max Jacobson, mejor conocido como Dr. Feelgood. La dosis de Kennedy era parte de un complejo "vitamínico" secreto orientado a aumentar la energía y eliminar el dolor.

Jacobson aparentemente se había iniciado en la farmacopea después de conocer a Jung, quien lo inspiró a probar nuevas sustancias (Jung había experimentado con la mescalina). Según el libro Jacobson fue una secreta influencia el récord de home-runs de Roger Maris en 1961, la crisis de misiles de Cuba y las adicciones de Truman Capote, Marilyn Monroe y Mickey Mantle.

 

Screen shot 2014-10-29 at 9.06.47 PM

Elvis Presley

El Rey del Rock conoció los poderes de las anfetaminas cuando formaba parte del ejército en Alemania. Un sargento en Friedberg lo introdujo a sus bondades, las cuales recibió con "fiebre evangélica". También ahí Presley aprendió karate. Serían las anfetaminas, junto con otros fármacos de prescripción, las que marcaran la caída de Elvis años después.

Jean Paul Sartre

Es sabido que Sartre, quien también fuera perseguido por una langosta gigante en un viaje de mescalina, experimentó con las anfetaminas hasta al punto de utilizarlas con frecuencia para sus jornadas maratónicas escribiendo, en las que las mezclaba con café, cigarros y alcohol --el cuadrivio de uppers.

Truman Capote

Otra ilustre víctima o beneficiario (según se vea) de las vitaminas secretas del Dr. Feelgood, parte de la élite intelectual de los 50 y 60. Capote describió los shots de Jacobson como "euforia instantánea", notando que "te sientes como Superman. Vas volando. Las ideas llegan a la velocidad de la luz", pero luego es "como si cayeras de un pozo".

Philip K. Dick

Al principio de los 60, el autor de The Man in the High Castle y VALIS escribía 60 cuartillas al día a la velocidad de las anfetaminas, sobreviviendo apenas vendiendo sus historias. Al parecer, Dick escribió todas sus novelas antes de A Scanner Darkly bajo los efectos del speed; sin embargo, según cuenta el mismo Dick, los doctores le dijeron que su hígado procesó bien estas sustancias y no le afectaron en demasía.

Marilyn Monroe

Entre el coctel de drogas que consumía la actriz más popular de Estados Unidos y amante de Kennedy estaban las metanafetaminas, al parecer herencia también del Dr. Feelgood.

 

Mickey Mouse

No sólo el político, la actriz y el cantante más famoso de Estados Unidos consumían anfetaminas; también el dibujo animado más famoso fue víctima de sus encantos. En busca del sueño americano, a veces era necesario darle velocidad al asunto y mejorar la productividad sea como sea.

La edición de una historieta de Disney fechada en 1951 muestra cómo Mickey Mouse se convierte en un traficante de Peppo, en ese entonces el nombre comercial de lo que hoy conocemos como speed. En la aventura Mickey, después de probar las mieles de la metanfetamina y de convidarle a su amigo Goofy, decide firmar un contrato con el proveedor de Peppo para traficar esta droga psicoactiva, por lo cual es enviado a África.