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La novela erótica que el Papa Pío II escribió en 1444

Arte

Por: pijamasurf - 09/09/2014

Antes de convertirse en Papa, Eneas Silvio Piccolomini escribió una novela erótica, casi pornográfica, que fue uno de los libros más vendidos del Renacimiento

3179248243Antes de convertirse en el Papa Pío II a sus 40 años, Eneas Silvio Piccolomini fue poeta, académico diplomático y disoluto. Su vida, al parecer, estuvo colmada de episodios intrigosos y turbulentos, pero sobre todo de episodios eróticos que dieron como resultado un bestseller porno-vaticano y (por lo menos) dos hijos ilegítimos.

Su novela Historia de duobus amantibus, que escribió probablemente en 1444, se imprimió en 37 ediciones distintas y fue una de las más leídas de todo el Renacimiento. A pesar de su indudable interés histórico y atractivo sensual, la novela no se ha traducido a ningún idioma contemporáneo. Los pasajes citados abajo son un intento de traducción de una traducción que emprendió disinfo.com del inglés antiguo al moderno.

La historia es sencilla. Euralius salta una barda para estar con Lucres: "Cuando ella vio a su amante, le sujetó firmemente entre sus brazos. Hubo allí abrazos y besos, sin refreno se dejaron llevar por su deseo y se hartaron de Venus, ahora con Céres, ahora refrescándose con Baco”. Después de ello “entran en conocimiento” (en términos bíblicos) el uno del otro.

Así, hablando entre ellos, fueron a la habitación, donde tuvieron tal noche como la que juzgamos tuvieron Paris y Helena después de que él se la llevara, y fue tan placentera que pensaron que Marte y Venus nunca habían conocido tal placer…

Su boca, ahora sus ojos, ahora sus mejillas, él besó. Quitándole la ropa, vio tal belleza como nunca antes había visto. “Encontré más, estoy seguro”, dijo Euralius, “de lo que Acteón vio de Diana cuando se bañaba en la fuente. ¿Qué hay más placentero o más claro que estos miembros?... Ah, claro cuello y pechos gratos, ¿es a ustedes a quienes toco? ¿Es a ustedes a quienes tengo? ¿Están en mis manos? Ah, miembros curvos, ah, dulce cuerpo, ¿los tengo en mis brazos?... Ah, deleitosos besos, ah, abrazos queridos, ah, dulces mordidas, ningún hombre vivo es más feliz que yo, o más bendecido”... Él se esforzó, ella se esforzó, y cuando terminaron no estaban cansados. Como Atenea, quien se levantó del suelo con más fuerza, poco después de la batalla estaban deseosos de guerra.

Ha habido muchos, tanto en nuestros tiempos como los de nuestros antepasados, cuyos estúpidos amores han sido causa de muerte cruel. Y muchos que, después de que el sexo y el amor les han sido otorgados, han dejado de arder. Cuando el amor ha trepado a tus huesos, nada es mejor que entregarse al incendio, porque aquellos que luchan contra la tempestad a menudo naufragan, mientras que aquellos que se mueven con la tormenta escapan.

La obra, más allá de ser curiosa por ser de un hombre que se convertiría en Papa, tiene algunas delicias en sus detalles. Ahora que se están intentando traducciones al inglés contemporáneo; no les caería mal a los inquilinos modernos del Vaticano echarle un vistazo y recordar que Eros, Venus y Baco no están en riña con el espíritu santo, y a veces ayudan a atravesar esa ineludible tormenta de la que habla el pontífice.   

500 millones de usuarios de iTunes se descubrieron dueños del nuevo disco de U2, cortesía de Apple. Fue el lanzamiento de un álbum más grande de la historia, pero, ¿también la diseminación de spam y propaganda musical más grande?

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Las presentaciones de Apple de sus nuevos gadgets tienen algo de mesiánicas: es como si revelaran la llegada de una dúctil deidad con la que todos podremos comulgar (una deidad portátil que de alguna forma nos convence que es otra y que la necesitamos, ya que es increíblemente desechable). Un estudio mostró que esta marca en realidad produce efectos similares a la religión en nuestro cerebro. Y en el mundo secular en el que vivimos, es difícil que haya una fiesta mediática mundial que domine la agenda noticiosa como ocurre con la presentación del nuevo iPhone --de nuevo, es como si se ofreciera el tabernáculo al pueblo. La omnipresencia e íntima penetración de los gadgets --más el aura sacra del diseño minimalista-- hacen que Apple tenga la capacidad profética de convocar a las masas, capturar su atención de manera hipnótica y desencadenar una ola de conductas preestablecidas.

Para aquellos que sintonizaron el lanzamiento, al horror en sí de esto se sumó la presentación en vivo de U2, que lanzó su nuevo álbum, Songs of Innocence, de la mano de Apple, cumpliendo así la mancuerna perfecta de marketing y mesianismo (Bono, el hombre en una misión por salvar al planeta). El CEO de Apple, Tim Cook dijo, después de que U2 tocara su single "The Miracle (of Joey Ramone)" (posiblemente un intento de cooptar el legado del punk en su pop inspiracional): "¿Acaso no fue el mejor single que jamás hayan oído? Nos encantaría un disco completo de eso". Y efectivamente había un disco completo de eso. Los 500 millones de usuarios de iTunes recibieron la sorpresa (o el malviaje) de que el nuevo álbum de U2 estaba ahí esperándolos desde el martes por la noche (¿como si alguien te empujara una horrible merienda por la boca?). Bono había dicho en el evento "y ahora cómo hacemos para que llegue a la mayor cantidad de personas? Porque eso es lo que queremos", como si se tratara de un esfuerzo filantrópico de brindar su música al mundo como un virtuoso tónico para nuestra era desamparada. Copiaron el modelo antes implementado por Radiohead o hasta Beyonce, entre otros; sólo que, al parecer, este es el lanzamiento más grande en la historia de la música. Según señala el Washington Post, a Apple le costó 30 millones de dólares el numerito de que U2 se presentara en su evento y ofreciera su disco "gratis" en iTunes --la cifra es inane cuando pensamos en las ventas garantizadas para el iPhone 6 y el nuevo reloj de la marca.

Este lanzamiento masivo, épico para Bono, por otro lado puede claramente calificarse como una forma de spam y nefando adoctrinamiento cultural. Como bien escribe el crítico de música Chris Richards, el álbum se llama Songs of Innocence, tal vez para sugerir que U2 está abandonando un huérfano urgido de un cambio de pañales en tu puerta, y no sólo "un intrusivo cúmulo de canciones de rock famélicas de ideas... es el rock-and-roll como distópico correo basura" (además de ser una apropiación de un libro de William Blake). Richards logra una veta lírica que Bono perdió hace décadas, el álbum está ahí esperándonos como "un catálogo de Ikea, un citatorio a juicio o una infección de streptococcus". Y no sólo una infección patógena cualquiera: una pandemia de 500 millones. Hay cierta justicia poética en que la música de U2 haya devenido literalmente en spam, como reconociendo su esencia en un valeroso acto de aceptación.

El metamensaje de U2 es que, en su "egoísmo mal-aconsejado", nos dicen: "Nuestra música técnicamente no vale nada y todos en el mundo deben oírla". Y ahora tú eres dueño de esa basura, que Apple deja en tu espacio sin preguntarte. Esto es también uno de los virus de spam más grandes de la historia, articulando la visión filantropocapitalista seudoutópica de Bono, donde "lo que te pertenece será elegido para ti", dice Richards. Seguramente Apple y Bono consideran que esto es fenomenal para ellos y para todos; olvidan que "tener" algo no es necesariamente un bien. Por suerte, todavía no programan un candado a los archivos que haga imposible borrarlos. 

Twitter del autor: @alepholo