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Estos escorpiones diminutos viven en tus libros viejos

Por: pijamasurf - 09/06/2014

Los "escorpiones de libro" o "pseudoescorpiones" habitan dentro de los libros viejos y hacen una labor invaluable de control de plagas allí dentro

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Para añadir vida, terror e imaginación a los libros viejos que están tautológicamente guardados en estanterías de bibliotecas y casas existen los llamados “escorpiones de libro”, que los recorren sin cansancio.

Propiamente llamados “pseudoescorpiones”, estas criaturas diminutas aman el entrañable olor a libro viejo, porque los libros viejos contienen pulgas de libro y ácaros del polvo. En realidad, estos insectos hacen una labor invaluable de control de plagas, y no son realmente escorpiones: no pueden lastimarnos. Parecen alacranes por sus largas pinzas que miden el doble de su cuerpo, pero no tienen cola ni aguijón.

De las 3,300 especies de pseudoescorpiones, la más común es la llamada Chelifer cancroides, que se encuentra en todo el mundo y no crece más de 4 milímetros de largo. Pero a pesar de su tamaño miniatura, el ch. cancroides puede cargar sobre su cuerpo almanaques enormes o enciclopedias.

Desde que se hicieron famosos, los pseudoescorpiones han sido objeto de ternura para algunos y de horror para otros. Pero este video (ridículamente) los revindica:

 

Lo arrestan por llamar y mensajear a su exnovia en 21,807 ocasiones

Por: pijamasurf - 09/06/2014

La propensión a lo obsesivo, más un corazón roto y un teléfono móvil, pueden resultar en una combinación nefasta

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Muchos habrán experimentado ya esa especie de ansiedad obsesiva luego de un pleito con su pareja, la cual en esta era digital termina, en muchas ocasiones, proyectándose vía llamadas telefónicas, sms, whatsapp, etc. Sin embargo, pocos llegamos al grado que recién alcanzó un francés de 33 años quien, tras acosar a su exnovia con más de 21 mil aproximaciones vía su smartphone, terminó en prisión. 

A lo largo de 10 meses este hombre, cuyo nombre no fue revelado, abordó en 21,807 ocasiones a su exnovia. Cuando ella se vio obligada a cambiar de número para evitar los obsesivos embates, él continúo con su ritual marcándole al trabajo y a casa de sus padres.

El frenético descorazonado termino yendo a prisión acusado de acoso y, aunque salió libre de tras pagar una multa de mil euros, tendrá que asistir a tratamiento psiquiátrico y jamás podrá aproximarse, por ningún medio, a su exchica.

[The Guardian]