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Biblioteca Pijama Surf: La época dorada de la ciencia ficción (PDFs)

Por: pijamasurf - 09/04/2014

Agregamos otro post a nuestra biblioteca: una selección que esperamos sea estimulante sobre la mejor época de la ciencia ficción, con libros de autores clásicos como Isaac Asimov, Ray Bradbury y otros
Ed Valigursky

Ed Valigursky

La ciencia ficción es, sin duda, uno de los géneros más importantes de la literatura moderna. Si bien, por muchos años, la crítica especializada apenas prestó atención a esas narraciones, considerándolas como una forma menor y desdeñable, con el tiempo se volvió evidente que, sin importar su origen o sus temas, también servían al propósito de la literatura de reflejar la realidad de la cual surge para evidenciar sus fortalezas pero sobre todo sus fallas, esos elementos que, a pesar de cierto discurso elogioso, quizá no son tan buenos como se presentan en un primer momento.

En el caso específico de las narraciones sci-fi, todo ese futurismo optimista en torno al desarrollo tecnológico de mediados del siglo XX fue puesto en duda por las circunstancias paralelas que lo acompañaron pero que, no del todo por casualidad, intentaban pasar desapercibidas: el control y la vigilancia exacerbados, la manipulación política de los cuerpos, el monopolio del poder económico y político y, en general, un panorama más bien distópico que, después de todo, parecía ser mucho más factible que los cuadros propagandísticos de los gobiernos o las empresas que impulsaron dicho “progreso”.

La consolidación de la “ficción científica” dentro de la literatura (según la traducción que Borges creía más acertada para sci-fi) se debió en buena medida a una afortunada constelación de autores que, sin proponérselo, coincidieron en preguntas similares sobre su presente y el futuro al que este se encaminaba. Ahora reconocemos de inmediato nombres como el de Isaac Asimov, Ray Bradbury o Stanisław Lem, pero hubo una época en que, junto con otros, emprendieron la difícil tarea de hacerse un espacio dentro del canon de la literatura.

En la historia del género, dicha época se considera "la edad de oro de la ciencia ficción”, un período amplio caracterizado por esa desenvoltura inaugural de las cosas que empiezan y, por lo mismo, apuestan sin temor ni recelo, porque en cierto sentido no hay nada que perder.

A continuación, compartimos algunos de estos títulos. Una selección que no pretende ser exhaustiva sino, en todo caso, estimulante. Atisbos a una realidad posible, imaginada, que con el paso del tiempo parecen cada vez más inquietantes profecías.

 

Más que humano, Theodore Sturgeon

 

Solaris, Stanisław Lem

 

El fin de la eternidad, Isaac Asimov

 

El congreso de futurología, Stanisław Lem

 

Crónicas marcianas, Ray Bradbury

 

En otros posts de Biblioteca Pijama Surf compartimos libros de Philip K. Dick y, por otro lado, de Jean Baudrillard y Michel Foucault, quienes en cierta forma también tienen relación con este género.

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Al fin se incorpora la consulta popular, gracias a la demanda ciudadana, ante una malograda democracia representativa. ¿Será el primer paso a una democracia participativa?

imagesLa corrupción que impera en México inhibe, en conjunto con el desánimo colectivo, el fortalecimiento de la sociedad civil. Según el último informe de Transparencia Internacional, este país ocupa el lugar 105 de 177 en cuanto a niveles de corrupción, según la percepción de sus ciudadanos.

Esta misma desconfianza hacia los funcionarios públicos genera un círculo vicioso que impide que la sociedad se organice y exija a sus autoridades, pues de entrada se cree que es una lucha perdida. Sin embargo, entre el escepticismo generalizado, un ejemplo reciente de  trabajo civil ha dado frutos. Me refiero a la labor de los miembros del Colectivo Reforma Política Ya, quienes desde hace unos años, y con apoyo reciente de MOVIDEMO A.C., mantuvieron reuniones con legisladores logrando que se incorporaran las figuras ciudadanas como candidaturas independientes, la iniciativa de ley ciudadana y la consulta popular, que hace unos días fue dictaminada.

David Domínguez, miembro de esta A.C., declara que la consulta popular aprobada presenta modificaciones relevantes que son benéficas para la sociedad civil, entre ellas que el Ejecutivo no pueda proponer consultas; también la incorporación de la figura de trascendencia nacional para que aplique una consulta ciudadana, o que el poder legislativo esté obligado a recibir la petición de consulta ciudadana y sea la Corte la que determine si es constitucional o no la consulta, según el tema abordado. Además, se fijó un plazo para determinar la viabilidad de la consulta, el cual Domínguez considera razonable: 30 días.

Cómo aplicar la consulta ciudadana:

  • Si crees que una  ley o iniciativa de reforma afectaría negativamente a la nación, puedes iniciar una recolección de firmas.
  • Se trata de una alternativa para que los políticos no tengan la última palabra en temas trascendentales y que tu opinión cuente.
  • Si quieres hacer una consulta,  deberás elaborar un aviso de intención al congreso y juntar al menos 1 millón 600 mil firmas, 2% del electorado (una cifra que parece inalcanzable, aunque es posible).
  • Las firmas deberán tener nombre, número de IFE y firma del elector, y deberán ser escritas a mano.
  • Podrás hacer una consulta popular de cualquier tema de trascendencia nacional excepto cuando se traten derechos humanos, de la composición del país como una República representativa, democrática, laica y federal, la legislación electoral, la organización de las Fuerzas Armadas, seguridad nacional, y los ingresos y gastos del Estado. 
  • Si tu petición de consulta popular cumple los requisitos, se llevará a cabo la consulta en día de elecciones, es decir, cada tres años, y la consulta será vinculante si es votada por 40%  de los electores, una meta por demás ambiciosa.

¿La Consulta Ciudadana aplicaría para la reforma energética?

—Eso lo decidirá la suprema Corte de Justicia de la Nación. 

Según Domínguez, los aspectos menos favorables de la consulta, son factores como la duplicidad de firmas, es decir, ninguna petición de consulta deberá repetir 20% de signaturas de otras solicitudes previas. A pesar de que los miembros de MOVIDEMO A.C. creen que la ley tuvo algunas modificaciones pertinentes, quedaron inconformes, pues pudo haber sido una legislación mucho más accesible para los ciudadanos. Los legisladores se negaron, por ejemplo, a incluir cualquier alternativa de recolección de firmas vía digital.

Se trata pues de una alternativa antes impensable, algunos legisladores, como el priísta Omar Favad Menseses, creen aún que la sociedad ignora lo que es mejor para ella, y por lo tanto, son los políticos los que deben tomar las decisiones públicas. En los debates sobre la consulta, Favad llegó a afirmar en tribuna, literalmente: “Consultar al pueblo llevaría a la anarquía”. Esto, a pesar de que en los últimos veinte años la economía mexicana apenas ha crecido y al menos la mitad de la población continúa viviendo en pobreza –en 1990, 53% de los habitantes de México eran pobres, según el INEGI; veinte años más tarde, 46.5% continúan en esta situación, en cifras del Coneval. Es decir, hemos vivido veinte años de una política económica que prácticamente no ha mejorado la vida de los habitantes. En pocas palabras, esto ha sido causado por las decisiones de los gobernantes.

Hay quienes creen que es la hora de los ciudadanos en México, simplemente porque no hay otra alternativa. Los políticos no solucionarán los problemas sociales, tal y como históricamente lo hemos comprobado. La hora de los ciudadanos es una urgencia que poco a poco todos vamos concibiendo. Si bien la consulta popular no respondió a la accesibilidad requerida, es un hecho que los ciudadanos cada vez exigen más, incluso si apenas son brotes incipientes, hacerse escuchar.

Twitter de la autora: @anapauladelatd

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