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¿Qué hace a un objeto "sagrado"?

Por: pijamasurf - 08/29/2014

Hay objetos en nuestra vida cotidiana que nos causan una atracción especial, que significan más, que tienen un peso diferente; objetos que pueden transportarnos a otro tiempo, y que son vehículo para comunicarnos con los dioses

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¿Qué es lo que hace sagrado a un objeto? No hablamos necesariamente de objetos ceremoniales, sino de todo aquel objeto que se vuelve único e insustituible para una persona o una comunidad.

Creamos objetos sagrados todo el tiempo, aun sin darnos cuenta. Basta ver a un niño cuando convierte un muñeco de peluche, una cobija, una almohada, en lo que los psicólogos llaman ‘objeto transicional': un objeto en el que depositan amor y tiempo, y que genera una angustia enorme cuando es perdido, aunque se intente sustituirlo con otro idéntico.

El objeto sagrado es como una parte de nosotros que se exterioriza, una manifestación de nuestros deseos. Son como piezas que regresan a la orilla y nos permiten reconstruir un recuerdo que ha naufragado en el mar del tiempo.

Cada objeto sagrado es un contenedor de historias que sólo pueden ser detonadas en la cabeza de quien las conoce. Dos de los grandes lamentos de los pueblos indígenas son la pérdida de sus territorios originarios y la pérdida de sus objetos ancestrales. Y esto no es casual, pues el territorio y los objetos sagrados son el vínculo que existe con los orígenes y con los dioses. Si se pierden estos vínculos se pierde la brújula, y no hay forma de tener contacto con la realidad.  

Mientras más es usado un objeto sagrado, más precioso se vuelve. Tanto que incluso te sientes atraído a él; puedes sentir cómo tiene una energía distinta al resto de las cosas. Cada familia y cada comunidad tienen objetos que llevan con ellos mucho tiempo y que son heredados generación tras generación. Pero un objeto sagrado puede ser también un objeto ajeno que, con sólo verlo, nos atrae de una manera distinta. Como señala Kashiwaya Sensei, maestro de aikido, “Si tallas un Buda que no tiene ki, no se venderá. No atraerá a un comprador”  .

Mientras un museo ve los objetos sagrados como obras de arte, las personas y los pueblos que los conservan los ven como objetos vivos, y cada que un objeto perdido está de vuelta, se le recibe igual que a un familiar desaparecido.

Estos objetos habitan un reino distinto; sólo entendemos parte de su realidad, así como no entendemos del todo a nuestros seres más queridos.

Bebiendo champaña de un seno de Kate Moss

Por: pijamasurf - 08/29/2014

La modelo ha prestado la forma de su seno izquierdo para la creación de una copa donde los asistentes a un exclusivo restaurante inglés podrán disfrutar champaña, o la forma del cuerpo de Moss (que es, a su modo, una obra de arte)

3034737-inline-i-1-now-you-can-drink-champagne-from-kate-mosss-boobBeber champaña de los senos de una supermodelo es una fantasía salvaje y extravagante que tal vez has tenido durante un viaje en alucinógenos o simplemente viendo demasiada televisión.

Probablemente se trate de una forma de cosificar la forma femenina, pero no estamos aquí para juzgarte.

Para celebrar el 40 aniversario de la modelo Kate Moss (y sus 25 años de carrera en el modelaje), el restaurante London's Mayfair 34 hizo mancuerna con la artista Jane McAdam Freud para crear un molde del seno izquierdo de Moss y hacer copas con su forma.

McAdam es hija del famoso pintor Lucian Freud (pariente de otro famoso Freud), para quien Moss posó durante su embarazo.

El resultado es, pues, una copa de champaña con forma del seno de Kate Moss, además de lo que el restaurante describe como "un abstracto e intrincado diseño reminiscente de la simetría art decó, el cual, desde cierto ángulo, muestra una hermosa forma curvácea", además de contar con la firma de la modelo tallada en la base.

Según la leyenda, la primera copa de champaña fue un molde del seno izquierdo de la reina María Antonieta, esposa de Luis XVI. Moss declaró en The Independent que era "un honor estar al lado de María Antonieta --era un personaje muy intrigante y travieso". Por otro lado, la copa de champaña parece haber sido inventada en el siglo XVII, cuando la reina aún no había nacido.

Pero no le digamos a Kate.