*

X

¿Por qué las mujeres francesas han dejado de asolearse topless?

Por: pijamasurf - 08/13/2014

Con el advenimiento de la porn culture, mostrar los senos en público dejó de ser una forma de disfrutar del propio cuerpo, pues en un mundo donde todo es exhibicionismo, cualquier cosa pasa por exhibición
brigitte

Brigitte Bardot, icono de la cultura topless, se asoleó sin traje de baño hasta la vejez

La noticia corre como pólvora por la prensa francesa: revistas como Elle y Le Express publican sobre uno de los cambios culturales más tristes de los últimos años: según las encuestas, sólo 2% de las mujeres menores de 35 años conservan la tradición de asolearse topless en la playa.

Las razones de que los senos femeninos estén cubriéndose púdicamente detrás de lo que El País ha llamado “una pandemia de pudor”, sin embargo, son bastante razonables:

La politización de los senos

femen

A partir de que grupos como Femen o su contraparte estadunidense Free The Nipple comenzaran a utilizar la exposición pública de los senos con fines políticos, el significado cultural de esta práctica comenzó a tomar un tinte radical.

Recordemos que desde la “revolución sexual” de finales de los '60 (y, muy literalmente, desde La revolución guiando al pueblo, icónica pintura de Delacroix, de 1830), los senos femeninos fueron banderas de emancipación y cuestionamiento del statu quo.

Sin embargo, a través del exceso, la práctica ha tomado un tinte activista del cual las mujeres parecen querer desmarcarse, al menos cuando van a la playa.

Oposición a la porn culture

miley_cyrus

Cada día abrimos nuestro feed de Facebook para encontrar una noticia más acerca de cómo Miley Cyrus o Lady Gaga se masturbaron en público, mostraron los senos o cabalgaron un dildo gigante. A principios del siglo XXI, la desnudez simplemente ya no es contestataria, pues se ha convertido en una herramienta más de la absurda promoción de los íconos de moda.

El nudismo parece estar sufriendo su cuota: a través de la saturación visual, parece que las francesas identifican el topless no con una cultura de vuelta a la naturaleza sino con un acto de provocación hueco, del cual no desean participar.

Redes sociales

El voyeur de las playas nudistas ha sido sustituido por algún imbécil con un smartphone a la caza de pezones en las playas nudistas. El hecho de que dentro de cualquier teléfono se esconda un ojo que reportará en tiempo real cualquier cosa que hagamos al resto del mundo, parece ser la razón final por la que las mujeres se abstienen de asolearse topless: simplemente no desean que sus fotos aparezcan en Facebook, Instagram o PornHub.

Y quién podría culparlas.

Le topless est mort. Vive le topless.

"La liberté guidant le peuple" (detalle), Delacroix, 1830

La liberté guidant le peuple (detalle), Delacroix, 1830

Te podría interesar:

La triste historia de los métodos "científicos" para prevenir la masturbación masculina

Por: pijamasurf - 08/13/2014

El onanismo fue proscrito por la religión católica pero, en su cruzada contra el placer, halló un infatigable aliado en el oscurantismo científico de principios del siglo XX, con aterradores resultados

antimastrubation3 

Un día, Onán notó un entumecimiento en sus pantalones: pensando que así aliviaría la súbita urgencia, se tocó y derramó su semilla en la tierra, lo que hizo enfurecer a Dios. La historia del onanismo es una historia llena de crueldad bienintencionada y culpas que la ciencia, en su papel civilizatorio, no siempre fue capaz de aliviar.

Mary Roach es una divulgadora científica que ha sorprendido con su nuevo libro: Bonk, una historia cultural del sexo visto desde la ciencia. El apartado correspondiente a la masturbación deja, literalmente, la sangre helada: se trata de un catálogo de los horrores que la sociedad (amparada por la ciencia) ha inflingido a los onanistas solitarios.

El “médico” William Robinson publicó en 1916 un libro sobre el tratamiento práctico de la masturbación, vista desde la perspectiva de la enfermedad. Muchos ejemplos provienen de ese libro. He aquí algunos de ellos:

  • El anillo peneano fue inventado en 1850 (en la imagen). Se trataba de un anillo de metal con púas que se colocaba en niños y hombres en instituciones mentales y que inflingía dolor al miembro viril cuando este se expandía. Lo triste es que el pene tiene varios ciclos de erección inconsciente durante un periodo normal de sueño (al igual que la vagina se moja como parte de su ciclo de limpieza natural nocturno).
  • Robinson llegó a aplicar una técnica “preventiva” en niños (que competiría con la crueldad de la Inquisición) al aplicar cables al rojo vivo en los genitales.
  • Para prevenir el despertar sexual prematuro en los niños, Robinson recomienda enfáticamente a los padres “mantener alejados a sus chicos de música sensual y comedias musicales y obscenos actos de vaudeville”, pues “muchos de mis pacientes me dijeron que su primer acto masturbatorio tuvo lugar al ver uno de estos shows musicales”.
  • Otro enemigo de la masturbación, el infame doctor Crommelinck, prescribía “memorizar pasajes difíciles de filosofía o historia cuando nos veamos expuestos al deseo de masturbarnos”.
  • La literatura “médica” de principios del siglo XX afirmaba que la masturbación podía provocar los siguientes daños a la salud: impotencia, ceguera, enfermedades cardíacas, locura, estupidez y “pústulas supurantes en el rostro”.
  • Crommelinck recomendaba a los hombres evitar tocar sus propios genitales en cualquier momento, incluso al orinar: “Orina rápido, no agites tu pene, aunque ello signifique que algunas gotas de orina caigan dentro de tus pantalones”.
  • Afortunadamente, la ciencia también avanza y se cura a sí misma de sus errores precedentes: hoy sabemos que la masturbación masculina es saludable, pues si los espermatozoides permanecen más de una semana dentro del cuerpo pueden desarrollar anormalidades como perder la cabeza o desarrollar cabezas extra, lo que reduce su efectividad al momento de la fecundación.
  • El psicólogo Rob Levin incluso especula que la masturbación es una estrategia evolutiva para mantener sana la producción de espermatozoides, así como prevenir anormalidades en ellos.

La historia oscura de la masturbación puede asustarnos o darnos risa, pero lo cierto es que su ejercicio puede entrar dentro de la categoría de aquella admonición socrática, “Conócete a ti mismo”, por lo que deberíamos pensarla no sólo como una forma de entretenimiento, un somnífero o una técnica sexual con la que podemos complacernos a nosotros mismos y nuestras parejas sexuales, sino como una verdadera forma de autoconocimiento a través de la autoexploración.