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Impresionantes fotos aéreas de los paisajes de Islandia

Arte

Por: pijamasurf - 08/17/2014

Islandia es un país que enamora por sus paisajes y particular cosmogonía, que acerca al hombre a la naturaleza en una matriz mágica. Nos deja con la impresión de ser una especie de isla, en medio de la modernidad postindustrial, en la que aún podemos participar en un espacio encantado que evoca el mundo fantástico de Tolkien y otros autores.

En un territorio único de glaciares y volcanes, se erigen algunos de los paisajes más espectaculares de la tierra; dulce visual infalible para cualquier fotógrafo. La más reciente muestra dechada de la belleza islandesa viene de la fotógrafa francesa Sarah Martinet, quien en un reciente viaje nórdico pudo captar los increíbles paisajes de Islandia desde un avión sin ventanas. Las imágenes nos muestran una majestuosa e hipnótica topografía en la que se atisba un lenguaje arcano escrito por ríos y montañas.

 

 

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El efecto de la literatura en los antojos culinarios pertenece a la parte íntima de la lectura, esa que no se discute en ensayos académicos y que, por alguna razón, pocas veces sale a colación en pláticas informales sobre literatura, pero tiene un lugar persuasivo.

Los antojos literarios rebasan en intensidad a aquellos antojos comunes y corrientes, posiblemente por la imposibilidad de alcanzar, de hacer tangible, el espacio de la ficción. Y este fenómeno parece ocurrirle a la mayoría de los lectores. Baste ver el genial libro de Dinah Fried titulado Fictitious Dishes: An Album of Literature’s Most Memorable Meals.

En él recoge los platos que a ella le parecieron más deliciosos, o quizá más curiosos, de algunas de las novelas más célebres de la historia. Están las almejas diminutas de Moby Dick, las deliciosas madeleines de En busca del tiempo perdido, la mesa de té de Alicia en el país de las maravillas y las toronjas de Fear and Loathing in Las Vegas, entre otros.

Aunque su libro siga siendo un espacio de ficción y no podamos probar los platillos literarios, estamos quizá –debido a que los podemos ver– un paso más cerca.