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Estos son los seres que producen su propia luz (árbol de la vida bioluminiscente)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 08/07/2014

Un poético compendio de seres bioluminiscentes

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Estrellas de mar, calamares voladores, luciérnagas marinas, ciempiés de fuego, pez de pequeña linterna, pluma de mar, dinoflagelados, fungi fantasma, nuez de mar, medusa de cristal... estos son algunos de los poéticos organismos capaces de emitir su propia luz.

Cuando pensamos en la bioluminiscencia, generalmente pensamos en las luciérnagas o en el plancton, pero existe una gran variedad de organismos de distintos reinos que utilizan la luz orgánica como táctica biológica --para atraer a una pareja o a una presa-- en una alquimia de señales químicas en fulgor.

La bióloga Eleanor Luyz ha creado esta poética gráfica de diferentes especies detallando los compuestos que las hacen brillar; sin ser exhaustiva --ya que nuestro planeta es una vastedad biológica--, la lista nos da una excelente idea de la profusa gama de seres bioluminiscentes que se encienden en la noche en el bosque o en el mar.

Aunque muchos de estos organismos son microscópicos, uno no deja de sentir cierta admiración y hasta envidia por ser capaces de generar tanta belleza --en esa dimensión pura de la cual emerge la realidad y la estética: la luz.

 

 

 

Al parecer, este diminuto animal que vive en estanques es biológicamente inmortal; al menos, no muere de vejez

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No cabe duda que el mundo, entre más se conoce, más extraño es. Supuestamente todo lo que nace tiene que morir. O eso es lo que creemos. Ahora, existe un diminuto animal llamado hidra, que podría llegar a vivir para siempre en condiciones adecuadas.

La hidra es un animal de 2 o 3cm de largo que parece un árbol miniatura y que se puede encontrar en casi cualquier estanque de agua dulce. Debido a sus extraordinarias habilidades regenerativas, por años ha capturado la atención de científicos. Se considera que la hidra es biológicamente inmortal, es decir, no muere de vejez.

Fue el profesor Daniel Martínez quien dedicó años de su vida a proteger a 60 especímenes de hidra para observar suimages comportamiento y esperar a que algún día murieran. Los guardaba cuidadosamente en placas de Petri dentro de un portafolio y los llevaba consigo a todos lados, alimentándolos y cambiándoles el agua cada cierto tiempo, como si fueran sus hijos.  

Martínez estaba en la misión de observar si la hidra escaparía la vejez que era inevitable para todo el resto de los animales. Durante cuatro años, ninguna hidra murió. Y, mientras que cuatro años puede parecernos poco, “para una criatura del tamaño de la hidra, la no-mortalidad en cuatro años es significativa porque normalmente los animales tan pequeños no viven tanto tiempo”, dice Martínez. “Así que, básicamente, estaba tratando de probar que las hidras sí envejecían, y al final estuve convencido de que no lo hacían”.

Además de que el tamaño del animal en relación a su mortalidad es inusitado, la hidra se reproduce a los tres días de nacer, y el patrón dicta que entre antes te reproduces más rápido mueres. Su promedio de vida, de acuerdo a esta correlación, debería ser de alrededor de un mes.

El rasgo más llamativo de la hidra es su extraordinaria capacidad de regeneración. Es una diminuta fuente de la juventud, e incluso parece una fuente de la juventud. Parece que la longevidad varía sin importarle tamaños: desde el sequoia gigante hasta la nanométrica hidra. Nadie sabe aún si las hidras mueren, pero en condiciones adecuadas han durado y durado y durado.

El siguiente video (en inglés), realizado por los divulgadores de la ciencia Adam Cole y Robert Krulwich, muestra lo que se sabe hasta la fecha acerca de la maravillosa hidra que, como su contraparte mitológica, parece ser un pequeño guardián de los secretos de la muerte.

La hidra se une a una especie de medusa caribeña que también tiene una increíble capacidad regenerativa, la cual la hace prácticamente inmortal.