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El yogurt podría hacer que te crezcan los testículos y te vuelvas más sexy

Salud

Por: pijamasurf - 08/11/2014

Los probióticos del yogurt contribuyen a bajar de peso, son afrodisíacos y hasta aumentan el tamaño de los testículos, muestra un estudio en ratones del cual se puede inferir, sumado a muchos otros, la importancia de una dieta que favorezca una flora intestinal balanceada

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Estudiando el fascinante mundo de los probióticos y los efectos que tiene la flora intestinal en la obesidad, científicos  de MIT descubrieron que el yogurt, que contiene ciertas cepas de bacteria benéfica, puede provocar adelgazamiento e incluso incrementar la atracción sexual. Esto en el caso de ratones de laboratorio, pero recordemos que la mayoría de los estudios científicos son realizados en estos mamíferos y luego pueden ser aplicados al ser humano, en muchos casos.

Los investigadores del MIT querían saber por qué el yogurt, más que cualquier otro alimento, ayudaba a prevenir un incremento de peso, según un estudio previo realizado en Harvard. Para poner a prueba el efecto del yogurt, Susan Erdman y Eric Alm alimentaron a 40 ratones hembras y 40 machos con dietas altas en grasa, bajas en fibra y bajos nutrientes para simular comida chatarra, así como también una dieta típica de ratón. Luego suplementaron a la mitad del grupo con yogurt probiótico.

Lo primero que notaron los investigadores fue que el pelaje de los roedores come-yogurt lucía sumamente brillante; descubrieron que estos animales tenían 1o veces más densidad folicular que los otros animales, lo que les brindaba una lujosa pelambre. 

Rápidamente notaron también sus descollantes testículos proyectados hacia afuera con lo que describen como "arrogancia ratonil". Al realizar una medición, vieron que los testículos de este grupo pesaban 5% más que los que habían comido dietas de ratón y 15% más que los que comían "comida chatarra".

Y no sólo fue un cambio de apariencia; los machos que comieron yogurt lograron inseminar a sus parejas más rápido que los otros ratones, por lo cual podemos decir que, al menos en los ratones, el yogurt --lo similar con lo similar-- es un buen afrodisíaco que favorece la fertilidad. Las hembras que comieron yogurt también recibieron beneficios, produciendo camadas más abundantes.

El investigador Eric Alm cree que los efectos del yogurt tienen que ver con las bacterias benéficas que viven en nuestro intestino. "Tal vez los probióticos en el yogurt tienen algo que ver en los efectos en el peso".

Ciertamente, el caso del yogurt que hace crecer los testículos es un ángulo explotado por la cultura pop de los medios al querer divulgar la ciencia. Pero lo que no debe pasarse de largo es el poder que tiene una dieta enfocada a alimentar de manera balanceada a los micoorganismos que viven en nuestro estómago y que constituyen más de 90% de nuestro material genético, participan en la elaboración de la mayoría de nuestros neurotransmisores y conforman parte importante de nuestro sistema inmune.

A partir de este estudio del yogurt, que se realizó hace un par de años, se han venido generando nuevas investigaciones que muestran que la mayoría de los problemas de obesidad están relacionados con una flora intestinal poco saludable. En algunos casos, para que un sujeto de estudio baje de peso inmediatamente sólo ha sido necesario implantarle bacterias de otro sujeto sano o sin sobrepeso. 

Más importante que mejorar la apariencia o crecer los testículos, los probióticos y una dieta prebiótica podrían tratar numerosas enfermedades y mejorar casi cualquier estado de salud, incluyendo la capacidad cognitiva. El reciente interés que existe en el microbioma humano parece confirmar lo que decía el padre de la medicina, Hipócrates, quien famosamente dijo que "Todas las enfermedades tienen su origen en el intestino" y a quien también se le asigna la frase: "Que la comida sea tu medicina". Para verdaderamente entender está última frase es necesario contemplar el hecho de que cuando comemos estamos comiendo también para el superorganismo que conformamos con los billones de bacterias, parásitos y virus que cohabitan nuestro cuerpo y controlan importantes procesos fisiológicos e incluso mentales, y el cual tiene 10 veces más células que nosotros.

Además del yogurt se pueden consumir probióticos de verduras fermentadas --como el kimchi coreano--, el pulque, la cerveza, los búlgaros (o kefir) de agua y leche y muchas otras fuentes alimenticias (en realidad, casi todas las culturas tienen un alimento o bebida fermentada como fundamento de su alimentación, lo cual revela una profunda intuición de los beneficios de incorporar probióticos naturales a la dieta humana).

Así que come yogurt y comparte el yogurt; su textura y sabor es indudablemente sexy. Aunque recuerda que no es necesario colocar el yogurt en tus testículos para que crezcan.

 

¿No dormiste bien ayer? Aquí un inusual truco para que no afecte tu desempeño

Salud

Por: pijamasurf - 08/11/2014

Una forma de mejorar nuestro rendimiento después de una mala noche podría ser recurrir al placebo

A todos nos ha pasado: una noche de insomnio o simplemente falta de sueño de calidad por factores incontrolables nos coloca en un aprieto al siguiente día, especialmente cuando tenemos que rendir y realizar algo importante. ¿Cómo evitarlo? Muchas personas toman café o incluso estimulantes para poder desempeñarse efectivamente bajo presión --pero esta solución tiene numerosos efectos colaterales que van desgastando nuestro organismo. 

Existe otra posibilidad más suave. Una realizada por psicólogos del Colorado College muestra que sólo alterar lo que una persona cree sobre la forma en la que durmió puede tener efectos significativos en su agilidad mental. En otras palabras, cuando se logra hacer pensar a alguien que durmió bien, su funcionamiento cognitivo no resiente la privación de sueño. Esto ocurre debido al (cuasi-omnipotente) efecto placebo.

Los investigadores pidieron primero a los sujetos del estudio que reportaran las condiciones en las que habían dormido el día anterior. Luego se les asignó aleatoriamente un puntaje de "superior al promedio" o "inferior al promedio" y se les sometió a una medición en un aparato, el cual se les dijo que podía medir la calidad del sueño de la noche previa conforme a la frecuencia cardíaca y las ondas cerebrales (el aparato también era placebo). Así, el experimentador calculó un porcentaje de sueño REM bajo un parámetro de 25% superior al promedio y menos de 25% inferior al promedio. 

Los participantes, después de recibir su puntaje, completaron un examen de función cognitiva. Los resultados mostraron que manipular la percepción de la calidad del sueño afectó los resultados de las pruebas que contestaron los participantes, no obstante qué tan bien habían dormido en realidad. Los resultados finales fueron consistentes con los efectos reales de la privación del sueño en el funcionamiento cognitivo.

Evidentemente, esta ilusión creada por los investigadores es difícil de replicar cuando una persona es despertada por los matrillazos de su vecino o cuando recuerda haber llegado a las 4am después de una noche de copas (en esos casos, sería efectivo que alguien nos diera una bebida de cafeína placebo, algo que también se ha documento científicamente como una forma de mejorar el desempeño cognitivo). Pero existen algunos casos en los que el sueño se difumina en la memoria y no sabemos si dormimos tres horas o en realidad fueron cinco, o no sabemos si estamos realmente cansados o sólo nos estamos despabilando. En esos casos, repetirnos que creemos que sí dormimos bien puede ser muy útil. Tan útil como saber cómo funciona la mente humana y el poder que ejerce el placer sugerente (el placebo), siempre un vehículo para autoprogramarnos.