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OFFF MX: la cultura y la creación post digital en un festival

Por: PijamaSurf Mexico - 07/21/2014

Este sugerente encuentro te acerca este año a íconos de la creatividad digital como el músico japonés y artista multimedia Takagi Masakutsu o el iniciador de Kickstarter, Perry Chen

OFFF-40cm-680x1020La llegada de la era digital acercó posibilidades creativas. Inesperadamente estábamos inmersos en un cauce de herramientas, y casi la totalidad de las expresiones artísticas como las imágenes, textos, sonidos, etc., se empaparon de sus bondades.

Cuando a las herramientas digitales se les imprimió un sentido más humano y artístico, nació el término post digital. Más allá del utensilio, las esferas que milenariamente mueven y acongojan al hombre como la belleza, la conciencia, el sentido, la bondad, la creatividad, etc., son las musas, que yacen detrás del valor digital.

El Festival OFFF nació en Barcelona como un tributo a la creación post digital, y en 2012 tuvo su primera edición en México. Este año llega con un cúmulo de actividades sobre este mundo, que buscan abrir tu mente. Habrá conferencias con grandes exponentes como el genial músico japonés Takagi Masakutsu o el creador de la plataforma de fondeo más grande del mundo, Kickstarter, Perry Chen.

 Ilustración, animación, dirección de arte y hasta la creación de software son las aristas por las que podrás transitar en el festival. Es un espacio de conocimiento, pero también de intervención, pues los creadores son acercados a ti en una experiencia integral.

Para dimensionar la calidad del festival, en otras ediciones en México han participado talentos como Kyle Cooper, United Visual Artists, Moment Factory, Joshua Davis, Daito Manabe o Jessica Walsh, referencias ineludibles en el mundo de la cultura digital.

Fechas: del 4 al 30 de Agosto.

Aquí puedes checar el programa completo: http://offf.mx/

 

 

Dolorosas fotografías del avión de Malaysia Airlines derribado en Ucrania (IMÁGENES EXPLÍCITAS)

Por: pijamasurf - 07/21/2014

Un campo de girasoles en Ucrania se convirtió en escenario de terror y sufrimiento cuando el vuelo 17 de Malaysia Airlines fue derribado y sus restos se dispersaron en la zona; Jerome Sessini, fotógrafo de guerra, capturó la magnitud de esta tragedia

El jueves pasado, el vuelo 17 de Malaysia Airlines ―un Boeing 777 que partió de Ámsterdam con destino al Aeropuerto Internacional de Kuala Lumpur― se desplomó en Ucrania, en la región de Donetsk Oblast, al este de país. Como sucede en los primeros minutos de este tipo de tragedias, se pensó que el avión se había estrellado o que había sufrido algún tipo de percance mecánico; sin embargo, conforme transcurrieron las horas se reveló una verdad siniestra: la aeronave había sido derribada por un misil disparado desde la región por la que cruzaba.

¿Fueron los separatistas o los milicianos ucranianos? ¿Es cierto que el objetivo real era el avión presidencial de Vladimir Putin, que siguió casi la misma ruta del MH17 pero apenas con una diferencia mínima de tiempo? ¿Y qué hay con el centenar de expertos en la investigación científica del VIH/SIDA que viajaban a un congreso en Melbourne? ¿Sólo fue una coincidencia desgraciada? ¿Qué tanta responsabilidad tiene el régimen de Putin al facilitar poderosas armas de fuego a los grupos pro-rusos en Ucrania?

Todas estas preguntas están en el aire y, por lo pronto, no parece sencillo que alguien las responda. Los intereses geopolíticos en juego son muchos y muy poderosos, y es posible que pasen muchos años antes de que se presente una explicación firme en torno a lo sucedido.

Hasta ahora, lo único irrefutable es la magnitud de la tragedia, eso absurdo y al mismo tiempo tan humano que emerge ante hechos tan incompresibles como este. En efecto, ¿cuáles son los caminos torcidos que ―biológica, evolutiva, psicológica, históricamente― debe seguir una especie y algunos de sus individuos para tomar la decisión de derribar un avión con cientos de semejantes?

Jerome Sessini, fotógrafo de origen francés que ha retratado el devenir bélico de Irak, Somalia y otros países, viajó a Ucrania el día del siniestro para recabar estos testimonios gráficos de un suceso que aunque podría equipararse con otros (como el hundimiento del USS Maine en 1898), no por ello es más comprensible. Por el contrario, es como si el dolor, el sufrimiento y la brutalidad de la que es capaz el ser humano se mostraran por vez primera, como si nunca hubieran ocurrido en la historia.

Algunas de las imágenes son explícitas, por lo que recomendamos discreción a nuestros lectores.