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Ex directivo de la NSA: "El objetivo final de la NSA es el control total de la población"

Política

Por: pijamasurf - 07/17/2014

William Binney sabe mucho de inteligencia y tiene claro cuáles son los objetivos de la NSA: recolectar toda la información generada por la población para mantener un estricto control de todo lo que hace

The NSA and surveillance made simple

William Binney está alzando la voz contra el estado de vigilancia que la NSA intenta imponernos. Él fue uno de los principales analistas de inteligencia que actuó contra la Unión Soviética durante la Guerra Fría y tuvo cargos de alto nivel dentro de la agencia, pero renunció después del 11 de Septiembre, pues estaba en desacuerdo con las nuevas políticas de vigilancia de Washington.

El 5 de julio, en una conferencia organizada en Londres por el Centre for Investigative Journalism, Binney habló de la extensión de los programas de vigilancia operados por la NSA y ordenados por las administraciones de Bush y Obama. Los números que presentó son abrumadores. Al menos 80% de los cables de fibra óptica a nivel mundial pasan por Estados Unidos, y toda esta información es constantemente grabada y analizada por la NSA.  

Pronto, la NSA tendrá la capacidad de recolectar unos 966 exabytes de información, lo cual equivale al tráfico total de internet en un año. Cada vez generamos más información, y la gran mayoría de estos datos está al alcance de la NSA. Sólo para tener un poco de perspectiva, Eric Schmidt, ex Google, dijo una vez que todo el conocimiento generado por la humanidad, desde el principio de los tiempos hasta 2003, ocuparía solamente unos 5 exabytes.

Binney imagina un futuro en donde la capacidad de vigilancia del gobierno será ubicua y prácticamente ilimitada: “El objetivo último de la NSA es el control total de la población".

Sin embargo, Binney confía en que las aportaciones de personas como Edward Snowden y Julian Assange ayudarán a contener este estado de vigilancia, llevando esta información al debate público. Por ejemplo, las últimas filtraciones de Snowden publicadas por el Washington Post revelan que han sido grabadas conversaciones de estadounidenses promedio sin conexión alguna con grupos extremistas --como se había argumentado.

Uno de los principales problemas, señala Binney, es que poco a poco se va generando un marco legal cada vez más apropiado para el crecimiento de la vigilancia. En 2010, una corte (Fisa) permitió a la NSA espiar a 193 países, además del Banco Mundial, e incluso hay evidencia de que existió vigilancia contra los aliados que se supone eran intocables: Gran Bretaña, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

A pesar de su increíble poder, la NSA ha cometido graves errores, y Binney se burla de su incapacidad para anticipar la intervención rusa en Ucrania y el estado islámico que tomó control de Irak.

Pronto aumentará y se ira perfeccionando la vigilancia, pero también las filtraciones y las voces en contra. Lo importante ahora, como señala Binney, es estar atento a los traidores, que son "toda la gente que está cubriendo los crímenes de la NSA".

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Farmacéutica ligada al Ejército de E. U. produce "suero secreto" para curar Ébola

Política

Por: pijamasurf - 07/17/2014

Partidarios de la teoría de la conspiración suenan alarmas ante posible agenda oculta entre farmacéuticas e instituciones gubernamentales para beneficiarse del virus del Ébola

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Numerosos medios han publicado información sobre un medicamento que promueve una respuesta inmune que podría combatir el virus del Ébola, haciendo referencia a un "suero secreto". El fármaco ha sido desarrollado por la biofarmacéutica ZMapp y no es del todo secreto, como podemos constatar haciendo una rápida búsqueda en Google.

Actualmente no existe un medicamento o vacuna oficialmente aprobada por la OMS para tratar el Ébola, que ha rebrotado generando una ola de pánico global, infectando a más de 1,3oo personas en África Occidental. 

El médico infectado Jent Brantley y su colega Nancy Writebol estarían siendo tratados con el "suero secreto" de ZMapp --desarrollado a partir de la planta del tabaco--, según se ha revelado. Brantley  dijo que tienen confianza en que pueden tratar este virus.

Por otro lado, algunas personas propensas a sospechar de cualquier enfermedad viral que llega a los medios como una forma de guerra biológica o de estrategia de mercado, han sugerido en blogs una relación perversa entre el brote y la posibilidad de que ciertos grupos puedan beneficiarse. En en el caso de la compañía ZMapp no es secreto que ha recibido financiamiento de distintas agencias gubernamentales, incluyendo al National Institute of Allergy and Infectious Disease (NIAID), el Department of Defense Advanced Research Projects (DARPA) y el Defense Threat Reduction Agency (DTRA). El medicamento ha sido desarrollado en colaboración con un laboratorio canadiense.

Entre los incansables conspiranoicos surge la pregunta de si esta compañía se beneficiará económicamente del virus y podrá capitalizarlo prontamente. ZMapp no cotiza en la bolsa en estos momentos. La compañía que sí está prosperando con esta situación es la farmacéutica Tekmira, que fabrica un medicamento experimental para tratar el Ébola, la cual ha visto sus acciones subir 30%. Más allá de teorías de conspiración, esto es parte del diseño del mercado y de sus fluctuaciones; comúnmente las farmacéuticas y las compañías que fabrican armas se benefician de las crisis y de los conflictos, lo cual, en algunos casos, hace pensar que las guerras o las enfermedades pueden ser creadas o manipuladas con agendas ocultas y fines económicos. 

No es la primera vez que acusaciones semejantes han surgido. Donald Rumsfeld fue criticado por un conflicto de intereses al ser accionista de Gilead, la compañía que fabrica el antiviral Tamiflu, y que pudo haberse beneficiado al menos en dos ocasiones de brotes globales que fueron acompañados de pánico mediático en el caso de la gripe aviar y el virus H1N1.

La otra cuestión polémica, quizás más relevante, es por qué los médicos estadounidenses recibieron una dosis de una medicina de punta de lanza de manera exclusiva, y no los cientos de victimas en África. Surgen dudas razonables de que hayan recibido un tratamiento privilegiado,  de manera éticamente cuestionable. Y esto es el principio de lo que veremos en cuestiones bioéticas por décadas: quiénes serán los que recibirán los beneficios de la medicina genética o de la nanotecnología, quiénes aumentarán sus capacidades cognitivas. En cierta forma, lo podemos ver ya hoy con las diferencias en el acceso a la salud entre los ricos y los pobres.