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7 señales de que estás intelectualizando demasiado

Por: pijamasurf - 07/09/2014

El intelecto es una ventaja evolutiva que, sin embargo, puede limitar nuestra experiencia emocional de múltiples formas

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La palabra "intelectual", para referirse a una persona, puede tener connotaciones negativas de pedantería o testarudez; lo cierto es que el intelecto es la parte de nuestra conciencia que nos permite razonar, detener arbitrariamente el flujo de los acontecimientos y considerarlos en diferentes perspectivas, por lo que nuestro intelecto es tan importante como el pulgar oponible en la historia de la evolución.

Por otro lado, intelectualizar en exceso puede ser un dolor de cabeza --literal y metafórico-- y, a la larga, una fuente de angustia. Para fines de este artículo, llamaremos "intelectualizar" al procesamiento innecesario y gratuito de información que genera angustia, procrastinación, ansiedad, etc. He aquí una recopilación de algunos síntomas de que tu cerebro está jugándote en contra (y, si en efecto tiendes a sobreintelectualizar las cosas, seguramente tendrás muchas horas de entretenimiento desenmarañando el por qué lo haces):

1. Te tomas tu tiempo para tomar decisiones... mucho... tiempo...

Uno de los problemas de sobreintelectualizar las cosas es que muchas veces la vida requiere decisiones prácticas, simples, cuyas consecuencias no son demasiado desastrosas. Pero si elegir un cereal o un tipo de leche puede parecer todo un rompecabezas en tu mente, tomar decisiones respecto a tu vida amorosa, profesional o académica implica considerar una lista siempre creciente de opciones y consecuencias. Por lo general, terminarás haciéndole caso a tu instinto o a tu premura... pero no estarás conforme con la decisión que tomaste. Cuida que el análisis no te provoque parálisis.

2. Pasas más tiempo planeando que haciendo

Si logras elegir un destino para tomar vacaciones (luego de considerar tus opciones), es probable que la mera idea de vagar por los rincones de una ciudad desconocida te parezca algo difícil de sostener en la práctica. Los intelectuales no se la pasan bien en medio de la incertidumbre (y conocemos bien el vértigo de estar frente a un estante de libros sin poder elegir uno; o, más sencillo, pasamos horas pensando qué ver en Netflix antes de ver por onceava vez la misma película de siempre).

3. Empiezas a sudar cuando alguien te dice "¿Podemos hablar más tarde?"

La escena puede tener lugar con tu jefe, tu pareja o los amigos. Desde el momento en que alguien te dice que quiere hablarte sobre algo asumes que es importante, impostergable; de lo contrario, ¿por qué no hablar de ello ahora? ¿Es que me van a despedir? ¿Vas a dejarme, mi amor? ¿Te ofendí de una manera horrible que ni siquiera me imagino? Probablemente el asunto a tratar es nimio o la gente simplemente quiere platicarte sobre sus vidas, pero para el hámster neurótico salido de una película de Woody Allen que vive en tu cabeza, la espera puede ser terrible.

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4. Admítelo: puedes ser MUY demandante

Si envías un correo electrónico, un DM o un mensaje de texto y la persona no te responde en un periodo de tiempo razonable (digamos, de inmediato o dentro de los 30 segundos siguientes), comienzas a considerar que: a) la persona que buscas no sólo está fuera del área de servicio, sino probablemente muerta o secuestrada por Al Qaeda, o b) a la persona no le importas y cada minuto de espera para ti es una dulce y sádica tortura que te inflingen. Lo cierto es que la gente está ocupada y, debemos admitirlo también, las personas sólo son prioridad para sí mismas.

5. Ir al supermercado requiere de toda tu concentración

Seguramente llevas una lista de todo lo que necesitas, pero mientras vas echando las cosas al carrito serás torturadx por la idea de que algo fundamental y de vida o muerte se te ha olvidado. La sensación te perseguirá por cada pasillo, en la caja, en el auto, en el transporte público y rumbo a tu casa. Probablemente has vivido con esa sensación gran parte de tu vida.

Tal vez el punto aquí sea reconocer que no todas las cosas que tienen que ver contigo son tan importantes.

6. No vives el momento

¿Vivir el momento? Para una persona que utiliza su hemisferio cerebral izquierdo más que el derecho, cada momento está unido al siguiente, y al siguiente, y al siguiente, y así irremisiblemente hasta la muerte. El problema con esto es que se nos hace más difícil disfrutar lo que la "gente del hemisferio derecho" llama los pequeños placeres de la vida. Seguro: nuestros placeres están en fijarnos metas y alcanzarlas, en aprender algo nuevo o incluso en cambiar de opinión, pero la espontaneidad y el asombro de la contemplación son placeres más bien raros para nosotros.

7. Raramente "disfrutas al máximo"

Este punto es continuación del anterior, porque nos parece importante recalcarlo: cuando vives en tu mente y tus emociones son algo así como un ruido de fondo o un subproducto de tus razonamientos, tus entretenimientos y pasiones suelen ser sumamente complejos. Esto no es precisamente malo, pero las cosas "simples" o demasiado sencillas, que no te provocan la emoción del reto o el descubrimiento, sencillamente pasan de largo en tu radar. Y lo malo de esto es que la emocionalidad extrema también es sana. Reír y llorar a veces implica "olvidarse de uno mismo" y permitir que la emoción tome el control. Es, sobre todo, admitir que tener el control sobre todo lo que ocurre en nuestra vida no sólo es imposible, sino sumamente cansado.

 

El reporte mundial sobre drogas de la ONU revela interesantes tendencias este año

Por: pijamasurf - 07/09/2014

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito acaba de publicar su reporte anual. Entre lo más destacado está el aumento de la producción de opio en Afganistan y Myanmar

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La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) acaba de sacar su Reporte Anual en el Día internacional Anti-drogas (el día favorito de muchos gobiernos para revelar sus “draconianas medidas anti-drogas”).

Lo más notable de este año ha sido un importante incremento en la producción de opio en Afganistan y Myanmar, aunque fuera de esto su uso sigue estable. Otras importantes tendencias globales son la caída de la producción de coca, el cambio de la heroína por el opio sintético y la baja en el consumo de marihuana en el mundo, aunque su uso ha aumentado en Norteamérica.

También ha habido una reducción de la importación en favor de mercados domésticos en muchas regiones. En Europa, la marihuana producida localmente está ganando terreno sobre el hachís venido de Marruecos, antes predominante.  

En cuanto a la cocaína, su uso ha decaído en Norteamérica, posiblemente por una baja en el suministro. En cambio, en Europa el suministro parece estable, pero la demanda ha decaído. La nueva área de expansión de la coca es Sudamérica, en donde también es producida. También está creciendo la producción de metanfetaminas en Estados Unidos y México.

Ver mapa interactivo de uso de cocaína en el mundo.

Al parecer, los países de primer mundo se están volviendo cada vez más terreno para la producción de sus propias drogas, además de tener importantes problemas con el abuso de drogas de prescripción.

El reporte señala que la droga más consumida es la marihuana, pero al mismo tiempo parece condescendiente con la tendencia a la legalización y descriminalización que se está dando en varios países. Quizá en un periodo no tan largo de tiempo, la marihuana deje de figurar como la droga más extendida, no por una caída en su uso, sino porque en muchos lugares ya no será considerada en las estadísticas como una “peligrosa” droga.               

El reporte arrojó que los australianos son la nacionalidad que más usa drogas recreacionales per cápita, y son especialmente propensos al consumo de éxtasis.                 

Ver mapa interactivo de uso de drogas sintéticas.