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Joven se queda atorado en escultura de vagina gigante

Por: pijamasurf - 06/23/2014

Como si repitiera su nacimiento —involuntario por definición— un joven se quedó atorado en la escultura de una vagina gigante, obra del peruano Fernando de la Jara

The student waits to be rescued from the giant vagina sculptureEl carácter involuntario del nacimiento es uno de los grandes tópicos del pensamiento humano, una especie de enigma que ha recorrido distintas tradiciones de Oriente y Occidente, en un intento de descifrar ese trauma que también llamamos nacimiento.

En una especie de re-escenificación de ese momento —involuntario como el original—, un joven estadounidense se quedó atorado en una vagina gigante, de donde tuvo que ser rescatado, casi expulsado, por los grupos de rescate de la ciudad alemana de Tubinga.

El muchacho es un estudiante de intercambio que visitaba la escultura Chacán-Pi (o Hacer el amor) del artista peruano Fernando de la Jara, la cual recrea la forma de la vagina y a su vez, a decir del escultor, es una metáfora de “la puerta del mundo”.

Por alguna razón, el joven quedó preso en la abertura de la pieza, de donde, a pesar de sus intentos, no pudo zafarse. Al final, 22 bomberos tuvieron que acudir al lugar para asistir este “segundo nacimiento” del joven.

¿Hacemos un trío? De cuando tu fantasía se vuelve una pesadilla

Por: pijamasurf - 06/23/2014

El ménage à trois es una fantasía muy común entre hombres y mujeres, pero pocas veces consideramos las consecuencias emocionales con las que tendremos que lidiar al día siguiente o unas horas después. Esta reflexión no es un freno, sino un cinturón de seguridad por si decides apretar el acelerador a fondo

Man and Two Women in Bed Together

Si algo nos ha enseñado el porno es que, cuando se trata de sexo, mientras más participantes hay más diversión. Pero en la realidad las cosas no son como en el porno. Los tríos (o ménage à trois, como nos gusta decirles en nuestra pésima pronunciación francesa) no son sólo una fantasía sexual de mujeres y hombres por igual sino la fuente de rencillas, celos y disputas al día siguiente.

Pensemos un momento lo siguiente: en una película porno, dos actrices y un actor (o dos actores y una actriz, no hay por qué discriminar), profesionales del sexo, se engarzan en una coreografía espectacular gracias a un director que les dice qué hacer, dónde poner atención, etc. Cuando terminan, les pagan y se van muy satisfechos. Pero en la vida real, los tríos dejan secuelas y complicaciones. Cuando llega la hora de encender las luces y recoger la ropa del suelo, la fantasía puede convertirse en una pesadilla.

Según los hombres, la trama de la fantasía del trío implica tener a dos hermosas mujeres a su entera disponibilidad. Pero, ¿qué pasaría si en medio de todo ese jaleo las chicas deciden simplemente prescindir del chico y explorar su propia sexualidad? ¿O qué pasa si tu pareja accede al trío pensando en darte una sorpresa, pero al verte prestándole atención a otra mujer se estresa y se vuelve incapaz de continuar?

No es que no estemos a favor de la experimentación sexual, pero hay un mundo de diferencia entre comprar un juguete sexual y compartirlo con una pareja a quien conoces y respetas, e invitar a un tercero que puede convertirse en motivo de discordia. Los tríos pueden funcionar y pueden ser muy satisfactorios pero, si lo pensamos por un momento, la primera vez que tienes sexo con alguien siempre hay pequeñas incomodidades: el buen sexo es cuestión de buena comunicación y de conocerse mutuamente.

Además, seguir el guión de una coreografía que has visto incontables veces en el porno no te salvará de tener que priorizar: después de todo, seas hombre o mujer, sólo tienes una boca y dos manos. En el porno, el director puede dar indicaciones sobre dónde colocar qué partes del cuerpo, pero en la realidad es pura intuición... Uno de los participantes puede estar satisfecho a los 20 minutos, por ejemplo, mientras otros pueden querer seguir hasta el amanecer; y aunque la idea se plantee de manera madura y consensuada (siempre consensuada), uno no sabe lo que sentirá durante un threesome sino hasta que se encuentre inmerso en uno.

El terapeuta Jaime Cohen dice que:

un threesome puede hacer que algunos se cuestionen a sí mismos acerca de su habilidad para satisfacer a su pareja, especialmente cuando ven que alguien más la complace en mayor medida. Muchas veces estos son los 'qué pasaría sí...' que no se abordan cuando las parejas sienten que todos los detalles han sido tomados en cuenta. Así que cuando ocurren, provocan terremotos emocionales. Entonces comienzan a sentirse frustrados o enojados, y terminas en una circunstancia que debería hacer sido íntima y disfrutable pero termina siendo un tumulto emocional.

Explorar nuestra sexualidad no es solamente algo divertido que hacer para pasar el tiempo o una alternativa a los videojuegos, la masturbación, el sexo en pareja, los libros u otras formas de estimulación. Se trata de una oportunidad para conocer nuestras propias reacciones y emociones en contextos a los que no nos enfrentamos cotidianamente. Si sientes que un threesome es lo tuyo, no te prives del enorme placer que puede provocar pero, al entregarte a la situación, considera que las consecuencias también pueden ser inesperadas. A menos que estés trabajando en la industria del porno; si es así, ¡bravo!