*

X

¿Es posible saber si vivimos en un multiverso?

Por: pijamasurf - 06/05/2014

¿Una pregunta lanzada desde una partícula en movimiento puede alterar la interacción del todo consigo mismo?

Into_the_Multiverse_by_aponom

La teoría de los multiversos como consigna metafísica sigue dándonos mucho que pensar, pues incluso la palabra "multiverso" se origina en el pensamiento especulativo. ¿Pero qué hay de la data científica respecto a la posibilidad de toparnos con nuestro Döppelganger de otra dimensión? Brian Greene, físico teórico de la Universidad de Columbia en Nueva York afirma, en esta entrevista, que tal vez existan tantas comprobaciones teóricas del escurridizo multiverso como argumentos para contrarrestarlo.

Por ejemplo, en el multiverso preconizado por la teoría de cuerdas (un modelo de universo en el que éste está compuesto de cuerdas unidimensionales, y donde nuestro universo estaría contenido en una membrana tridimensional solamente), "si el universo fuera una barra de pan, todo lo que conocemos tendría lugar en una sola rebanada."

Sin embargo, experimentos como el del Gran Colisionador de Hadrones podrían ponernos en posición de conocer las "muestras de energía" venidas de otras dimensiones (lo cual, en la realidad, no ha ocurrido).

Según Greene, las teorías inflacionarias del universo (siendo la más famosa aquella del Big Bang) sugieren otros tipos de universos. El Big Bang que dio origen a nuestro universo podría no ser más que una burbuja en un mar de burbujas, cada una con su propio Big Bang y su propio e inevitable (al menos en esta dimensión) Big Crunch.

multiverse

Los cómics utilizan las teorías multiversales como recurso narrativo para explorar tramas alternativas y la consecuencia de las decisiones de los personajes en el devenir del mundo: la gota definiendo el rumbo del océano.

El problema (al igual que lo fascinante) de estas teorías es que son altamente especulativas y no contamos con herramientas y métodos científicos para comprobarlas o descartarlas. Greene parece afirmar que es mejor el sano escepticismo del científico que las abigarradas teorías que aparecen y se diluyen como olas marinas. El problema de la voluntad, por ejemplo: "Cuando muevo mi taza de té", afirma Greene, "esa sensación es absolutamente real. Pero es sólo eso. Es una sensación." Esto significaría que la voluntad o el deseo quedan relegados a meras sensaciones, a fantasías de control; el curso universal es vasto, misterioso e inefable. Pero, a diferencia de los místicos, los científicos necesitan medir con las herramientas más adecuadas sus visiones de la totalidad -de la cual, las teorías del multiverso serían una en un mar de hipótesis para dar cuenta del todo-.

Las ecuaciones pueden describir la forma en que las partículas crean la materia (de la cual los humanos forman parte), pero a medida que estructuras más complejas se conforman, su efecto en una partícula del todo parece ser irrelevante para Greene, al menos en términos estadísticos. En un universo decides no leer este artículo, y en otro ni siquiera lo publicamos. ¿Qué diferencia existe realmente, si aquí estás, frente a una pantalla, leyendo estas palabras?

La geolocalización es sinónimo de vulnerabilidad para los mexicanos, pues las instituciones carecen de consenso social para perpetrar este tipo de acciones

casaEn México, la geolocalización de teléfonos inteligentes ha sido un tema muy polémico en los últimos meses. El nuevo Código Nacional de Procedimientos Penales, por ejemplo, permite que los ministerios públicos pidan a las compañías telefónicas la geolocalización por medio del celular, sin previa orden de un juez. Por la pésima fama del sistema de justicia en México -únicamente se resuelve 0.08% del total de los delitos- y la corrupción tradicional incrustada especialmente en los ministerios públicos, muchas personas desconfían de que las autoridades puedan emplear esta información inclusive con fines delictivos.

La anterior medida fue avalada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) pese a la crítica de numerosas organizaciones sociales. Sobre este mismo tema, estos días se anunció que el SAT (Sistema de Administración Tributaria) podrá geolocalizar los hogares con fotografías y corroboraciones geográficas, que integrará a su sistema para cotejar los datos del contribuyente y evitar los engaños o el cese de pagos.

En este caso, el escepticismo social se repite: ¿quién podía apropiarse de esa información?; ¿está segura en esa institución? En 2010 se descubrió que el padrón del IFE (Instituto Federal Electoral) se vendía en uno de los mercados más peligrosos del país, Tepito, en la Ciudad de México. Más tarde, en 2013, se encontró disponible el mismo padrón de datos en la página www.buscardatos.com.

Está sucediendo un fenómeno del cual no había que cuidarse tanto hace diez años que inició el boom de las redes sociales. La información es quizá la principal llave a la identidad, misma que puede ser usada con fines sombríos, desde lo más básico como estrategias de marketing hasta aspectos mucho más graves, como robo de identidad o secuestros.

La nueva medida del SAT resuena peligrosa para muchas personas que desconfían de las instituciones mexicanas. Aunque podría tratarse de una paranoia social, no es descabellado creer que la información sobre la localización de los hogares pueda vulnerar la seguridad, más aún si los datos de la ubicación exacta de los hogares están disponibles en la misma institución que resguarda la información sobre las utilidades de los contribuyentes.