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Un bonobo hace una fogata y calienta malvaviscos

Por: pijamasurf - 06/25/2014

Dan ganas de tostar un malvavisco y compartir con este bonachón bonobo

La mitología nos dice que el fuego es lo que acerca al hombre a los dioses, o tiende un puente entre estados para rebasarse y evolucionar. Aunque no estamos presenciando el salto cuántico de una especie, es curioso observar a este bonobo --primate cercano a los chimpancés, conocido por practicar sexo oral-- armando un fuego con palillos y pasto, encendiendo unos cerillos y luego cocinando unos malvaviscos (sólo le falto contar una historia: tal vez la de Prometeo o Primateo).

Claro que este astuto bonobo, llamado Kanzi, no aprendió solo a hacer un fuego; se le enseñó a hacerlo. Pero también es cierto que nosotros tampoco aprendimos a hacer una fogata solos en la naturaleza (y algunos humanos, aunque nos hayan enseñado, en ocasiones no podemos replicarlo).

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No tan diferente de  nosotros, dan ganas de tostar otro malvavisco (relleno de plátano) y compartir con este bonachón bonobo un poco del calor y pasar el rato en la intemperie sonriendo y disfrutando de las cosas simples.

 

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Date una pausa, graba tu entorno, y colabora para crear un soundtrack del planeta

Por: pijamasurf - 06/25/2014

Global Soundscape project intenta construir un mosaico sonoro de miles de entornos alrededor del planeta.

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Cada vez parece más inobjetable que todo en este universo genera sonido. Si bien la gran mayoría del espectro sonoro no se puede captar a "simple oído", lo cierto es que todo participa en ese diálogo omnipresente –algo así como una pulsión holográfica o la respiración del universo. Para muestra de lo anterior, tenemos ejemplos como el sonido que producen las auroras boreales,  el que generan los planetas, por ejemplo Saturno o Júpiter, también la melodía liberada por las supernovas, el canto del Sol, y el de las plantas. 

Con pretexto del Día de la Tierra, a celebrarse este 22 de abril, el proyecto Global Soundscapes se propone crear una masiva biblioteca de sonidos para, eventualmente, generar una especie de soundtrack planetario –un collage colaborativo que manifieste el alma sonora de nuestro planeta. La convocatoria es sencilla: baja aquí una app gratuita a tu teléfono (disponible tanto para android como para IOS), a continuación grabas unos momentos de tu entorno y respondes a un breve cuestionario (qué escuchaste, cómo te hizo sentir, etc.), y finalmente subes tu grabación al archivo.

El objeto de que las grabaciones se lleven a cabo en el Día de la Tierra, es que el salir a grabar se convierta en una especie de ritual anual, y eventualmente puedan contrastarse los registros de un año con los siguientes. Pero más allá del archivo en sí, el cual es una meta por sí sola apasionante, uno de los aspectos más valiosos del proyecto radica en incitar a las personas a que se detengan por unos momentos –un acto contrario al intenso ajetreo cotidiano–, y prestar atención al entorno, a sus sonidos.