*

X

7 maneras de relajarte en la noche (que no involucran alcohol)

Por: pijamasurf - 06/15/2014

Siete consejos para quitarte de encima el día laboral y relajarte antes de ir a la cama

Opium-Dreams

Cuando uno descubre que una o dos copas de vino o un whisky en las rocas lo ayuda a quitarse el día laboral de encima y dormir bien, a la larga se puede volver un problema. La acumulación de alcohol tiene ineludibles repercusiones en el cuerpo (hinchazón, debilitamiento) y en la mente (nubosidad, cansancio).

Mark Sisson, del Huffington Post, quien acaba de dejar el hábito de la copa antes de dormir, publicó un artículo en el que enumera otras alternativas que ha ido encontrando y que, según su experiencia, funcionan muy bien para relajarse antes de dormir (además de las bien sabidas técnicas como el sexo, la lectura o la música). Lo que recomienda es hacer una rutina con los siguientes elementos:

 

1. Siéntate alrededor del fuego

Durante cientos de miles de años, los humanos (e incluso los homínidos ancestrales, que también controlaban el fuego) culminaban la noche viendo el mismo fuego que tienes hoy. Conforme el tiempo ha pasado, el radio, la televisión, los teléfonos, tabletas y laptops han reemplazado al fuego como la fuente brillante de energía que observamos en la noche, pero el fuego salvaje y puro funciona mejor.  Además, la luz del fuego es naturalmente baja en luz azul, la cual interrumpe los ciclos circadianos.

Usa la chimenea, enciende un tambo de basura en el garaje, prende varias velas; sólo encárgate de observar el fuego.

 

2. Huele algo rico

La aromaterapia ha sido usada durante miles de años para reducir el estrés y promover la relajación -evidencia clínica moderna sugiere que el aroma de ciertos aceites esenciales puede reducir el estrés-. La lavanda, por ejemplo, aumenta la actividad parasimpática y mejora el sueño en personas insomnes, y reduce la presión sanguínea nocturna y mejora el reporte de sueño de pacientes en hospitales. Incluso si es un placebo, ¿realmente importa? El punto de un ritual nocturno es conectarse al poder del placebo para “engañar” a tu cuerpo y que se prepare para dormir.

 

3. Da un masaje

Recibir un masaje es un desestresante fantástico. Sería ideal si todos, en todas partes, recibieran masajes nocturnos. Desafortunadamente, recibir un masaje significa pagar por él o convencer a tu pareja o amigo de que te lo de. Algunos de ustedes pueden tener suficiente suerte como para estar en una posición en la que eso sea posible, pero la mayoría no lo están. ¿Qué pasaría si le dieras un masaje a alguien en la noche? Nadie te rechazaría, y las investigaciones sugieren que las personas que dan masajes reciben múltiples beneficios. Primero que nada, te sentirás menos ansioso. Segundo: un buen artista del masaje (incluso un amateur entregado) trata su trabajo como una meditación; debes estar concentrado en lo que haces y poner atención al intercambio entre tus manos y la otra piel, fascia y musculatura. Tercero: dar un masaje hace que la otra persona sea más propensa a devolver el favor.

 

4. Cuenta historias

La voz y la lengua humanas no sólo son buenas y básicas para la comunicación mundana, relevante para la supervivencia inmediata. Los humanos son cuentacuentos natos. No, no todos tenemos la habilidad de pintar escenarios verbales o mantener entretenido a un público de miles, pero podemos acudir a narrativas simples. Podemos leer en voz alta. Contarles historias o leerles un libro a tus hijos antes de dormir resulta en un sueño más largo y mejor desarrollo cognitivo, y esos beneficios se mantienen en adultos que escuchan y cuentan historias en la noche.

Si no tienes buenas historias a la mano, comienza por contarle a alguien acerca de tu día. Y si no tienes a nadie con quien discutir tu día, mantén un diario o escríbelo en alguna parte.

 

5. Prepara un té

Históricamente, la preparación del té es altamente ceremonial. Presta atención a los detalles mientras lo preparas: el sonido del vapor en la tetera, la efervescencia del agua contra el metal, el desprendimiento inicial del té en la taza, el primer trago, el consuelo. Esto se convertirá en una rutina o una serie de sensaciones que pueden ayudar a anunciarle a tu cuerpo la hora de dormir (siempre y cuando evites los tés con cafeína). Muchos tés, además, pueden inducir relajación y sueño mientras reducen la ansiedad y el estrés.

 

6. Practica tu respiración

La principal vía por la cual expulsamos el exceso de ácido es la respiratoria. Así, la respiración también impacta nuestros niveles de ansiedad. Pequeñas respiraciones rápidas incrementan e indican ansiedad y estrés, mientras que las respiraciones calmadas, lentas, son tranquilizantes, pues activan la respuesta parasimpática que reduce el estrés y la ansiedad.

Intenta respirar inflando tu estómago; concéntrate en expandir tu tórax y relaja tu abdomen.

 

7. Muévete un poco

Normalmente, los ejercicios muy intensos te dan más energía; por lo tanto, el yoga funciona mejor, ya que reduce cuantitativamente la ansiedad y deja al cuerpo relajado y dócil. Las caminatas nocturnas también son perfectas para dejar ir los problemas y relajarse.

 

 

 

 

Te podría interesar:

La seguridad en el Mundial está creando un nuevo estado de vigilancia

Por: pijamasurf - 06/15/2014

El excesivo aparato de seguridad desplegado en las calles de Brasil para la Copa del Mundo tiene un objetivo oculto: establecer un estado de vigilancia, ya no para defender las ciudades de un enemigo externo, sino para mantener a sus propios ciudadanos vigilados y bajo control

brasilpolice

Mientras estás en Brasil disfrutando de la fiesta del Mundial, un drone puede estar vigilándote. Los mega-eventos como la Copa Mundial o las Olimpiadas son parte fundamental en la escalada del uso de sofisticados equipos de vigilancia que afectan la privacidad de los ciudadanos de los países sede.

Hasta ahora, Brasil ha gastado cerca de 900 millones de dólares en pagar y entrenar a 150 mil efectivos encargados de cuidar la seguridad, y también, en varios juguetes: robots americanos antibombas, un montón de drones israelíes, un scanner móvil británico que puede identificar una pistola impresa en 3D, 90 sistemas de inspección de rayos-X hechos en China, goggles de reconocimiento facial, helicópteros con equipo de vigilancia de alta tecnología, centros de comando digital y muchas otras curiosidades.  

El uso de estos gadgets de última tecnología no es una tendencia que haya iniciado en Brasil. Cada nuevo país sede del Mundial o las Olimpiadas ha de sobrepasar la seguridad del anterior. Por ejemplo, los recientes Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi fueron el lugar de estreno de VibraImage, un sistema que detecta la agitación de una persona midiendo las vibraciones de su rostro. Durante los juegos Olímpicos de Londres, en 2012, la policía tuvo a su alcance un sistema de cámaras que ponían a la vista cada rincón de la ciudad. Y en la Copa del Mundo de Sudáfrica, en 2010, se implementó un sistema de criptografía cuántica para frustrar los ataques de hackers.

Como señalan Colin Bennett y Kevin Haggerty en su libro Security Games: Surveillance and Control at Mega-Events, la seguridad es ahora parte de los rituales olímpicos y mundialistas. Pero, ¿cómo pasó esto?

Todo comenzó en 1972 con los Juegos Olímpicos de Múnich, en donde un comando de  terroristas palestinos mató a once atletas israelíes y a un policía alemán. Después de este incidente, otros países sede empezaron a preocuparse por el tema de la seguridad en este tipo de eventos. Munich es el punto de inicio, pero fue después del 11 de septiembre que el terrorismo ocupó el primer lugar en las agendas de seguridad de los grandes eventos deportivos.

En 2004, con tal de cumplir con las medidas de seguridad que exigió el Comité Olímpico Internacional después de los atentados de 2011, Grecia aceptó el tutelaje de un consorcio de seguridad conformado por Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Israel, Australia, Francia y España, además del apoyo de la OTAN, el FBI, la CIA, el M16 y la Mossad. Por supuesto, todo este apoyo vino junto con una factura bastante considerable. Ahora, el presupuesto de seguridad de Brasil es cinco veces mayor que el del Mundial de Sudáfrica.

Pero puede que, para el país sede, estos enormes costos valgan la pena. Los mega-eventos pueden ser la coartada perfecta para introducir métodos de vigilancia de última generación en una sociedad sin tener que justificar el gasto o aceptar demasiados reclamos sobre la privacidad pues, finalmente, son los organismos internacionales los que exigen que se cumpla con la seguridad del evento. Esto es especialmente útil en países que no han tenido ataques “terroristas” que justifiquen las medidas, pues finalmente no es a un enemigo externo al que se apunta, sino al control de la propia población.  

En Brasil, los expertos coinciden en que la principal amenaza contra la seguridad es la protesta civil contra las acciones que ha tomado el gobierno para llevar a cabo la Copa. Por eso, fuera de los drones y los robots antibombas, el principal desarrollo serán los centros de comando, los cuales se conectarán a una red de cámaras (hasta 4 mil en algunas ciudades) que estará constantemente dando información a la policía y las fuerzas de inteligencia.

Como señala burlonamente Ariel Bogle, estos presupuestos estratosféricos se están volviendo cada vez más difíciles de justificar, por lo que quizá sea tiempo de considerar la construcción de una gran ciudad panóptico que pueda albergar las celebraciones deportivas, todo cargado a la cuenta de la FIFA y el COI.