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Estos raperos son tan prolíficos como Shakespeare con las palabras

Arte

Por: pijamasurf - 05/06/2014

Se piensa que nadie ha tenido un vocabulario tan amplio como William Shakespeare, pero este cuadro muestra que el hip-hop puede ser un arte tan prolífico como la literatura a la hora de utilizar las palabras.

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Se dice que William Shakespeare, al lo largo de toda su obra, uso una 28,829 palabras distintas, lo cual sugiere que probablemente haya sido el ser humano con el mayor vocabulario que jamás haya existido. Otros escritores como Herman Melville lo siguen de cerca, pero no sólo en la literatura se da esta expansiva proliferación de palabras. En el hip-hop, este arte surgido en la ebullición de los barrios marginados de las grandes metropolis, existen raperos con una lengua no menos prolífica y afilada que la del bardo inglés.

Matt Daniels, diseñador, codificador y científico de datos en Undercurrent, decidió analizar el vocabulario de varios hiphoperos y ha encontrado que las mentes de muchos de ellos son tan fértiles como el Amazonas a la hora de crear nuevas palabras. 

Para unificar criterios, ha decidido analizar cuántas palabras nuevas encuentra en un corpus de 35,000 palabras (lo cual equivale a un promedio de entre 3 y 5 albumes de estudio). Así, raperos viejos y nuevos pueden equipararse a Shakespeare y Melville. Aún se están realizando algunos ajustes en los criterios de medición, pero parece evidente que de los 85 casos analizados, varios destacan muy por encima de los demás.

El indiscutible primer lugar lo tiene el oscuro Aesop Rock con la impresionante cantidad de 7,392 palabras originales. Lo siguen GZA (6,426) y varios miembros del Wu Tang Clan (5,895). Muy por detrás se encuentran algunos de los raperos más populares como Snoop Dog (3,974), Kanye West (3,982) o Jay-Z (4,506).

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Aquí puedes acceder al cuadro interactivo y conocer más de este proyecto.

 

¿Por qué te tatúas? Esta historia visual de los tatuajes te puede ayudar a responderlo (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 05/06/2014

El Musée du Quai Branly en París está presentando una preciosa exhibición sobre la historia de los tatuajes, que alude a preguntas importantes acerca de las razones detrás de cada marca de tinta en la piel

Si visitas París de ahora a octubre, el Musée du Quai Branly estará presentando una exposición excepcional sobre la tinta en la piel. Tatoueurs, Tatoués (Tatuadores, Tatuados) presenta la historia fenomenológica de los tatuajes como muy probablemente no se ha contado antes. La exposición regresa a los orígenes del tatuaje y presente la forma renovada de este fenómeno en su manifestación ahora permanente y globalizada.

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Sobre todo, la exposición hace hincapié en las diferencias de intención cuando se trata de pintar la piel en Oriente o en Occidente. En el primero, los tatuajes tienen un papel social, religioso y místico, y acompañan al sujeto en sus ritos de transición; conversamente, en Occidente han sido vistos como marcas de infamia, criminalidad y atracción de circo y como una marca de identidad para tribus urbanas.

Flottenbesuch in Hamburg 1966

En el siglo XX, los tatuajes se desarrollaron dentro de círculos marginales y permanecieron más o menos como signos clandestinos hasta que fueron superexpuestos por los media. Hoy, por ejemplo, uno de cada tres norteamericanos lleva alguna marca en la piel. Los investigadores detrás de la expo estudiaron la popularización de la práctica en el ambiente urbano, lo cual establece al cuerpo como un sitio de autoafirmación.

Yantra: Muay Thai boxer, Bangkok

Cabe preguntarse por qué nos tatuamos. Generalmente las formas que escogemos ya no son porque nos unen con algún grupo de personas (a menos que pertenezcamos a alguna especie de banda) sino que, al contrario, delimitan nuestra individualidad. Quizá tenemos algún dibujo que para los demás, a primera vista, no dice nada claro; sólo a nosotros nos hace sentido y nos refiere directamente a algo con lo que conectamos. Así, el tatuaje es un intermediario alegórico entre nosotros y nuestras lucernas. Un símbolo que remite a la persona que lo porta a ese lugar que no quiere olvidar nunca.

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Además de aludir a estas gratas preguntas, Tatouers, Tatoués nos muestra sus raíces antropológicas para poder responderlas con elementos más impresos --para usar una metáfora de tinta-- en el panorama histórico de la humanidad.

Portrait de femme Algérienne