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Dos artistas mexicanos revitalizan la cara marginada de Coachella (FOTOS)

Por: PijamaSurf Mexico - 05/25/2014

Las pinturas evocan la presencia latina en el sitio

Coachella es hoy sinónimo de coolness por su afamado y ex-indie festival. Los miles de jóvenes que visitan el valle por el evento anual de música esperando una catarsis de música y fashion, no son en realidad la cara más cotidiana de Coachella. En esta región viven miles de trabajadores agrícolas que, en muchos casos, soportan condiciones marginales. Obviamente, esta cara del sitio no hace noticia cuando los grupos indies del planeta se agrupan para sonar su música.

Los artistas callejeros oriundos de Indio, California, Armando Lerma y Carlos Ramírez, viven el lado marginal de Coachella. Los miles de trabajadores agrícolas del sitio son personas que trabajan duro para sobrellevar sus vidas. En un abierto intento por revitalizar la zona, y hacer conciencia en un entorno marcado por la farándula de unos cuantos días crearon el Arts-driven community revitalization Project el 21 de Marzo, día en que se conmemora al inmigrante y activista mexicano César Chávez; decenas de murales reaniman hoy la zona.

El proyecto es un acto empático con los habitantes y agricultores, y abrirán la primer galería de arte en el pueblo para acercar la cultura a los pobladores: la Date Farmers Art Studios. Los artistas que intervinieron los murales tienen raíces latinoamericanas y son de latitudes como Arizona, Brasil, México, Cambodia, España, Los Ángeles y Texas.

Entre los street-arteros se encuentran los artistas mexicanos Sego y Saner. Las pinturas evocan la presencia latina en el sitio y a la forma de vida de los granjeros locales. La imagen completa de Coachella está lejana al glamour pero, en cambio, resulta mucho más honesta que el despliegue de juventud brandeada que este lugar aloja cada año. 

 

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Implante cerebral hace que un hombre se vuelva fan de Johnny Cash

Por: pijamasurf - 05/25/2014

Extrañamente, un hombre ha desarrollado un gusto incontrolable por la música de Johnny Cash después de que le implantaran un dispositivo de estimulación cerebral

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En un trabajo publicado en Frontiers in Behavioral Neuroscience, Mariska Mantione y sus colegas describen el caso de “Mr. B”, un hombre de 58 años que sufría un severo trastorno obsesivo compulsivo desde los 13 años. Después de intentar aliviar la angustia de Mr. B con numerosos medicamentos y psicoterapia, se recurrió al último recurso: lo sometieron a estimulación cerebral profunda, colocando electrodos en su núcleo accumbens.

El tratamiento funcionó tan bien que la angustia desapareció por completo y Mr. B sintió que su espíritu había sido finalmente liberado después de un largo encierro. Se sentía confiado, calmado y tan diferente que parecía ser una versión nueva de sí mismo. Pero no sólo desaparecieron sus síntomas, sino que se produjeron cambios en su gusto musical.

Antes llegó a apreciar a los Rolling Stones, aunque no era realmente un gran melómano. Sin embargo, medio año después de la cirugía, todo el mundo empezó a enterarse de que Mr. B era ahora fan de Johnny Cash. Había estado escuchando la radio cuando de pronto sonó “Ring of Fire” y sintió que algo se movía dentro de él. Inmediatamente buscó más canciones de Cash; necesitaba escuchar de nuevo esa voz cruda y grave.  

Una vez que la voz de Cash entró por sus oídos, no pudo dejar de escucharlo; pensaba en esas canciones día y noche. Compró todos sus álbumes y DVDs; Cash lo transportaba a un paraíso particular que de pronto se había abierto entre la maleza de sus obsesiones. No había necesidad de escuchar nada más; ninguna otra música le importaba.

Lo más increíble es que, cuando al implante colocado en su cerebro se le agota la batería, Mr. B parece retornar a sus gustos musicales anteriores, olvidándose casi por completo de Mr. Cash. Pero, ¿qué quiere decir esto? Podemos argumentar que la estimulación del núcleo accumbens hizo a Mr. B más receptivo a la música (de hecho, el accumbens está involucrado en el placer y la motivación) pero, ¿dónde queda Johnny Cash en todo esto?

La mente es un laberinto; apenas crees haber descifrado su lógica, vuelves a perderte. Pero así como puedes recorrer obsesivamente una y otra vez los mismos caminos, un día encuentras una puerta que te lleva al bar en donde Johnny Cash sigue tocando.