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Confirmado: Facebook construirá el Metaverso, una plataforma de realidad virtual corporativa

Por: Javier Raya - 05/16/2014

La compra de Oculus por parte de Facebook no fue un movimiento arriesgado e impulsivo desde el punto de vista empresarial: se trata de un paso decisivo hacia un mundo que está en construcción hoy, pero cuya masificación será tardada: un mundo donde lo físico y lo "virtual" no estarán desconectados.

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Hace poco, Facebook adquirió por $2 mil millones de dólares la prometedora compañía Oculus VR, hardware financiado via Kickstarter que dejó literalmente con los ojos abiertos a propios y extraños en diversas conferencias de tecnología. Olvidando el chasco de visores como el Nintendo VR, Oculus prometía un dispositivo de inmersión total cuyos efectos potenciales auguraban toda una nueva era del Internet --uno donde la realidad 1.0, por decirlo así, se volviera tan plástica y flexible como el 2.0.

Pero el bello sueño de una comunidad virtual producida por usuarios (como /b/) quedó sepultado la noche de ayer cuando Brendan Iribe, CEO de Oculus, anunció que Facebook construirá el primer Second Life de dos mil millones de pavos: con ustedes, Metaverse.

En una definición suscinta, el Metaverse es un término acuñado en la novela de ciencia ficción de 1992 Snow Crash de Neal Stephenson; se trata de la suma de "meta" (del griego más allá de-) y "universe", y designa el espacio de convergencia de una realidad física y un espacio virtual. También puede definirse como la suma de 1) mundo virtual, 2) realidad aumentada y 3) Internet.

Iribe anunció en la conferencia de anoche que Metaverse "será un MMO" (un videojuego multijugador masivo como World of Warcraft de Blizzard) "donde queremos poner a mil millones de personas en realidad virtual." El propósito no es descabellado dadas las condiciones en que Facebook adquirió Oculus: mientras Oculus utiliza el dinero para desarrollar un hardware increíble, Facebook tiene muchos más usuarios que cualquier MMO de Blizzard, lo que significa también mucho mayor potencial de negocios.

El Metaverso toma como referencias la realidad física (1.0) y la realidad virtual (2.0) para crear una metáfora del mundo real. Mundos así no son nuevos para la ciencia ficción (que, recordémoslo, es el ADN del ciberespacio, palabreja que conoció un primer auge en la novela Neuromancer de William Gibson), y tal vez un temprano ejemplo de lo que será esta arquitectura fotorrealista con avatars de usuarios hiperidealizados pueda verse en The Congress.

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Servicios como Airbnb en el terreno inmobiliario, Foursquare en estilo de vida y Tinder en citas serán vistas como pruebas beta para hacer converger ambas realidades; pero lo que implica el desarrollo de Oculus por Facebook es que entrar a ese mundo de conectividad perpetua es que cualquier servicio estará filtrado por la compañía matriz, que en una visión sumamente paranoica (acorde al clima corporativo que vivimos) creará una especie de Internet alterno, incluyendo o excluyendo a la competencia.

Lo que nos lleva al siguiente punto: ¿qué sería Metaverse sin Google? La compañía de Mark Zuckerberg encara lo que algunos llaman una "lucha ciberpunk" contra Google por el monopolio del hardware de realidad aumentada. Los más escépticos incluso creen que la "impulsiva" compra de Oculus (una compañía en crecimiento y de reciente creación) fue una estrategia para evitar que Google se apoderara del dispositivo, que podría entrar en competencia directa con su Google Glass.

Según Mark Wilson de Co.Design, el reto de Facebook será construir la experiencia Metaverse de manera que, como la versión actual del servicio, sea absolutamente atractiva para nuevos y viejos usuarios; pero Wilson olvida que Facebook ya comienza a operar como una especie de identificación oficial para navegar en Internet: más que administrar nuestros recuerdos, para editorializarlos y recordar a futuro lo que siempre quisimos ser (en suma, para construir un yo-público-ideal), Facebook está erigiéndose en una especie de llave maestra a la que nos hemos acostumbrado y que nos permite entrar rápidamente a diversos sitios sin necesidad de contraseñas suplementarias; un puritano censor que eventualmente funcionará como una televisora mexicana, cuya función primordial, más que conectar a la gente, será conectar al anunciante con el comprador. Facebook no está incursionando temerariamente en el desarrollo de hardware: está comprando a precio de ganga el Internet verdaderamente portátil, un paraíso corporativo que siempre recordaremos como la maravillosa promesa de lo que nunca será. 

No está de más recordar una efeméride web: el 31 de mayo próximo celebraremos el día mundial de dejar Facebook.

Pero si la ciencia ficción hizo posible el desarrollo y el fracaso de ciertos procesos tecnológicos, ¿por qué no creer que también podría darnos la clave para subvertir y reprogramar los procesos ideológicos? Daemon de Daniel Suarez sería un buen comienzo.

Twitter del autor: @javier_raya

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Preocupan las nuevas leyes que inhiben la protesta social en México

Por: Ana Paula de la Torre - 05/16/2014

En pocos meses se aprobaron dos legislaciones, que en opinión de prestigiadas Ong´s, inhiben la esencial protesta.

protestaLa protesta es una insignia de la libertad de expresión. En México vivimos una democracia representativa porque elegimos a los gobernantes, pero una democracia ejercida únicamente desde el voto es pobre, y se precisa de la participación ciudadana para que esta se desarrolle. Pero, ¿y si nuestra única vía de incidencia es el voto? ¿y si los personajes que elegimos están decidiendo contra los derechos colectivos? ¿Debemos conformarnos porque ya fueron elegidos?

La calle es la alternativa más efectiva (por falta leyes sobre participación ciudadana) para visibilizar la inconformidad cuando las decisiones políticas se tornan regresivas. La máxima expresión de lo público, es decir, de aquello que nos pertenece colectivamente, es la calle. Aunque la calle le pertenece a todos --comerciantes, automovilistas, peatones, etc.--, en un análisis dimensional los derechos particulares son, sí, menos importantes que los derechos humanos colectivos.

En ese sentido, organizaciones civiles hacen un llamado por una preocupante tendencia de criminalización e inhibición de la protesta en México, en donde recién se aprobaron dos legislaciones que, según el Frente por la Libertad de Expresión y la Protesta (integrado por 12 prestigiadas organizaciones sociales), inhiben esta libertad. En el estado de Quintana Roo se aprobó la Ley de Ordenamiento Cívico, y en el Distrito Federal la Ley de Movilidad del Distrito Federal.

La ley aprobada en el Distrito Federal es preocupante porque condiciona toda manifestación pública a un previo aviso de 48 horas a las autoridades. Lo más grave está estipulado en el artículo 213, pues para las manifestaciones públicas no será posible hacer uso de las vías primarias de circulación, cuando en realidad, el sentido de la protesta es visibilizar los problemas, e incluso incomodar a las autoridades para llamar su atención. Finalmente, en el artículo 214 se estipula que la Secretaría de Seguridad Pública tomará "las medidas necesarias” (sin especificación) para evitar la obstrucción de vías sin circulación continua.

Por su parte, lo más inquietante en la Ley de Ordenamiento Cívico en Quintana Roo es que se pretende sancionar formas comunes de protesta; recordemos que el fin ¡es incomodar! Se castiga el hacer ruido excesivo, obstruir inmuebles o afectar "el funcionamiento normal de las instituciones del Estado y actividades económicas  turísticas y sociales”, así como trepar bardas, escalar como acción de protesta edificios públicos y llevar a cabo bloqueos. 

Otro indignante caso es el del estado de Puebla. Con la conocida "Ley Bala" se pretendía que los cuerpos de seguridad pudieran hacer uso de armas de fuego en las protestas públicas, pero finalmente, y de forma discreta, los puntos más polémicos fueron derogados de la ley que publicó el gobernador Rafael Moreno Valle.

Cuando los ciudadanos carecemos de vías de incidencia en la política, la calle es nuestra arma más orgánica. Las opiniones de las organizaciones antes mencionadas para denostar las legislaciones están basadas en argumentos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y en declaraciones de relatores especiales de las Naciones Unidas.

En México se están dando leyes regresivas en derechos humanos, por ahora está varada la polémica reforma en telecomunicaciones, que censura internet, pero la sociedad se está organizando cada vez más, porque aparentemente, ya no está dispuesta a que los políticos decidan solos, bajo el débil argumento de la democracia representativa.

Twitter de la autora: @anapauladelatd

 Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.