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El cerebro de los pedófilos tiene esta reacción cuando se le muestra el rostro de un niño

Por: pijamasurf - 05/27/2014

"El crítico descubrimiento nuevo", afirma el estudio, "es que el procesamiento de rostro también está calibrado según las pistas faciales, revelando la etapa de desarrollo que es sexualmente preferida"

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Un nuevo estudio publicado en Biology Letters podría confirmar que la pedofilia tiene claras raíces neurológicas e, incluso, que se podrían prevenir casos de violación infantil si se diagnostica a tiempo y se trata como una enfermedad. Jorge Ponseti de la Universidad de Kiel, en Alemania, sometió a un escáner a 56 hombres, un grupo que incluyo a 13 pedófilos homosexuales y 11 pedófilos heterosexuales, exponiéndolos a imágenes "altamente excitantes" de hombres, mujeres, niños y niñas.

Los participantes evaluaron las imágenes, y a partir de comparar estos resultados con los scans se concluyó que el detonante de la excitación de los pedófilos es la inmadurez sexual y una "incoherencia" en la manera en que sus cerebros procesan el impulso de cuidado infantil y el impulso sexual, confundiéndolos.

El estudio explica que:

el cerebro humano contiene redes que se calibran para procesar rostros, y estas redes parecen activar diferentes flujos de procesamiento en el terreno reproductivo selectivamente: un procesamiento de cuidado (nurturing processing) en el caso de rostros de niños y procesamiento sexual en el caso de rostros adultos sexualmente preferidos. Esto implica que el cerebro extrae pistas faciales asociadas a la edad del sexo de preferencia, las cuales informan la respuesta selectiva apropiada en los dominios reproductivos: cuidar en el caso de los rostros de niños y tener relaciones en el caso de rostros adultos.

Pero entre los pedófilos esta respuesta se encuentra invertida, por lo que los rostros infantiles suscitan el instinto de reproducción sexual. "El crítico descubrimiento nuevo", afirma el estudio, "es que el procesamiento de rostro también está calibrado según las pistas faciales, revelando la etapa de desarrollo que es sexualmente preferida". Ponseti afirma que esta versión de la pedofilia requiere de muchos estudios posteriores que tomen en cuenta mayores poblaciones, de manera que exámenes que puedan ayudar a identificar a posibles pedófilos puedan crearse y aplicarse en etapas tempranas del desarrollo sexual (según Ponseti, un pedófilo puede dar muestras de su preferencia tan pronto como a los 12 años).

Debido a la gravedad de este tipo de actos, la investigación en esta materia no sólo nos ayuda a entender los mecanismos evolutivos de nuestro deseo sexual, sino también a buscar la raíz de una problemática social y criminal que nunca ha sido tan importante como en nuestros días debido a las alarmantes cifras de tráfico sexual y pornografía infantil, incluyendo la Iglesia y otros escándalos, de los que el cine se ha hecho eco.

"Somos estrellas muertas mirando de nuevo hacia el cielo"

Por: pijamasurf - 05/27/2014

La astrónoma Michelle Thaller ha realizado en este video en el que retoma la idea de que estamos hechos de materia cósmica estelar y la lleva a otro nivel, uno nostálgico en el que también somos estrellas que, cada noche, llevamos la mirada a nuestro lugar de origen primordial

 

Las explicaciones sobre el origen del universo han transitado de las metáforas más fantásticas a la evidencia no menos increíble. Ahora, posiblemente, ya no creemos que un ser superior “creó” la realidad en la que vivimos y que observamos pero, en cambio, los descubrimientos astronómicos, físicos y de otras ciencias afines igualmente nos asombran y nos sitúan en un estado de estupefacción, de incomprensión por los procesos que ocurren a cada instante frente a nuestros ojos (y también, muy muy lejos de nuestro horizonte inmediato) y de los cuales usualmente no nos damos cuenta.

¿Cómo se originó el universo? Si la ciencia dice la verdad, hubo un momento en el que el cosmos y todo lo que en él existe se encontraba concentrado en una densa esfera de energía, cuya explosión súbita marca el inicio del tiempo y de la materia; una expansión que continúa hasta ahora y de la cual surgieron los planetas, los asteroides, las estrellas, las hormigas, “una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio”, nuestros cuerpos y todo lo que vemos y percibimos, de la partícula más ínfima a la más inconmensurable.

¿Qué implicaciones tiene esto? Por ejemplo, una que el conocido astrofísico y divulgador de la ciencia Carl Sagan popularizó hace unos años y continúa vigente: que, desde cierta perspectiva, todos somos polvo de estrellas, que las estrellas y nosotros, el mundo en el que nos encontramos y que nos rodea, compartimos una especie de hermandad secreta, cósmica, irrevocable.

“La única cosa en el universo que puede hacer más grande un átomo es una estrella”, dice Michelle Thaller en el video que ahora compartimos. Thaller es astrónoma en el Goddard Space Flight Center de la NASA y ha realizado este video para el sitio The Atlantic; una variación del tema propuesto por Sagan, que la científica aborda desde otro punto de vista: si las estrellas que vemos en realidad no están ahí, entonces somos como estrellas muertas que miran de nuevo al cielo en un anhelante gesto de nostalgia por la forma en la que alguna vez fuimos.

Thaller realiza un rápido recorrido por la historia de los elementos, del hidrógeno primordial a todas las transmutaciones que éste tuvo hasta quedar convertido en el hierro de nuestra sangre o el oxígeno en el interior de nuestros pulmones. Una noción que, con todo lo admirable que es, Thaller lleva a un nivel superior.

La astrónoma plantea lo siguiente: llegará un día en el que el hidrógeno se consuma por completo y entonces muera la última estrella. El universo será entonces un lugar frío y oscuro por el resto del tiempo (“lo que sea que eso signifique”, acota Thaller), lo cual, tan solo de imaginarlo, resulta pesaroso. Un sitio sin vida, sumido en las sombras eternas. Y entonces, Thaller concluye que el Sol brilla, el Sol nos ofrece energía que aprovechamos para nuestro desarrollo; el Sol y otros astros están ahí aún, siendo observados por nosotros, y esto “sólo es un pequeña pieza del universo”, el fragmento más bien ínfimo de una historia que continuará por muchos siglos después de que nosotros también desparezcamos: "Eso nos da un sentido de pertenencia sobre lo maravilloso que es este tiempo, cuán maravillosa es nuestra vida ahora, nuestra vida real, y también cuán maravilloso es este tiempo en el universo".

Desafortunadamente para algunos de nuestros lectores, no encontramos una versión subtitulada del video. Pero nos mantenemos al tanto, por si acaso aparece alguna pronto. Mientras tanto, es posible activar la opción CC que ofrece YouTube.