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Wixárikas, tepehuanos y coras exigen devolución de Tierras sagradas de Isla del Rey

Por: PijamaSurf Mexico - 04/20/2014

De trece hectáreas que les pertenecen, hoy se les reconocería solo tres: los grupos no descansarán hasta recuperar sus sitios sagrados.

Playa-del-Rey-lugar-sagrado-de-los-huicholes-en-Nayarit-Foto-scoop-itEs asombroso que algunas culturas nativas de México hayan sobrevivido a la conquista española. El constante acoso evangelizador y 'civilizatorio' ha sido hasta hoy obstinado. Afortunadamente, la ciencia está comprobando premisas postuladas desde hace miles de años por algunos de estos grupos, cuyo sentido de la vida estaba determinado por una búsqueda de la sabiduría asentada en el mismo ser humano y el conocimiento del cosmos.

Entre los grupos ancestrales que sobreviven a la hegemonía occidental, están los wixáricas (comúnmente llamados huicholes), tepehuanes y coras, quienes luchan aún por mantener sus sitios sagrados, fundamentales en su cosmovisión. Ellos han preservado sus prácticas comunitarias, más allá de el individualismo: llevan años luchando para que gobiernos y corporaciones reconozcan el valor en la conservación de sus culturas, no sólo para ellos, sino en beneficio de una humanidad urgida de una conciencia más integral sobre el cosmos y su respeto.

En tiempos del ex presidente José López Portillo (1976-1982) se les reconocieron a estos grupos 13 hectáreas del centro ceremonial de la Isla del Rey. Pero hoy se les pretende entregar sólo tres, porque el resto fueron concedidas a empresas canadienses para construir dos complejos turísticos: Desarrollos Turísticos Aramara y Desarrollos Turísticos Paraíso del Rey.

Braulio Muñoz Hernández, del Movimiento Indígena de Nayarit, asegura que  se están pisoteando sus derechos, cuando ahora sólo les pretenden reconocer estas tres hectáreas:

Con nuestra tierra sagrada no vamos a negociar; el centro ceremonial Tatei Hamara (Diosa del Mar) es parte de la cultura wixárika y el chamán nos ordenó venir a la ciudad de México a defenderla. Iremos a Los Pinos para pedir al presidente Enrique Peña Nieto que responda la carta que le entregamos el año pasado.

Wirikuta, la zona sagrada de los wixáricas, ha sido amenazada en decenas de ocasiones, siendo una de las más populares y recientes las concesiones otorgadas a mineras, también de origen canadiense, que por fortuna han sido, al menos temporalmente, revocadas. Aunque se argumente que el desarrollo nacional no debe frenarse por la afectación de las minorías, los grupos indígenas y su forma de ver el mundo, personifican un vestigio de sabiduría que es patrimonio de la humanidad. 

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Date una pausa, graba tu entorno, y colabora para crear un soundtrack del planeta

Por: pijamasurf - 04/20/2014

Global Soundscape project intenta construir un mosaico sonoro de miles de entornos alrededor del planeta.

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Cada vez parece más inobjetable que todo en este universo genera sonido. Si bien la gran mayoría del espectro sonoro no se puede captar a "simple oído", lo cierto es que todo participa en ese diálogo omnipresente –algo así como una pulsión holográfica o la respiración del universo. Para muestra de lo anterior, tenemos ejemplos como el sonido que producen las auroras boreales,  el que generan los planetas, por ejemplo Saturno o Júpiter, también la melodía liberada por las supernovas, el canto del Sol, y el de las plantas. 

Con pretexto del Día de la Tierra, a celebrarse este 22 de abril, el proyecto Global Soundscapes se propone crear una masiva biblioteca de sonidos para, eventualmente, generar una especie de soundtrack planetario –un collage colaborativo que manifieste el alma sonora de nuestro planeta. La convocatoria es sencilla: baja aquí una app gratuita a tu teléfono (disponible tanto para android como para IOS), a continuación grabas unos momentos de tu entorno y respondes a un breve cuestionario (qué escuchaste, cómo te hizo sentir, etc.), y finalmente subes tu grabación al archivo.

El objeto de que las grabaciones se lleven a cabo en el Día de la Tierra, es que el salir a grabar se convierta en una especie de ritual anual, y eventualmente puedan contrastarse los registros de un año con los siguientes. Pero más allá del archivo en sí, el cual es una meta por sí sola apasionante, uno de los aspectos más valiosos del proyecto radica en incitar a las personas a que se detengan por unos momentos –un acto contrario al intenso ajetreo cotidiano–, y prestar atención al entorno, a sus sonidos.