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Sonido visible: impresionante video muestra cómo se ve el sonido en su forma física

Por: pijamasurf - 04/11/2014

Tenemos herramientas para visualizar el sonido como la frecuencia de una onda sonora o el audio de un archivo digital y aunque estas formas son maneras adecuadas de representar gráficamente el sonido no son exactamente el sonido en su forma física.

En este video didáctico realizado por Skunk Bear de NPR podemos ver el sonido que se desprende como un fenómeno físico, usando una cámara Schlieren Flow Visualization, que puede capturar distorsiones en moléculas de aire. Esta técnica es utilizada para visualizar el calor, la aerodinámica y el sonido. Esto es posible ya que el sonido es una onda presurizada que viaja en el espacio cambiando la densidad de las moléculas de aire.

El video permite visualizar el sonido que se genera al tronar fuegos artificiales, disparar una AK-47 o aplaudir (aunque no responde al koan: ¿cómo suena un aplauso con una mano?)

* Para traducir el video ir a CC  en el player y hacer click en "translate captions".

 

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El elusivo genio británico Richard James (aka Aphex Twin) ha ocultado su rostro y demás imágenes en las frecuencias sonoras de su canciones, holgándose en una criptosinestesia que revela otra forma de hacer visible el sonido y trazar puentes entre los sentidos.

 

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Ricardo Garza Lau analiza una generación preocupada por demostrar su coolness en las redes sociales, lo que ocurre en su entorno es irrelevante. ¿Son los hipsters, entonces, víctimas o verdugos de un individualismo acrítico?

Hipster-hipsteria-hipsterliteratura-Ricardo_Garza_Lau-definicion_hipster-editorial_planeta_MILIMA20140407_0354_8Todas las épocas han abrazado una subcultura. Generalmente éstas nacen como una crítica generacional al sistema en turno: los punks, hippies, ravers, ciberpunks, beats, etc., son grupos que viven en el margen del sistema, críticos a través de su rebeldía. Los hipsters, caracterizados por los lentes cuadrados de pasta, las camisas de cuadros, cortes de cabello cincuenteros y pantalones de colores, no son hipsters por su look, sino por un estilo de vida. A partir de una novela que personifica la frivolización de una generación de jóvenes sin un sentido crítico de la vida, Ricardo Garza Lau lanza una aguda crítica a este grupo, que más allá de un nihilismo rebelde practica una cómoda apatía.

En Hipsteria, el autor contextualiza la vida de un joven, cuyo estilo de vida adopta una simbiosis cultural propia de la era digital –hay demasiada información disponible. El personaje se llama Sal Thomson, un exitoso publicista que saltó a la popularidad gracias a un blog. Thomson se percibe alternativo porque valora la cerveza y el mezcal artesanales, hace yoga y es semi intelectual.

Garza cuestiona una generación preocupada por popularizarse en las redes sociales y aumentar sus seguidores en Twitter, que documenta su vida y se impacienta por subirla a la red, se sabe antisistémico por ser ecologista y montar su bici para recorrer la ciudad, apoya la agricultura urbana, pero fuera de su burbuja de comodidad no está preocupado por los problemas sociales, y quizá su acto más empático sea la sobreprotección de su mascota.

El individualismo extremo caracteriza al hipster que persigue lo cool: las canciones populares, que antes repudiaba, son 'chidas' cuando se tocan en una fiesta de moda. En algún momento se enamoró, pero ahora se preocupa por ligar porque es más cómodo, el compromiso con alguna causa que trascienda su coolness es mínima.

Es exitoso en la era digital, ha leído a los beats o a Umberto Eco, se siente afortunado porque es un gran publicista, sin importar a las corporaciones que alimenta. Es parte de la juventud brandeada pero no tiene problema. El libro de Ricardo Garza es una invitación para cuestionar cuán superficialmente vivimos. No importan las etiquetas, si somos hipsters o modernitos, fresas o punks, las tribus sociales compartimos pinceladas de todas las demás, quizá porque vivimos bajo la sombra de un mismo sistema que premia el éxito individual, el consumismo, la apariencia, etc.

Unos lentes cuadrados de pasta negra no hacen a un hipster; pasearse o vivir en las colonias cool tampoco. La concepción del hipster que expone el autor recorre estilos de vida que todos en menor o mayor medida compartimos. ¿De qué sirve ser visto como cool si lo que persigues es huecamente cómodo? Quizá, finalmente, lo cómodo es en esencia desechable. No basta con practicar yoga si no se valora genuinamente la filosofía milenaria y espiritual detrás de la práctica, o demostrar cuán cool somos en las redes sociales si nuestra soledad más profunda nos orilla, obsesivamente, a tener que mostrar lo bien que nos encontramos. El coolness es una etiqueta de moda pasajera, y las pequeñas experiencias que llenan el alma seguramente trascienden la comodidad individual.

Información de Hipsteria:

Título: Hipsteria

Autor: Ricardo Garza Lau

Editorial: Planeta, México, 2014, 256 pp. 

 Twitter de la autora: @anapauladelatd

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