*

X

Sexo, pudor y recursos públicos

Por: Maite Azuela - 04/04/2014

De esta historia degradante, lo que creo que hay que atender es la red de complicidad que se teje con toda naturalidad en los espacios de poder.

Cuauhtemoc-Gutierrez

La mayoría de los mexicanos cuando nos piden que pensemos en política encendemos ideas que inevitablemente están relacionadas con referentes negativos. Hace unos días me entrevistaban para hacer sugerencias sobre la visión y el programa de una futura escuela de gobierno y de políticas públicas. Me preguntaron si era buena idea ponerle el nombre de algún funcionario público relevante. Tuve que responder que no encontraba un solo referente que pudiera ocasionar consenso y que estuviera en el imaginario colectivo como un ejemplo aspiracional, independientemente de la preferencia partidista.

Quizá rayo en el extremo pesimismo, pero justo al día siguiente de esta entrevista, los medios de comunicación ocupaban gran parte de sus espacios a escándalo del ahora ex presidente del Partido Revolucionario Institucional en el Distrito Federal. Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre fue señalado como presunto operador de una red de prostitución y a quien se le acusa de haber contratado a diferentes mujeres para que le hicieran favores sexuales con recursos públicos. Las denuncias en su contra son por trata de personas, delitos sexuales y desvío de recursos públicos.

De esta historia degradante, lo que creo que hay que atender es la red de complicidad que se teje con toda naturalidad en los espacios de poder. Parece que este caso es escabroso por el morbo que ocasiona cualquier asunto vinculado con temas sexuales. La combinación entre sexo y política atenta contra el decoro de quienes se incomodan púbicamente ante ciertas depravaciones pero toleran sin miramientos la malversación de recursos para otros fines a los que consideran menos impúdicos.

La cantidad de delitos de corrupción y desvío de recursos que se realiza tanto en los partidos políticos como en las dependencias gubernamentales, son cosa de todos los días. Recuerdo que viví personalmente esa experiencia, cuando el Partido Alternativa Socialdemócrata buscaba renovar su presidencia y era fácil recurrir a Cuauhtémoc Gutiérrez, un referente de clientelas baratas y obedientes.

Ahora todos se deslindan del llamado príncipe de la basura, pero cuando su padre Rafael Gutiérrez era el líder de los pepenadores del Distrito Federal, el PRI y otros partidos acudían a pedirle favores para que aglutinara en sus filas a militantes o votantes incautos. Lo mismo sucedió cuando Cuauhtémoc Gutiérrez lo sustituyó. La priista María de los Ángeles Moreno habla a nombre del PRI en tribuna y deslinda al partido de los posibles hechos delictivos en los que pudo incurrir Gutiérrez de la Torre. Mientras no fueran públicos los agravios y las corruptelas, los priístas guardaban silencio. Veían en la actuación de Gutiérrez más beneficios que costos.

Quienes pudieron haberse beneficiado con el apoyo clientelar de Gutiérrez de la Torre, son los actuales asambleístas del PRI: María Alejandra Barrios Richard, Fernando Espino Arevalo, Marco Antonio García Ayala, Karla Valeria Gómez Blancas, Armando Tonatiuh González Case, Rubén Erik Alejandro Jiménez Hernández, José Fernando Mercado Guaida, María de los Angeles  Moreno Uriegas,  Jaime Alberto Ochoa Amorós. También Adrian Ruvalcaba, el delegado de Cuajimalpa pudo haber recibido favores electorales del Cuauhtémoc. De no ser así, sería muy bueno que ellos mismos nos revelaran a quien le debía ese cargo en el partido el príncipe de la basura.

En un intento por recuperar el optimismo, habremos de recordar que la política se concibe como el ordenamiento de los asuntos del pueblo, o de los ciudadanos, para que nos suene menos lejano el asunto. La política en términos ideales es la labor de procurar el bien común y facilitar la convivencia colectiva. El ejercicio del poder está inmerso ineludiblemente en esta senda, y es ahí en donde se atascan hasta los caminantes más pulcros. Así sucede cuando se tiene poco control de los recursos públicos. Afortunadamente las reformas en materia de transparencia y rendición de cuentas exigen ahora que los partidos sean sujetos obligados y enlisten sus egresos. Es un paso. Aunque no será suficiente mientras el efectivo circule a diestra y siniestra, en tanto se reparta lo que es de  todos como si fuera propiedad privada de un padrote. Tenemos que idear cuanto antes, controles para el uso de recursos públicos en efectivo.

Quiero pensar que esta experiencia vergonzante ha hecho eco en otros políticos que conocen las entrañas de corrupción en sus propios partidos. Si realizaran sus denuncias y deslindes antes de que sean un escándalo mediático, harían la diferencia. Aspiro también a que en un par de décadas tengamos algún funcionario público que, en la mente de todos los mexicanos, merezca un incuestionable reconocimiento. 

Twitter de la autora: @maiteazuela

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.

Correr como ritual: tarahumaras, los corredores más resistentes del mundo

Por: PijamaSurf Mexico - 04/04/2014

Cada año, atletas profesionales se unen a las carreras de los rarámuris en México. Según el periodista Christopher McDougall, es la raza más resistente para correr, un poder dotado quizá de la voluntad expedida del significado del ritual.

2La totalidad de las culturas antiguas practicaban rituales privilegiados. En el caso de los rarámuris (popular y erróneamente llamados tarahumaras) en México, el más emblemático es correr. Su más sustantivo rito, La Carrera de la Bola, es una práctica que muestra el eje de equilibrio que los caracteriza: es un tránsito precipitado y consistente, nunca lo suficientemente acelerado para perder el ritmo y la armonía en el sentido del ejercicio.

Con sus cuerpos delgados pero fuertes, los tarahumaras atraviesan corriendo insólitas distancias como forma de vida. Entre la monumental Barranca del Cobre y la Sierra Tarahumara, esta tribu milenaria emplea dicha vía como medio de transporte, lo practican de forma natural, como caminar. Las piernas son, culturalmente, su principal arma de supervivencia. En sus corridas habituales consiguen alimento pero también son el eje de sus rituales y celebraciones místicas.

Hace unos años (suele perseguirse en occidente el reconocimiento individual) llegaron al territorio tarahumara "cazatalentos" para llevar a los indígenas a competir a distintas carreras. Entre los resultados, Juan Herrera, en 1994, rompió un récord Guiness en la carrera de 160 km del ultra maratón de Los Angeles. Ciro Chacarito, un anciano rarámuri, fue el campeón en una carrera de 100 km de California superando a los jóvenes del evento. Desde hace poco, cada año, llegan a la Sierra Tarahumara atletas de todo el mundo que desean conocer las técnicas de estos corredores.

Los rarámuris pueden correr hasta tres días seguidos con un poco de alimento. Desde pequeños practican la Carrera de la Bola, que consiste en equipos que llevan una pelota a través del bosque: es un acto colectivo con gran significación.

El periodista Christopher McDougall publicó el libro Nacidos para correr, un texto que describe su experiencia con corredores de esta etnia y su gran habilidad para esa práctica física. ¿Cómo es que los ancianos pueden moverse así? La resistencia de los rarámuris es el gran enigma para los científicos.

El libro de McDougall fue un éxito en su versión en inglés. ¿Qué hay en las culturas milenarias que parecen albergar secretos que van más allá de la realidad convencional? Occidente quizá terminará por concluir que la racionalidad es irracional, cuando niega cualquier posibilidad mística. La resistencia en los rarámuris es seguramente genética, y podría también resultar del sentido mágico- trascendental que otorgan a sus movimientos cotidianos.