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Estudios revelan lo que la sabiduría budista nos ha dicho desde hace mucho: que el desear posesiones materiales nos hace cada vez más infelices, y nos vuelve incapaces de apreciar lo que tenemos.

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Lo dice la segunda de las cuatro nobles verdades del budismo: el origen del sufrimiento es el tṛṣṇā (el deseo, el anhelo, la sed). El deseo nos ata al mundo con una fuerza superior a la de la gravedad, nos impide aceptar el flujo cambiante de la vida. Vivimos encadenados voluntariamente a un sistema que se alimenta de nuestro deseo, de nuestro permanente estado de insatisfacción, de un hambre de posesiones que somos incapaces de saciar.  

Nuevas investigaciones exploran la idea de que la gente más materialista tiende más a deprimirse y a estar insatisfecha con la vida.

Estar enfocado todo en tiempo en lo que quieres, y aún no tienes, hace que no puedas apreciar lo que te rodea, de acuerdo con la investigación de la Universidad de Baylor.

Para el estudio fueron reclutados 246 universitarios en los que se evaluó qué tan materialistas eran, qué tan satisfechos estaban con su vida, y qué tan agradecidos están con lo que tienen. Encontraron que la gente más materialista sentía también menos gratitud, la cual es una forma muy efectiva de medir qué tan poco satisfechos están con la vida.

Los psicólogos explican que la gratitud es un estado de ánimo positivo que muestra empatía con los otros, y poner nuestra atención en los demás es bueno para nuestra salud emocional.

En contraste, un enfoque materialista hace que acumulemos cosas pero nunca alcancemos a tener contacto con lo que queremos, pues todo el tiempo están cambiando nuestras expectativas. Perdemos el contacto con nuestra realidad y con los demás. Mientras más compramos cosas, más se aleja el horizonte de nuestra felicidad.

Quizá haga falta voltear al pasado y poner atención a esta sentencia de Epicuro: “No desperdicies lo que tienes deseando lo que no tienes; recuerda que lo que ahora tienes estaba entre las cosas que alguna vez deseaste”.

[PsyBlog]

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Los niños satánicos deberían tener los mismos derechos que los otros niños a ejercer su religión.

 

schoolAunque algunas personas se podrían escandalizar cuando se afirma que los niños que profesan el satanismo deben de poder ejercer su religión de manera pública, es importante discutir hasta dónde se extiende la libertad de culto. ¿Por qué permitir solamente la oración a dioses socialmente aceptados? Ciertamente existe un estigma asociado con el satanismo, en gran medida debido a la forma en la que Hollywood y la prensa han pintado a este culto moderno y a supuestos vínculos con crímenes violentos (algo a lo que ciertamente ninguna religión escapa). Hoy en día se utiliza vagamente el adjetivo "satánico" para condenar todo aquello de aspecto esotérico que se desvía de lo establecido y comúnmente aceptado. Puede sonar escandaloso, pero ¿en realidad el satanismo es más violento y moralmente cuestionable que el catolicismo, a la luz de las revelaciones sobre pederastia que abundan en la Iglesia?

La organización neoyorkina Satanic Temple ha emitido un comunicado de prensa en el que exige que se le permita a los miembros de su religión rezar en la escuela sin que sean llevados a habitaciones aisladas. Según argumentan, el aislamiento puede producir traumas y afectar en el desarrollo de los niños. Para eliminar esta discriminación han llamado a que se celebre el "Protect Children Day” el 15 de mayo en Nueva York, en pos de acabar con las vejaciones que sufren sus miembros y niños de otros cultos que también son discriminados. Al parecer, a diferencia de niños de otras religiones a los que sí se les permite rezar en compañía de otros alumnos, los niños satánicos son aislados y discriminados..

Los valores y la misión de la organización Satanic Temple en realidad están basados en la empatía y en la crítica de la corrupción de la sociedad moderna –no en comer bebés o violar mujeres para hacer ritos con cabras, pentagramas y sangre–. Puede que existan algunas organizaciones satánicas más violentas, como las hay también cristianas (por ejemplo el Ku Kux Klan, una organización, al menos según sus miembros, cristiana). Se sabe que Charles Manson estuvo en contacto con las enseñanzas de la Process Church, un culto satánico, pero sobre todo fue influido por la Cienciología y el mismo Cristianismo. Por otro lado, el fundador de la Iglesia Satánica, Anton Lavey, siempre predicó en contra del crimen y por lo que se conoce nunca tuvo ningún roce con la ley, ni ninguna acusación fundada por comportamiento violento.

Algunos podrán pensar que inculcarle a un niño una fe satánica es una especie de crimen de la razón, y es que en general los padres suelen imbuir improntas en sus hijos y moldear la forma en la que ven el mundo hasta el punto de que pueden hacerles mucho daño. Una creencia religiosa, ya sea islámica, cristiana, judía, new age, mormona, budista, satánica o incluso atea es una forma de limitar la inteligencia de un niño, más allá de que sean acertadas o no y que ciertamente algunas creencias religiosas son más tolerantes y por lo tanto admiten más visiones de mundo. Aunque también es cierto que es prácticamente imposible dejar de proyectar nuestras creencias en la mente de los niños.