*

X

Correr como ritual: tarahumaras, los corredores más resistentes del mundo

Por: PijamaSurf Mexico - 04/06/2014

Cada año, atletas profesionales se unen a las carreras de los rarámuris en México. Según el periodista Christopher McDougall, es la raza más resistente para correr, un poder dotado quizá de la voluntad expedida del significado del ritual.

2La totalidad de las culturas antiguas practicaban rituales privilegiados. En el caso de los rarámuris (popular y erróneamente llamados tarahumaras) en México, el más emblemático es correr. Su más sustantivo rito, La Carrera de la Bola, es una práctica que muestra el eje de equilibrio que los caracteriza: es un tránsito precipitado y consistente, nunca lo suficientemente acelerado para perder el ritmo y la armonía en el sentido del ejercicio.

Con sus cuerpos delgados pero fuertes, los tarahumaras atraviesan corriendo insólitas distancias como forma de vida. Entre la monumental Barranca del Cobre y la Sierra Tarahumara, esta tribu milenaria emplea dicha vía como medio de transporte, lo practican de forma natural, como caminar. Las piernas son, culturalmente, su principal arma de supervivencia. En sus corridas habituales consiguen alimento pero también son el eje de sus rituales y celebraciones místicas.

Hace unos años (suele perseguirse en occidente el reconocimiento individual) llegaron al territorio tarahumara "cazatalentos" para llevar a los indígenas a competir a distintas carreras. Entre los resultados, Juan Herrera, en 1994, rompió un récord Guiness en la carrera de 160 km del ultra maratón de Los Angeles. Ciro Chacarito, un anciano rarámuri, fue el campeón en una carrera de 100 km de California superando a los jóvenes del evento. Desde hace poco, cada año, llegan a la Sierra Tarahumara atletas de todo el mundo que desean conocer las técnicas de estos corredores.

Los rarámuris pueden correr hasta tres días seguidos con un poco de alimento. Desde pequeños practican la Carrera de la Bola, que consiste en equipos que llevan una pelota a través del bosque: es un acto colectivo con gran significación.

El periodista Christopher McDougall publicó el libro Nacidos para correr, un texto que describe su experiencia con corredores de esta etnia y su gran habilidad para esa práctica física. ¿Cómo es que los ancianos pueden moverse así? La resistencia de los rarámuris es el gran enigma para los científicos.

El libro de McDougall fue un éxito en su versión en inglés. ¿Qué hay en las culturas milenarias que parecen albergar secretos que van más allá de la realidad convencional? Occidente quizá terminará por concluir que la racionalidad es irracional, cuando niega cualquier posibilidad mística. La resistencia en los rarámuris es seguramente genética, y podría también resultar del sentido mágico- trascendental que otorgan a sus movimientos cotidianos.

Humanizando la guerra: intervención de arte público encara a los drones en Pakistán

Por: pijamasurf - 04/06/2014

Estas intervenciones regresan a la guerra contemporánea un elemento fundamental, el rostro humano, con la esperanza de contrarrestar la deshumanización de esta práctica.

NotABugSplat-poster-010

Con la inclusión de sofisticadas tecnologías en la guerra, uno de los efectos más tangibles, además de una mayor efectividad para eliminar al enemigo, fue la deshumanización del enfrentamiento. Con los ataques a distancia, por ejemplo, lanzando misiles desde una base ubicada a mil kilómetros del objetivo, o incluso desde un avión de combate, la lucha cara a cara se diluyó por completo. Ya no existe ese cruzar miradas contra el enemigo antes de intentar quitarle la vida, ni siquiera existe visualmente el efecto que tuvo sobre él un disparo de nuestra arma. No. Ahora la guerra se mide por métricas y estadísticas, acaso imágenes vagas que documentan la destrucción masiva del ataque, pero hasta ahí.

Ahora, con la popularización de los drones, la deshumanización de la práctica bélica ha avanzado un paso más. Ahora ni siquiera se necesita una persona que a la lejanía consume el ataque, en realidad, una vez programados estos pequeños artefactos robóticos que sobrevuelan las "zonas de conflicto", pueden hacer la tarea solos. Una cámara, un botón y un arma de fuego adherida al cuerpo metálico, bastan para eliminar a un grupo incómodo. 

Un grupo de activistas en Pakistán ha presentado una nueva tecnología psicomilitar. Se trata de una monumental imagen de una de las víctimas. Con esto regresan el rostro a la guerra, la cruzada de miradas y los efectos en la mente del combatiente que este elemento puede tener. Inspirados en un proyecto artístico del fotógrafo francés JR, quien coloca retratos gigantescos de personas dentro del espacio público aledaño a donde éstas viven, los miembros del colectivo llegan a alguno de los poblados acechados por los ataques de drones estadounidenses, y tras obtener la autorización de sus habitantes, despliegan el retrato de cara al cielo, mirando de frente a los atacantes. El proyecto se llama NotABugSplat en alusión a que esas pequeñas manchas que se visualizan desde el cenit, respiran, sienten, tienen familia, etc.

En la imagen que acompaña esta nota, intervención desplegada en el pueblo de Khyber Pakhtunkhwa, se muestra el rostro de un niño que perdió a sus padres y hermanos en un ataque reciente. Tal vez esta medida le agregue unas gotas de humanidad a lo que hasta ahora es muy parecido a jugar un videojuego. Tal vez el operador del dron en cuestión pensará dos veces antes de oprimir el fatal botón, o al menos se llevará a la memoria el rostro del niño, un franco recordatorio que en la guerra mueren personas, como el niño, el operador del dron, tú o yo. 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis