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Implantan vaginas cultivadas en laboratorio por primera vez

Salud

Por: pijamasurf - 04/11/2014

Cuatros mujeres han recibido implantes de vaginas artificiales con éxito y ahora podrán tener órganos sexuales funcionales; participan cirujanos mexicanos en la operación.

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Cuatro mujeres fueron implantadas con vaginas cultivadas en el laboratorio de manera exitosa, según se informó ayer. Las vaginas fueron crecidas a partir de las células de las mujeres y una estructura biodegradable que hizo que fueran tomando el tamaño y la forma adecuada para cada una de ellas. Las mujeres, adolescentes al momento de la operación, ahora tienen órganos sexuales completamente funcionales.

Las pacientes, que debido a un trastorno nacieron con una vagina que no se había terminado de formar, mostraron después de la operación niveles normales "deseo, excitación, lubricación, orgasmo", según señaló el Dr. Anthony Atala de la Escuela de Medicina de Wake Forest. Las pacientes padecen una condición llamada Síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser que afecta a 1 de 5000 mujeres. Tenían vulva, la parte externa del sexo que incluye la labia y el clítoris, pero no podían tener sexo vía penetración o menstruar (la sangre menstrual se acumulaba en sus abdómenes).

Los resultados de la operación no sólo permiten a estas mujeres resolver todos estos problemas fisiológicos, también las liberan de una profunda carga emocional.

La técnica desarrollada por Atala y sus colegas fue primero probada con conejos en los 90 y el más grande reto fue ajustar el nivel de madurez de las células para el momento en el que se implantan en el cuerpo.

Atala trabajó con cirujanos del Hospital Federico Gómez en la Ciudad de México, quienes fueron parte importante del éxito de la operación.

De manera anecdótica, en la reciente película de Noé, de Darren Aronofsky, el personaje de Emma Watson no puede tener sexo ni embarazarse debido a una herida en la vagina, aunque en ella recae la posibilidad de continuar la progenie humana. Matusalén, en una representación chamánica del personaje bíblico, con un pase mágico reestablece el balance de su órgano sexual. Hoy la ciencia ha logrado hacer lo que antes solamente se imaginaba mágicamente.

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El esperma puede pasar síntomas de traumas a través de generaciones

Salud

Por: pijamasurf - 04/11/2014

Estudio revela que a través de un mecanismo no inscrito en el genoma los sintomás de traumas sufridos en la infancia pueden ser transmitidos hasta dos generaciones.

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Distintos investigadores se han esforzado durante mucho tiempo por identificar genes que ayuden a explicar por qué el cáncer y las enfermedades del corazón amenazan frecuentemente a ciertas familias. Sin embargo, aún no se tiene claro si la genética también puede ayudar también a explicar por qué los hijos y nietos de personas que han sobrevivido a eventos traumáticos tienen más probabilidades de experimentar enfermedades mentales que el resto de la gente.

Un grupo de investigadores europeos ha descubierto recientemente que los traumas durante la vida temprana pueden alterar un mecanismo no genético que gobierna la expresión de los genes en las células espermáticas de ratones adultos, y piensan que ésta es la razón que explica por qué las crías de estos ratones muestran los mismos comportamientos depresivos que sus padres.

La gente que experimenta traumas infantiles, como abusos sexuales o escenarios de guerra, frecuentemente experimentan desbalances hormonales. Los mecanismos que causan esto aún no han sido descifrados, pero los científicos coinciden en que es la expresión genética la que se ve afectada. Sin embargo, que estos cambios puedan heredarse es una idea controversial, pues implicaría que rasgos que no están codificados en el ADN pasaran a las siguientes generaciones.

Isabelle Mansuy, genetista de la Universidad ETH de Zúrich y coautora del estudio, señala que, a pesar de todos los estudios realizados hasta ahora, no se conocen genes que codifiquen la depresión o la esquizofrenia. Por esto es que se sospecha que factores ambientales, aunados al factor genético, podrían explicar que los efectos de un trauma sean heredados en determinadas familias.  

Para estudiar este efecto, se sometió a crías de ratón a periodos prolongados de estrés, apartándolas de su madre periódica e impredeciblemente por horas. Los ratones traumatizados exhibieron comportamientos alterados, como respuestas disminuidas al miedo y ciertos síntomas depresivos. Estos cambios de comportamiento son el resultado de un aumento en el número de microARNs en la sangre y el cerebro. Estos microARNs son pequeños fragmentos de material genético que no decodifican proteínas, pero regulan la expresión genética en circunstancias normales.  

Después de que las crías de los ratones traumatizados nacieran, su comportamiento fue monitoreado. Como se esperaba, mostraron los mismos síntomas traumáticos que sus padres, a pesar de nunca haber pasado por ningún trauma. Estos síntomas se detectaron incluso en la tercera generación.

Cuando los investigadores observaron el esperma de los ratones traumatizados, encontraron que también allí las cantidades de microARN eran anormalmente altas. Desafortunadamente, no se sabe aún cómo es que los cambios en el microRNA del cerebro son transmitidos al esperma, y aunque la tercera generación parece haber heredado los comportamientos traumáticos, estos no muestran el mismo aumento de microARN en sus gametos que las generaciones anteriores.

A pesar de no ser del todo concluyente, la verdadera importancia de esta investigación radica en que abre un camino para explicar un fenómeno que se creía biológicamente imposible. Este estudio muestra una forma diferente para asomarse no sólo al trauma, sino a la forma en que funcionan los mecanismos de la herencia. Poco a poco, se está volviendo evidente que la genética es sólo una parte de un proceso más amplio, en el que ciertos factores no genéticos y determinadas condiciones ambientales juegan también un papel muy importante.

[The Verge]