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En una maniobra confusa que quizá busque llamar la atención sobre las elecciones extraordinarias a las que convocó el Parlamento ucraniano, Darth Vader anunció su intención de contender por la presidencia del país.

The Ukrainian Internet party’s Darth Vader addresses a party congress in Kiev

¿Es posible un atisbo de humor en medio de la compleja situación que vive Ucrania desde hace un par de meses? Posiblemente. Quizá, como alguna vez dijo Srdja Popovic, uno de los artífices del derrocamiento de Slobodan Milošević en Serbia, el humor es uno de los elementos más efectivos para suscitar cierta reflexión, para corroer la seriedad excesiva con que la gente en el poder se considera a sí misma, el mucho amor propio que se tienen y, por otro lado, mostrar que en el fondo esto es ridículo.

Por otro lado, parece ser que en esas regiones de Europa la vena irónica toma manifestaciones muy peculiares cuando se trata de criticar al poder. Hace no mucho en Bielorrusia hubo una lluvia de ositos de felpa contra el entonces presidente Alexander Lukashenko y entre los varios episodios en este tenor que se han vivido en Moscú, destaca el de una manifestación con juguetes que fue prohibida porque estos no eran ciudadanos.

En Ucrania ha surgido un candidato presidencial imprevisible: Darth Vader. El conocido protagonista de la saga Star Wars, villano redimido que en ese universo fue el ejecutor despiadado de la voluntad del lado oscuro, ha decidido contender por el cargo más importante de la política ucraniana en las elecciones extraordinarias del próximo 25 de mayo, convocadas luego de que el parlamento decidiera deponer a Viktor Yanukovych como resultado de su posición afín al gobierno ruso que desató las violentas protestas en el país.

“Estoy preparado para asumir la responsabilidad del destino de esta nación si mis conciudadanos me otorgan dicho gran honor. Yo solo puedo hacer un imperio de una república, restaurar su antigua gloria, devolver los territorios perdidos y el orgullo a este país”, declaró Lord Vader durante la sesión del Partido Ucraniano de Internet en que se anunció su candidatura.

The Ukrainian Internet party’s Darth Vader flanked by stormtroopers in Independence Square, Kiev,

Estudios revelan lo que la sabiduría budista nos ha dicho desde hace mucho: que el desear posesiones materiales nos hace cada vez más infelices, y nos vuelve incapaces de apreciar lo que tenemos.

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Lo dice la segunda de las cuatro nobles verdades del budismo: el origen del sufrimiento es el tṛṣṇā (el deseo, el anhelo, la sed). El deseo nos ata al mundo con una fuerza superior a la de la gravedad, nos impide aceptar el flujo cambiante de la vida. Vivimos encadenados voluntariamente a un sistema que se alimenta de nuestro deseo, de nuestro permanente estado de insatisfacción, de un hambre de posesiones que somos incapaces de saciar.  

Nuevas investigaciones exploran la idea de que la gente más materialista tiende más a deprimirse y a estar insatisfecha con la vida.

Estar enfocado todo en tiempo en lo que quieres, y aún no tienes, hace que no puedas apreciar lo que te rodea, de acuerdo con la investigación de la Universidad de Baylor.

Para el estudio fueron reclutados 246 universitarios en los que se evaluó qué tan materialistas eran, qué tan satisfechos estaban con su vida, y qué tan agradecidos están con lo que tienen. Encontraron que la gente más materialista sentía también menos gratitud, la cual es una forma muy efectiva de medir qué tan poco satisfechos están con la vida.

Los psicólogos explican que la gratitud es un estado de ánimo positivo que muestra empatía con los otros, y poner nuestra atención en los demás es bueno para nuestra salud emocional.

En contraste, un enfoque materialista hace que acumulemos cosas pero nunca alcancemos a tener contacto con lo que queremos, pues todo el tiempo están cambiando nuestras expectativas. Perdemos el contacto con nuestra realidad y con los demás. Mientras más compramos cosas, más se aleja el horizonte de nuestra felicidad.

Quizá haga falta voltear al pasado y poner atención a esta sentencia de Epicuro: “No desperdicies lo que tienes deseando lo que no tienes; recuerda que lo que ahora tienes estaba entre las cosas que alguna vez deseaste”.

[PsyBlog]