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Doble o nada: las mellizas que comparten novio y gastan miles de dólares en ser aún más parecidas (FOTOS)

Por: pijamasurf - 03/13/2014

Las hermanas Lucy y Anna DeCinque son un ejemplo de que la muerte del yo también puede darse a partir de integrar un yo colectivo: una personalidad escindida de la que ninguna de las dos es expresión última.

Tal parece que la identidad genética no fue suficiente para un par de mellizas australianas, quienes en conjunto han gastado más de $200 mil dólares en cirugías plásticas para moldearse una a la imagen de la otra —el problema viene cuando tratas de saber cuál es cuál, pues su obsesión identitaria, por llamarla de algún modo, o su compartir cada aspecto de la vida, llega al punto en que tienen una misma cuenta de Facebook, duermen en la misma cama y tienen un mismo novio.

"Hay tres personas en nuestra relación. Estamos compartiendo", dice Anna DeCinque, quien está de acuerdo con su hermana Lucy en que "tenemos el mismo gusto en todo, así que obviamente nos va a gustar el mismo chico también."

Las mellizas de 28 años nacieron con un minuto de diferencia, y desde entonces han sido inseparables, al grado de hacerse colocar los mismos implantes de senos, el mismo trabajo en los labios y el mismo diseño de tatuaje para las cejas.

Las hermanas viven con su madre de 71 años en la ciudad de Perth y trabajan sirviendo comida en un albergue para ancianos, pero incluso aquí viven como si fueran una sola, dividiendo el horario de trabajo y la paga. Todo lo que ganan lo gastan en ropa y cirugías: dos muñecas como dos gotas de plástico.

En un mundo donde la premisa de la individualidad y la diferencia rige las decisiones existenciales y de consumo, es curioso ver que en las hermanas DeCinque, la individualidad se exprese en una búsqueda de ser indiferenciables una de otra. Como una especie de muerte del yo individual en favor de la exaltación de un yo colectivo o bipartita, del cual ninguna de las dos es expresión completa.

 

Cómo benefician nuestra vida las nuevas regulaciones contra Televisa y Telmex

Por: Ana Paula de la Torre - 03/13/2014

Se imponen nuevas reglas para los actores monopólicos de las telecomunicaciones en México (Televisa o Telmex); pero ¿cómo repercutirían en tu vida diaria?

 

Las resoluciones son muy avanzadas, son decisiones históricas,

estamos al comienzo de una nueva etapa de regulación estatal sobre los medios y las comunicaciones.

Raúl Trejo Delabre 

images (2)La nueva Ley de Telecomunicaciones que controlaría a los actores monopólicos para promover la competencia fue recibida con gusto, pero también con justificado escepticismo. En este país Telmex y Telcel ostentan 80% de los servicios de línea telefónica fija y 70% en los de celular, según la OCDE. Por su parte, Televisa acapara 70% de la televisión abierta e históricamente no ha pagado por las concesiones que recibe, a pesar de que el espacio radioeléctrico por el cual emite sus señales es propiedad nacional.

El nuevo organismo que vigilará a las empresas de telecomunicaciones, el IFETEL, se supone que asegurará una real competencia en el sector. Como parte de sus primeras disposiciones algunos aspectos cambiarán para bien, según indica el experto en este sector Raúl Trejo Delabre, aunque especifica que “estas resoluciones apenas son parte de un proceso largo que se derivan de la reforma constitucional”. Es decir, aparentemente, apenas comienza lo bueno.

Si te enteraste sobre las primeras resoluciones del IFETEL, la preponderancia es la palabra clave: el organismo declaró "preponderantes" a Televisa y a Grupo Carso (Telmex y Telcel) en sus respectivos servicios de telefonía y TV. Esa declaración conlleva responsabilidades que ambas empresas deberán aplicar, como compartir su infraestructura o, en el caso de Televisa, perderá el derecho exclusivo a transmitir eventos masivos como partidos de futbol.

Trejo Delabre, el prestigiado experto en el tema de las telecomunicaciones, analiza los 6 aspectos que podrían repercutir en tu vida diaria (para bien) a partir de estas resoluciones:

  1.  Habrá nuevos canales de  televisión, por lo tanto más contenidos. Hasta hoy tenemos dos, vamos a tener cinco, contando dos canales de carácter comercial y uno público, que funcionarán en los próximos años.
  2. Una mejor calidad en los contenidos de la TV, aunque no es garantía por parte de los canales comerciales, seguramente el canal público podrá ampliar la cultura de los mexicanos.
  3. No habrá exclusividad en la transmisión de eventos de interés público. Es decir, ni en tele abierta ni en cable, las empresas podrán transmitir exclusivamente un  evento magno como las olimpiadas o el  futbol.
  4. Te costará menos llamar a otros lugares del país, pues  el roaming será cancelado, al menos en el caso de Telcel.
  5. Telmex tendrá que compartir su red con otras empresas, lo que diversificará el número de competidores y esto incidirá positivamente en los precios que pagas.
  6. La entrada de nuevos actores a la venta de paquetes de televisión, internet y telefonía permitirá bajar los precios.

Hasta hoy, los grandes empresarios de las telecomunicaciones habían gozado de casi plena libertad. Esto incidía en los contenidos que la mayoría de los mexicanos (70% de la población) consumen en televisión, y en los precios que pagamos por servicios de telefonía. Según la OCDE, en México los servicios de telefonía móvil cuestan 4.5 más que los precios más accesibles de los países que integran esa organización.

Las nuevas disposiciones serán benéficas cuando los mexicanos percibamos realmente el cambio en nuestros bolsillos y en la calidad de los servicios. Por lo pronto, al menos como arranque, el panorama pinta alentador en comparación con las últimas décadas, caracterizadas por malos servicios, altas tarifas y poca diversidad de contenidos. Además de estos beneficios, parece evidente que debilitar el desmesurado poder que estas dos empresas han adquirido, tendría que ser ventajoso en muchos otros aspectos de la vida política y cultural del país. 

Twitter de la autora: @anapauladelatd

 Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.