*

X

7 mujeres visionarias sin las que la música electrónica no sería lo mismo

Por: pijamasurf - 03/11/2014

Estas 7 mujeres y su trabajo han ayudado a definir el paisaje contemporáneo de la música electrónica y quizá nunca habías oído hablar de ellas.

En un esquema patriarcal, los reflectores de la historia siempre están sobre los hombres y sus logros. Se han abierto importantes brechas en la historia social y política para mostrar la verdadera importancia del papel de la mujer, pero hay muchas otras historias, cómo la de la música, en que su papel aún no ha sido del todo reivindicado. La historia de estas 7 mujeres muestra que a pesar de los prejuicios el talento se impone y que hoy estaríamos frente a un paisaje musical muy distinto, seguramente más aburrido, si no fuera por sus invaluables aportes.

He aquí las historias recopiladas por Sarah Statham para Champion Up North:

 

1) DELIA DERBYSHIRE

DELIA DERBYSHIRE

Empezamos por rendir tributo a la “escultora del sonido”, Delia Derbyshire. La mujer detrás del wobbulator un día se acercó a los Decca Recording Studios de Londres, sólo para que le dijeran sin más que no empleaban mujeres. A pesar de que varias compañías la rechazaron, continuó persiguiendo su pasión y en 1960 logró materializar una oportunidad de trabajar como asistente en un estudio de la BBC.

Desmond Briscoe, ejecutivo del estudio, pronto se dio cuenta de que la alta, callada y pelirroja Delia no sólo era entusiasta, sino enormemente creativa y talentosa. Entonces Briscoe la invitó a unirse a su taller experimental Radiophonic en 1962, del que ella formó parte durante 10 años.

Una de sus primeras tareas fue realizar una de los primeros temas electrónicos utilizados alguna vez en televisión: la música de Ron Grainer (que quiso compartir créditos con Delia por sus efectos, pero las políticas de la empresa no se lo permitieron) para la nueva serie de ciencia ficción, Dr. Who. Delia, y su ingeniero, Dick Mills, habían creado cada sonido desde la nada; no tenían referencias anteriores y por lo mismo Delia no tenía idea de qué tan influyente se volvería su trabajo para el Radiophonic Workshop en el futuro.

Aquí puedes ver el minidocumental "La escultora del sonido":

 

2) SUZANNE CIANI

SUZANNE-CIANI

Pianista experta, Suzanne compuso partituras de jingles para anuncios de distintas marcas, como Coca-Cola y General Electric, usando un Buchla Analog Modular Synthesiser (el cual compró con dinero ganado en su trabajo en la fábrica de Buchla). Aunque es mejor apreciada por su música original y sus paisajes sonoros, su especialidad fue la reproducción de efectos de sonido en su sintetizador que, antes de ella, habían causado muchos problemas a los ingenieros que querían grabarlos.

El sonido de una botella de Coca al ser destapada y servida, utilizado en radio y televisión a finales de los '70, es uno de sus trabajos más reconocidos. Pronto sus efectos de sonido se volvieron altamente demandados. Su voz aparece en el juego de pinball “Xenon” y, en 1977, Ciani creó los efectos especiales para el disco de platino de Meco con la versión disco del soundtrack de Star Wars.   

A principios de los '80, Ciani empezó a grabar trabajos New Age que conjuntaban sonidos electrónicos con instrumentos tradicionales, y más tarde fundó su propio sello discográfico llamado Synthetic Wave. 

3) DAPHNE ORAM

DaphneOram

Aunque a Daphne Oram le ofrecieron un lugar en el Royal College of Music, ella prefirió tomar un trabajo como asistente de ingeniería de audio para un estudio de la BBC. Allí empezó a experimentar con cintas magnéticas y a explorar las posibilidades de los sonidos sintéticos. Después de un viaje a los RTF studios en los años cincuenta, Oram inició una campaña para que la BBC tuviera instalaciones de música electrónica para utilizar en sus programas. Esto la llevó a desarrollar el famoso Radiophonic Workshop. Un año más tarde abrió los “Oramics Studios for Electronic Composition” en un edificio que fue alguna vez utilizado para secar avena cerca de Kent.

En febrero de 1962, Daphne ganó una gran subvención para apoyar el desarrollo de su máquina Oramics. Haciendo uso de una nueva técnica —mejor descrita como “sonido dibujado”— este dispositivo permitía al compositor dibujar un alfabeto de símbolos en película de 8 mm y meterlos en la máquina para producir sonidos. Parecido a la manera en que ahora dibujamos beats y manipulamos sonidos con software, éste fue el amanecer de un acercamiento visual a la creación de la música electrónica.

Aquí hay una versión virtual de la máquina expuesta en el Museo de Ciencia de Londres. Puedes ver cómo el usuario cambia el pitch, el reverb, el vibrato y la velocidad con su dedo: 

 

4) ELIANE RADIGUE

ELIANE_RADIGUE

Creados en París, los trabajos más valiosos de Eliane Radigue (producto de un sintetizador ARP, un micrófono y cintas magnéticas en loop) fueron elogiados a través de su carrera por su pureza y su contribución al reino de los trabajos sonoros. Llamados “de una verdadera originalidad”, sus paisajes sonoros comunican movimiento, cualidades espirituales, además de tener el poder de transportarte hasta lo más profundo del corazón de cada sonido.

Después de trabajar en varias universidades y estudios de música electrónica, Radigue viajó al Tibet en 1975 para explorar el budismo. En tanto que este movimiento interrumpió temporalmente su desarrollo creativo, en sus trabajos posteriores se puede escuchar el efecto del tiempo pasado en tal paz y quietud, a través del control y la disciplina utilizadas por los largos y meditativos zumbidos que ha utilizado desde entonces.

Pionera y visionaria musical desde que empezó a producir sus evocadores sonidos electrónicos en los sesenta, Eliane Radigue ha creado un singular, poderoso y único trabajo.

 

5) CLARA ROCKMORE

clara_rockmore

Virtuosa del Theremin y gran innovadora, Clara Rockmore destacó desde niña cuando tomaba lecciones de violín. Viajó a Rusia para asistir al prestigioso Conservatorio Imperial de San Petersburgo con tan sólo 5 años de edad (hasta hoy sigue siendo la estudiante más joven en lograr entrar a esta institución).

En su adultez, sin embargo, Clara tuvo que abandonar su instrumento, pues había desarrollado dificultades crónicas en los huesos debidas a problemas de malnutrición cuando era niña. Contemplativa acerca de su futuro creativo, se inclinó hacia el uso del Theremin, un instrumento nuevo, con un sonido similar al del violín y que describió como “el salvador de su cordura musical”.

Notando las limitantes del diseño original del Theremin, Rockmore ayudó a desarrollar el instrumento para ajustarlo a sus necesidades. Sugirió varias mejoras al inventor del instrumento, Léon Theremin —una antena de volumen más rápida, un rango musical más amplio y controles de tono— las cuales fueron incorporadas en versiones posteriores del instrumento.

Aquí puedes ver y escuchar las habilidades de Clara en su Theremin modificado: 

 

6) PAULINE OLIVEROS

pauline_oliveros

Aunque escribió sus primeras piezas utilizando notación tradicional, Pauline Oliveros rápidamente empezó a explorar con técnicas electrónicas. Influenciada por sus estudios en culturas nativo-americanas y religiones orientales, sus composiciones incluyen prácticas ritualistas y meditativas mientras explora ideas cada vez más profundas y existenciales.

Oliveros fue una figura central en el desarrollo de la electronic art music, y fue miembro fundador del San Francisco Tape Music Center. Ha escrito libros, imaginado nuevas teorías musicales y examinado nuevas formas de enfocarse en la música. La más famosa de todas es su noción de “conciencia sónica”  y “escucha profunda”. Oliveros acuñó el término de “escucha profunda para describir la disciplina de interpretar y grabar en espacios atmosféricos y resonantes como catedrales, cuevas y grutas.

Aquí puedes escuchar uno de sus trabajos titulado "Bye Bye Butterfly":

 

7) LAURIE ANDERSON

laurieanderson

En 1977, Laurie Anderson creó un violín con cinta magnética en el arco (en lugar de la tradicional crin de caballo) y una tape head en el puente. Aunque más tarde se deshizo de la cinta magnética y usó el contacto con el arco para disparar las secuencias de audio, la inventividad de Anderson, al igual que un filtro vocal que da gran profundidad a su voz, es un motivo recurrente en su trabajo.

Junto con sus filtros vocales, Anderson tenía su 'talking stick', un largo controlador MIDI con forma de bastón diseñado para reproducir sonidos. Así lo describe ella:

“[El Talking Stick es] un instrumento inalámbrico que puede accesar y replicar cualquier sonido. Funciona bajo el principio de síntesis granular —la técnica de romper el sonido en pequeños segmentos, llamados granos, y entonces volver a reproducirlos de maneras diferentes. La computadora reorganiza los fragmentos de sonido en líneas continuas o en paquetes aleatorios que son vueltos a reproducir en secuencias traslapadas para crear nuevas texturas”.

La pieza, mitad cantada, mitad hablada, “O Superman (For Massenet)”, que hace uso de su Talking Stick, inesperadamente alcanzó el lugar número 2 en el ranking británico en 1981.

[Champion Up North]

Un laborioso ejercicio concluye en un listado que agrupa las 10 mejores obras en la historia de la literatura.

p01nlpyn

La histórica relación del hombre con la literatura es por sí sola. El simple ejercicio de imaginar las innumerables formas en que los libros, sobre todo las grandes obras, han repercutido en el curso de la historia humana es desbordante. Cualquier lector tendría que reconocer la injerencia de sus lecturas dentro de su camino individual, y aún inconscientemente seguro que diversos autores, personajes, escenas y paisajes han impreso una huella significativa en su actual identidad. 

Cada quien tiene su propio jardín literario, compuesto por aquellos libros que nos narraron historias perfectas para complementar etapas personales, enriqueciéndolas a través de la confrontación, el consuelo, la sublimación, o algún otro instrumento de esos que sólo la literatura maneja con elegante destreza. Pero entonces, ¿cómo definir cuáles han sido los mejores libros de la historia?, ¿a qué criterios echar mano en esta tarea condenada a una cierta subjetividad?, ¿quién es lo suficientemente 'alguien' para determinar por nosotros esta selección?

Evidentemente esta tarea es en esencia inviable –o al menos insuficiente– en su intento de alcanzar una imposible precisión. Pero también resulta un tanto divertido, incluso intrigante, confrontar un listado hecho por quien sea que no seamos nosotros mismos. Tal vez a estas reflexiones se enfrentó J. Peder Zane, editor del libro The Top Ten: Writers Pick Their Favorite Books (2007) y quien, asumo, intrigado por encontrar algo parecido a una respuesta válida, se dio a la tarea de solicitar a 125 destacados autores que le compartieran su selección de las diez mejores obras en la historia de la literatura. 

56-183714-leo-tolstoy-portrait

Entre los participantes de este laborioso experimento se incluyó a autores como Norman Mailer, Stephen King, Jonathan Franzen, Peter Carey  o Claire Messud. Una vez compiladas todas las listas individuales, Peder Zane determinó, mediante un sencillo sistema de asignación de puntos (10 puntos por cada primer lugar que la obra obtuvo en las 125 listas, 9 puntos por cada segundo lugar...), cuáles fueron los libros mejor ubicados. Y a partir de esto definió las top 10 obras literarias. 

Parece casi imposible que alguien concuerde totalmente con esta lista. pero tampoco podemos desestimar el ejercicio realizado por Peder Zane, el cual en el peor de sus casos nos sugiere algo así como un grupo de obras fundamentales o imperdibles. A continuación los resultados:

10. Middlemarch, George Eliot

9. Cuentos, Antón Chéjov

8. En busca del tiempo perdido, Marcel Proust

7. El gran Gatsby, F. Scott Fitzgerald

6. Hamlet, William Shakespeare

5. Las aventuras de Huckleberry Finn, Mark Twain

4. Lolita, Vladimir Nabokov

3. Guerra y paz, León Tolstói

2. Madame Bovary, Gustave Flaubert

1. Anna Karenina, León Tolstói

 

Comentario

Si no estás lo suficientemente a disgusto con esta lista, y aún estás leyendo esto, sería bueno recalcar un par de aspectos de ésta. Obviamente llama la atención que Tolstói ocupe los lugares primero y tercero, lo cual, supongo, lo convertiría en el mejor escritor de la historia –o al menos en un serio candidato. De hecho es notable que cuatro de los seis lugares los ocupen obras rusas, colocando a la Federación Rusa cómo el país que ha aportado la mayor cantidad de 'mejores obras'. El resto de los lugares corresponden a dos estadounidenses, dos ingleses y dos franceses. Por cierto, sólo una mujer figura en la selección, la londinense Mary Anne Evans (que utilizaba el pseudónimo George Eliot).

En lo personal me cuesta trabajo concebir una lista en este contexto que no incluya el Ulises de Joyce; La montaña mágica, de Thomas Mann; El Conde de Montecristo, de Dumas; Crimen y Castigo, de Dostoievsky, entre otras. pero también me encanta la perfecta discrepancia que se genera alrededor de estos experimentos, me habla bien de la literatura, incluso me consuela. 

En todo caso, y para un momentáneo alivio, que me temo no sólo durará hasta que hayas concluido estas otras selecciones, también puedes consultar las 100 mejores novelas, según el diario The Guardian, o el equivalente compilado por la editorial Random House.   

Twitter del autor: @ParadoxeParadis