*

X

Vestirse de manera extravagante puede hacer que los demás se sometan ante ti

Buena Vida

Por: pijamasurf - 02/20/2014

Comportarse de manera extraña o vestirse con ropa osada, que no encajaría en la norma, podrían traer beneficios insospechado en sociedad.

bowie-glam-rock-6

Aunque muchas personas pensarían que vestirse de manera extravagante, de tal forma que una persona resalte entre un grupo, no es una conducta que asegure el loor social, lo contrario podría ser cierto. Vestimentas coloridas y atrevidas pueden hacer que una persona sea percibida como superior, dueña de su propias reglas, según sugiere un estudio de la Universidad de Harvard.

"Proponemos que, bajo ciertas condiciones, comportamientos no-convencionales pueden beneficiar a a alguien más que simplemente tratar de encajar. En otras palabras, cuando parece deliberado, una persona puede aparentar tener un estatus más alto y un sentido de competencia", escriben los autores del estudio Silvia Bellezza, Francesca Gino y Anat Keinan. Esto mismo en palabras de Wired: "Vístete con calcetines de colores y logra la grandeza".

En el estudio, los investigadores encontraron que las personas percibían un mayor nivel de estatus y de competencia en personas que no se conformaban con la norma que en aquellos que sí lo hacían. Esta no conformidad se exhibía en cosas tan sencillas como un abogado usando calcetines de colores. En otro caso un profesor de una universidad reconocida usó una camiseta y una barba sin rasurar mientras otro profesor de una universidad local usó un traje y un rostro afeitado. Las personas percibieron como de más alto estatus al profesor que apareció casualmente sin rasurar y usando una t-shirt.

Como suele ocurrir, la invetsigación podrá ser usada para el beneficio de marcas que quieren apelar a los compradores que no se conforman con las normas de la moda, capitilizando en la tendencia de "aparentar ser no conformista", de la mano de la tendencia de marcas que buscan enviar mensajes anticapitalismo y anticonsumo para que las personas consuman sus productos, buscando irónicamente empatizar con el sentimiento anticorporativo de algunas personas, muchas de ellas líderes de opinión. De este tipo de estudios surgen, por ejemplo, productos que cuestan muy caro pero que se ven como productos que usaría una persona que no tiene tanto dinero. La clave para las marcas es "entender cómo los consumidores pueden demostrar que están haciendo un acto intencional de no conformidad a través de estas marcas y productos".

La atracción por lo extravagante y diferente, puede observarse también en otro estudio que muestra que las personas prefieren una obra de arte cuando saben que el artista estaba loco o tenía ciertas conductas estrafalarias. Ambos estudios contribuyen a la conclusión de que ser raro no es tan malo como nos querían hacer creer.

Te podría interesar:

Café y cigarro no son tan buena combinación como piensas, según este estudio

Buena Vida

Por: pijamasurf - 02/20/2014

El tabaquismo afecta notablemente nuestro sentido del gusto, curiosamente más en el caso del saber amargo, ese que predomina en una taza de café.

iggy-pop-tom-waitsPor muchos años el café y el cigarro se han considerado una pareja casi perfecta. Una conversación amistosa, un encendido debate intelectual, una sesión fílmica en casa e incluso una tarde de reflexión solitaria tienen como elementos imprescindibles el humo del cigarrillo y el aroma de una taza de café caliente. Entre el sorbo y la bocanada se han fraguado grandes y pequeños proyectos, se han tomado decisiones importantes, se ha alcanzado el conocimiento que se escapaba y más.

Sin embargo, según la ciencia, la combinación podría no ser tan buena como muchos creemos. Al menos no si aspiramos a conservar la capacidad de identificar sabores y paladearlos en su justa medida.

De acuerdo con una investigación realizada en el Hospital de Pitié-Salpêtrière, en Francia, fumar es uno de los hábitos que más afectan nuestro sentido del gusto, esto en comparación con personas que no fuman o que dejaron de hacerlo.

Los investigadores franceses examinaron a 451 personas que laboran en el hospital mencionado, en función de su capacidad para reconocer los cuatro sabores básicos: dulce, ácido, salado y amargo. Los voluntarios a su vez fueron divididos en tres grupos: fumadores, no fumadores y antiguos fumadores que dejaron de fumar.

Entre los primeros, 1 de cada 5 (19.8%) no fue capaz de reconocer los sabores de las muestras ofrecidas, pero fueron los exfumadores quienes tuvieron los peores resultados: 1 de cada 4 (26.5%) no pudo saborear lo amargo. En contraste, de las personas que nunca han fumado sólo 1 de cada 10 (13.4) presentó problemas para identificar los sabores.

En el artículo donde los investigadores presentan estos resultados, publicado en la revista especializada Chemosensory Perception, se resalta que el hábito de fumar parece incidir sólo en el reconocimiento del sabor amargo, mientras que lo salado, lo dulce y lo ácido permanecen más o menos intactos.

¿Y el café qué tiene que ver con todo esto? Según los científicos, es un tanto contradictorio que un fumador acompañe su cigarrillo con una taza de café, pues de acuerdo con este estudio, la última cosa que podrá hacer es saborearlo, degustarlo, en tanto que el sabor predominante es justo el que más afecta el hábito del tabaquismo.