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Ucrania arde: apocalípticas imágenes de las protestas en Kiev (FOTOS)

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/19/2014

El presidente de Ucrania Viktor Yanukovych se niega a renunciar y a conceder una amnistía a los manifestantes, un par de decisiones que, en medio de un contexto que también involucra la corrupción generalizada de su gobierno y su cercanía a la Rusia de Vladimir Putin, ha vuelto a encender la mecha de las protestas en Kiev.

Luego de un par de semanas de relativa calma, el día de ayer las protestas en Kiev, la capital de Ucrania, volvieron a convertir la ciudad en un campo de batalla apocalíptico, con un balance de al menos 26 muertos y casi 250 heridos, entre policías y manifestantes, además de cuantiosos daños materiales, pero sobre todo el empeño de la ciudadanía para que el presidente Viktor Yanukovych renuncie a su cargo y cese la corrupción que impera en el gobierno nacional.

En el caso específico de los hechos recién ocurridos, el enfrentamiento se debió al intento de la policía de recuperar edificios gubernamentales y la plaza Euromaidan que se encuentra en poder de los manifestantes. La ofensiva fue parcialmente exitosa para las llamadas fuerzas del orden, que ganaron una esquina de la plaza que desde diciembre estaba ocupada.

En cuanto al contexto general, el motivo que desencadenó la inconformidad popular fue la negativa del presidente Yanukovych por firmar un tratado comercial con la Unión Europea y, en cambio, preferir asociarse con el gobierno de Rusia (esto sucedió en noviembre del año pasado), una especie de retroceso luego de que el país votó en 1991 por la separación pacífica de la ex URSS.

Aunada a esta situación —que en la percepción general no haría sino aumentar los negocios ilícitos y subrepticios del presidente, su familia y sus amigos—, la ciudadanía tampoco aceptó de buen grado la ambición de poder de Yanukovych simbolizada en reformas constitucionales que le otorgarían una enorme capacidad de decisión y ejecución, fortaleciendo así la estructura vertical del gobierno. En un artículo sumamente recomendable, “10 cosas que occidente necesita saber sobre la situación en Kiev”, el periodista ucraniano Tarás Ilkiv asegura que instituciones judiciales y fiscales se encuentran supeditadas a Yanukovych, quien no ha dudado en utilizarlas con propósitos personales de persecución de opositores o para facilitar negocios propios.

Se trata, en suma, de una situación sumamente delicada en la que no parece fácil decir quién triunfará, si la voluntad popular o el grupo minoritario que se aferra al poder e incluso ha amenazado con utilizar al ejército para acabar de una vez por todas con las protestas.

Con todo, en el horizonte inmediato todavía existe la posibilidad de solucionar el conflicto sin que aumenten la violencia y el número de muertos y heridos. El próximo año tendrían que celebrarse elecciones presidenciales en las que Yanukovych podría quedar relevado, pero, como escribe Mary Dejevsky en The Guardian, antes el presidente y el parlamento tendrían que cumplir con sus promesas —ente otras, la de una amnistía general.

Antes de entregarse voluntariamente, Leopoldo López grabó este mensaje para Venezuela (VIDEO)

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/19/2014

¿A qué se deben las manifestaciones públicas de inconformidad en Venezuela? ¿Es el manejo de la economía? ¿El aumento de la criminalidad? ¿La impopularidad del régimen de Nicolás Maduro?

 

Por estos días dos países han ocupado, por mucho, la atención internacional. Por un lado, Ucrania, en especial su capital Kiev, en donde las protestas en contra de la administración del presidente Viktor Yanukovych se han recrudecido, haciendo de la ciudad un verdadero campo de batalla apocalíptico.

La otra nación en conflicto es Venezuela, en donde desde hace un par de semanas se viven manifestaciones públicas de oposición al régimen de Nicolás Maduro, presidente elegido luego de la muerte más o menos inesperada del carismático (en un sentido weberiano) Hugo Chávez. La oposición venezolana ha salido a las calles para expresar su descontento ante decisiones gubernamentales que, según reporta The Economist, fomentaron en meses recientes el intercambio ilegal de divisas en el mercado negro, dispararon la inflación de precios en productos básicos como alimentos y medicinas y, relacionado con esto último, se redujo sensiblemente la disponibilidad de dichos bienes. Eso, por lo menos, en términos estructurales, macroeconómicos. En el día a día el manejo de la economía nacional durante el régimen de Maduro se ha expresado en el aumento de crímenes violentos, motivo que inicialmente suscitó las protestas.

En términos generales, la inconformidad se ha aglutinado en el Movimiento Unidad Democrática (MUD), una alianza de distintos partidos de oposición que exigen un relevo en la dirigencia del gobierno. Sin embargo, al interior del MUD los analistas distinguen dos bandos: uno moderado que encabeza Henrique Capriles, excandidato presidencial en las últimas elecciones, que defiende la vía de la no violencia para conseguir dichas transformaciones. Por otro lado, una sección que hasta hace unos días tenía en Leopoldo López a su líder más visible, caracterizada por el llamado a la confrontación directa, a tomar las calles y solo así lograr su propósito.

Casi desde el inicio de las protestas (las cuales, dicho sea de paso, se han acentuado gradualmente en violencia y brutalidad policiaca), el régimen de Maduro emitió una orden de arresto contra López, acusándolo de conspiración, terrorismo y asesinato, a lo cual López respondió con un sonoro “¡No!”, asegurando públicamente en Caracas, ante de cientos de personas que lo apoyan, que no cedería ante un sistema judicial injusto.

Al final, sin embargo, el joven se entregó voluntariamente el pasado 18 de febrero en la ciudad de Chacaíto, en un gesto que a su parecer evidencia tanto la corrupción del gobierno como, por otro lado, el apoyo popular cifrado en su encarcelamiento, mismo que quizá valga la pena para que “Venezuela despierte definitivamente”.

Antes de esto, el líder de Voluntad Popular grabó y difundió este mensaje dirigido a quienes apoyan la causa que lidera, un llamado a todas aquellas personas que aún no se han sumado al esfuerzo por “querer cambiar” a Venezuela. “Ese compromiso tiene que ser activo”, dice López, quien también aprovecha la oportunidad para acusar al régimen de las muertes ocurridas el pasado 12 de febrero.

Aquí también, como en Ucrania, la moneda política está en el aire, y ante la magnitud de las protestas no parece sencillo dilucidar el resultado. En cualquier caso, no es una circunstancia menor que los propios habitantes de un país sean quienes se empeñen en tomar las riendas de su destino como nación, una apuesta arriesgada pero necesaria cuando un gobierno deja de velar por el bien común que le fue encomendado.

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