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Cómo mantenerte sano incluso si comes chatarra, fumas, no haces ejercicio y bebes

Buena Vida

Por: pijamasurf - 02/08/2014

La doctora Lissa Rankin explica cuál es el factor más dañino para tu salud, y no tiene nada que ver con si eres vegetariano, yogui o bohemio.

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Desde que los doctores empezaron a enseñarle a la gente la importancia de dejar de fumar, moderarse el consumo de alcohol, llevar una dieta nutritiva y basada en vegetales y a cuidar su peso, millones de personas experimentan una culpa tremenda por sus hábitos no saludables. Sin embargo, la culpa no sirve de mucho en estos casos y no ha llevado a mejoras significativas en el público en general. Aunque muchas personas, y quizás cada vez más, lleven un estilo de vida medianamente saludable, otras tantas escogen no hacerlo.

La doctora Lissa Rankin, en su libro Mind Over Medicine: Scientific Proof That You Can Heal Yourself llevó a cabo un experimento interesante en torno a esto. En él argumenta que, mientras sí es importante llevar una vida sana y hacer algunas modificaciones para tener mayor bienestar, existen factores críticos que contribuyen a la salud y a la longevidad y que nada tienen que ver con los hábitos alimenticios o con los vicios. Como ejemplo de ello, Rankin cuenta la historia de los inmigrantes italianos que se establecieron en Roseto, Pensilvania, y que no llevaban un estilo de vida que se consideraría ni remotamente “sano”.

“Comían albóndigas fritas en manteca, fumaban como chimeneas, bebían mucho todas las noches y abusaban de la pizza y la pasta. Sin embargo, sorprendentemente, tenían la mitad de índice de padecimientos del corazón que el promedio nacional. No era el agua que bebían, los hospitales a los que iban o su ADN”, apunta la doctora. Un médico, perplejo por la ausencia de problemas del corazón en este grupo, inició una investigación y descubrió que esta pequeña y cerrada comunidad vivía en hogares multigeneracionales y disfrutaba de cenas comunales y festividades frecuentes, y ello les proporcionaba consuelo de la soledad que tantas personas sienten.

De acuerdo a la investigación, los efectos de la soledad en el cuerpo pueden ser fatales. Esta comunidad italiana, el cariño y el soporte de los demás aliviaba el estrés que sienten los solitarios, el cual incrementa los niveles de cortisol y activa el sistema nervioso simpático, que a su vez incrementa el ritmo cardiaco, eleva la presión arterial, incapacita al sistema inmune e incrementa el riesgo de enfermedades del corazón.

Ya que la gente de Roseto nunca se sintió sola, rara vez moría de problemas del corazón; la mayoría murió de viejo incluso si fumaba, se alimentaba mal y bebía. Resulta que el alivio de la soledad es medicina preventiva, y los datos científicos sugieren que la soledad es un factor mucho más grave que fumar o no hacer ejercicio.

La doctora Rankin enfatiza que no es sólo la soledad la que contribuye al hecho de enfermarse o estar sano, es el estrés del trabajo, el estrés financiero y asuntos de salud mental como depresión y ansiedad. Una persona que se alimenta mal, fuma y nunca se ejercita, pero que disfruta de un matrimonio o un noviazgo increíble, muchos amigos, un trabajo satisfactorio, un sentido de vida, una actividad creativa, espiritualidad y una gran vida sexual podría tener mucho mejor salud que alguien vegetariano, yogui y solitario que se siente miserable en otros aspectos de la vida, de acuerdo a esta investigación.

Así, no es que este estudio sugiera que los malos hábitos y los vicios sean el secreto para una vida larga y placentera, sino que recomienda que empecemos a pensar acerca de nuestra salud más allá de los confines tradicionales y las “modas” con las que la mayoría de las personas definen “salud”.

 

En este TEDx talk la doctora Rankin ahonda en esta teoría:

 

También en Pijama Surf: Sobre el origen psicosomático de las enfermedades (estrés, trauma, bloqueos energéticos)

¿Café o Cerveza? ¿Cuál es mejor para estimular tu creatividad? (INFOGRÁFICO)

Buena Vida

Por: pijamasurf - 02/08/2014

Este infográfico compara los efectos del café y la cerveza en el cerebro en relación con la creatividad para mostar cuál de los dos es mejor beber si estás en busca de ideas nuevas.

Con cierta frecuencia las labores creativas requieren de condiciones específicas. Hay quienes ordenan su espacio de trabajo de cierta forma, con ciertos libros a la mano, con un bolígrafo y un lápiz y con otros accesorios que necesitarán eventualmente. Hay quienes trabajan rodeados de plantas y otros en habitaciones suficientemente iluminadas (preferentemente con luz natural). Asimismo, es común que algunos no puedan comenzar si antes no han bebido un par de tazas de café o, por otro lado, si en el ínterin no han bebido uno o dos vasos de cerveza. Otros como Bukowski sostienen, en cambio, que nada de esto es útil.

Sea como fuere, entre las bebidas, el café y la cerveza son quizá las más usuales para acompañar las tareas que requieren de cierto nivel de innovación mental. Como sabemos bien, la cafeína estimula nuestro cerebro y nos “despierta”, lo cual nos sirve si necesitamos mantenernos atentos. El alcohol, por su parte, desinhibe, flexibiliza los límites que nos hemos impuesto y hace que atrevernos parezca más fácil de lo que creemos cuando estamos sobrios —de nuevo, efectos que crean un ambiente propicio para la generación de ideas.

Ryoko Iwata, del sitio I Love Coffee, elaboró recientemente este infográfico en el que compara café y cerveza para saber qué bebida elegir para favorecer nuestra creatividad.

cafe_cerveza

Iwata parte de las zonas del cerebro en donde se incuban las ideas y adonde llegan tanto la cafeína como los elementos estimulantes del alcohol: el córtex cerebral en el caso de la cerveza y los receptores de adenosina en el caso del café. Cuando el alcohol inunda el córtex (el cual se encarga de las operaciones relacionadas con el lenguaje, el pensamiento y la interacción), entonces el cerebro se libera de las preocupaciones cotidianas y se muestra dispuesto a trabajar en un solo asunto. Con el café, la cafeína sustituye a la adenosina y como consecuencia nuestra mente obtiene una carga repentina de energía.

Pero, como también sabemos, existen algunos efectos secundarios negativos. Después de dos cervezas la atención inicial se perderá y el empeño que tuvimos al inicio se disolverá en el nihilismo que viene con el alcohol. El café nos mantendrá en sobriedad, pero necesitaremos una dosis creciente para conseguir los efectos que alguna vez alabamos.

¿En conclusión? Bebe un par de cervezas si lo que buscas es una buena idea. Si la obtienes, sigue con café y retrasa tanto como puedas la fatiga y el cansancio.

Cerveza para pensar, café para ejecutar. Parece una buena consigna de vida.