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Rober Anton Wilson, el "Padre de la Teoría de la Conspiración", explicó en una joya de entrevista la verdadera naturaleza de los Iluminati.

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 El secreto es que no hay secreto

-Proyect Mayhem

Hoy en día, cuando surge una noticia de gran impacto en la sociedad, como puede ser un desastre natural o la muerte de una celebridad (en nuestra sociedad la muerte de las celebridades son eventos de gran impacto), a la par de los reportes sobre lo sucedido, se generan una serie de posts y videos que culpan a los Iluminati. Un ejemplo reciente es la muerte del actor Philip Seymour Hoffman, pero también la de Paul Walker —y la de cualquier celebridad que haya muerto en la última década (en el futuro todos tendremos 15 resultados en Google que nos vinculen con los Iluminati). Otros ejemplos son del orden del huracán Sandy, del huracán Katrina o del terremoto de Haití, etc. Siempre los mismos Iluminati que controlan al mundo con su tablero de tecnología tan avanzada que evoca la magia o un origen extraterrestre, y que realizan extraños rituales simbólicos, no del todo comprensibles —aunque generalmente con una cierta numerología satánica y con una agenda de control mental o distracción masiva.

Las muertes de las celebridades son vinculadas con los Iluminati sobre todo porque dentro de lo que podríamos llamar la "red conspiracional" se tiene la creencia de que Hollywood y la industria del entretenimiento, como los grandes "influenciadores" o programadores de nuestra sociedad, son un brazo propagandístico de los Iluminati (que inunda la psique colectiva de pseudo-occult-media).  Los análisis de los motivos ocultos, la simbología esotérica o masónica (supuestamente lo mismo que Iluminati) en los videos de cantantes de música pop, en los programas infantiles de Disney o en los blockbusters de Hollywood, son joyas de hermenéutica pop abigarrada, conspiranóica y de una penetración abstrusa. No hay duda de que los eternos símbolos del poder y la magia reaparecen en la iconografía moderna: el gran pastiche (y el gran fetiche) de las formas, las analogías y las correspondencias: del cuerpo hermético al cuerpo de Beyoncé (beyond this planet), del templo de Salomón al Superbowl. Por supuesto, hay un símbolo que se repite constantemente, el cual es el signo de la sociedad secreta que controla al mundo —ya se en el billete de un dolár, en diferentes catedrales, en caricaturas y por supuesto también en la britneyseñal de Jay-Z y otros lúdicos performers considerados ya imperios (que según la versión de sitios como Vigilant Citizen o foros como God Like Productions traicionaron el legado del Tupac, se aliaron a los Iluminati y a la CIA y vendieron su alma a cambio del kit de Mammon, de "perras, dinero, y fama")—, es el signo del Ojo en la Pirámide, el Ojo que Todo lo Ve, el Ojo de Dios, el Ojo Pineal, el Sol Secreto, el Ojo de Horus... que es también, en palabras del sinvergüenza Aleister Crowley, el Ojo del Ano.

Este es el terreno de la conspiración Iluminati que, me parece, no puede tratarse sanamente sino con un poco de humor. Negar que el ser humano es propenso a la conspiración y que en la historia han existido numerosas conspiraciones con el fin de controlar secretamente el destino político de los hombres o incluso influir en la forma en la que piensan y se conducen me parece igualmente ridículo que creer fervientemente que nuestra vida, casi hasta su mínimo detalle, está controlada por una organización invisible, omnipotente y cuyo tejido es tan intrincado que se extiende por todo el mundo, pero sin jamás delatarse ni transparentarse... una organización que podría estar ligada a extraterrestres reptilianos con armas psicotrónicas, a una red de violadores satánicos y agencias de control mental que utilizan drogas psicoactivas para hacer que las personas compren gadgets, coman Cheez Whiz y tengan su glándula pineal calcificada. La descripción anterior mejor cabe en una narración de ciencia ficción —y es que las conspiraciones que entretenemos como consumidores de información tienen una fuerte herencia de la literatura de ciencia ficción (no es extraño que personajes como L. Ron Hubbard hayan sido novelistas de ciencia ficción antes de fundar religiones extraterrestres).

El Origen de los Iluminati

Un poco de contexto. La sociedad secreta de los Iluminati de Bavaria (no la sociedad memética de los Iluminati) fue fundada el 1° de mayo de 1776 por Adam Weishaupt, un profesor jesuíta, con fines sobre todo de revolución política, y fue prohibida en 1784. Esto al parecer habría sido el periodo de vida total de esta organización —ciertamente con nociones de conocimiento masónico y que podría haber contado en sus filas a ilustres pensadores... Hasta que el historiador masón John Robinson escribió Proofs of a Conspiracy against all the Religions and Governments of Europe, el cual acabaría sentando las bases para una versión de la realidad que suscribe una conspiración total (una primera edición que se agotó en apenas unos días). En este libro, Robinson, un respetado catedrático de la Universidad de Edimburgo, introdujo a la Europa de fin de siglo la conspiración más grande de la historia; según algunos críticos como Mike Jay, lo hizo simplemente acomodando la idea de que la revolución francesa y sus figuras habían sido parte de un juego secreto más amplio, peones de un orden invisible. Una idea que resultó muy popular en ese entonces y que sigue tocando una fibra profunda en cómo construimos nuestra noción de la realidad. Sobre el origen de la conspiración Iluminati puede leerse aquí un breve recuento.

Que los Iluminati hayan seguido existiendo por 250 años en la sombra, maquinando y manipulando, sin jamás salir a la superficie (salvo como una película de Angelina Jolie o algo así) resulta un tanto fantástico. En este sentido es relevante el libro que escribió Umberto Eco sobre la naturaleza fantasiosa de las conspiraciones relacionadas a las sociedades secretas, El Cementerio de Praga, libro que es una pieza más en el rompecabezas de la desinformación que representa la moderna teoría conspiratoria. En todo caso, siempre me ha parecido más plausible que de existir esta mítica sociedad secreta omniabarcante, utilice a los Iluminati y demás nombres popularmente conocidos como un señuelo —esto aún así resulta poco plausible (y sobre todo insondable)— y entonces estaríamos enfrente de un grupo no sólo camaleónico y de poder supremo, también capaz de reírse de sí mismo y del mundo (lo cual en mi libro les otorga miles de puntos más a favor).

illuminati_toysEl Último Secreto de los Iluminati

Decía anteriormente que los Iluminati (o al menos su versión contemporánea) mejor debían de entenderse en un conexto de ciencia ficción (de ficción detectivesca como bien explotó Dan Brown.. o de farsa psicodélica). El gran referente y la figura insoslayable que debe de consultarse para entender la teoría conspiratoria moderna es el escritor Robert Anton Wilson, autor justamente del clásico Iluminatus! junto con Robert Shea. En esta novela, una de las mejores de la segunda parte del siglo XX, al menos en cuanto a disolver la barrera entre la realidad y la ficción y mostrar al mundo como un gran juego cósmico se refiere, Wilson traspone los papeles comúnmente establecidos y hace de los Iluminati una sociedad secreta que practica la magia, el sexo tántrico y la psicodelia en búsqueda de subvertir el orden y liberar la conciencia humana. Muy en el espíritu de la frase "Deberías de ver al mundo como una conspiración manejada por un grupo intrincadamente unido de personas casi omnipotentes, y deberías de pensar en esas personas como tú y tus amigos”. Una versión de los Iluminati, que a mí al menos me atrae más.

En una entrevista seminal para la historia de la especulación conspiracional, Robert Anton Wilson, reveló a Richard Metzger, cofundador de Disinfo, el secreto de los Iluminati:


Richard Metzger: Has estudiado a los Iluminati por años. ¿Has llegado a una conclusión sobre qué es lo que quieren?

Robert Anton Wilson: Usualmente cuando alguien me pregunta eso, los dejo en la incertidumbre con algún tipo de broma, pero no puedo pensar en nada original ahora. Así que, por una vez, te diré la verdad. Después de investigar a los Iluminati y a sus críticos por los últimos 30 años, creo que los Iluminati fueron una sociedad fugaz de librepensadores y reformistas democráticos que fundaron una sociedad secreta dentro de la francmasonería, usando a la francmasonería como fachada para destronar a los reyes y al Papa. Estoy feliz de que lograron destronar a los reyes, aunque me hubiera gustado que completaran su trabajo y se hubieran desecho de la familia real británica pero hicieron una buena labor en el continente. Igualmente me apena que no lograron deshacerse del Papa, pero creo que todavía se mantienen en su proyecto por lo que les deseo suerte.

La entrevista no tiene desperdicio. Robert Anton Wilson agrega:

La vieja broma dice. "Cuando cuatro hombres se sientan a planear algo en contra del gobierno tres son agentes del gobierno y el cuarto es un completo tonto". Bueno esto está sucediendo cada vez más. La guerra contra las drogas es una excusa para incrementar la vigilancia...

No hay forma de ganar sino con un totalitarismo mucho mayor que el practicado por Hitler o Stalin o el imaginado por el más radical de los sátiros. Esa es lo única forma con la que pueden ganar... La gente que manda no intenta ganar. Sabe que no puede ganar; sólo quieren que la guerra siga corriendo porque eso hace dinero para todos...

Hice que Beethoven fuera un miembro de los Iluminati en mi novela, como parodia de la derecha cristiana acusando a los Beatles de ser agentes comunistas. Imagínate mi sorpresa cuando luego leí una biografía de Beethoven que decía que ¡había sido miembro de los Iluminati! Me empecé a preguntar si tenía poderes telepáticos o simplemente era un buen adivino.

Un poco de Conspiración 101:

Lo principal que cualquier persona que tiene una educación decente debería saber es cómo evaluar entre fuentes de información. Si te digo: "La gente que vive en el apartamento vecino todos tienen rayas de cebra y vuelan 1 metro sobre el piso", ¿cómo vas a evaluar eso? Una forma es: ¿te suena plausible? Otra forma es: ¿qué tan honesto te parezco? Y existen muchas más. Pero muchas personas no tienen estándares de evaluación para juzgar entre algo que es plausible, algo que es totalmente imposible, algo que es posible, pero no probable o algo que es probable pero no ha sido probado... No puedes enseñarle a los niños cómo pensar por sí mismos. Está en contra de la ley. Así que nadie tiene estándares para juzgar si los marcianos están en la Casa Blanca o si General Motor es dueño del presidente o si hay fetos extraterrestres en Fort Bragg... Así que juzgan según con quien hablaron por última vez. "¡Oh eso debe ser verdad, lo escuché hace 5 minutos!"

Y complementando esta clase de primer nivel de lo que podríamos llamar "Cómo hacer las paces con la conspiración y vivir tranquilamente". Una idea de Peter Lamborn Wilson, la cual me gusta citar cuando uno zozobra entre extremos falsamente irreconciliables:

El problema con la teoría de la conspiración es creer que existe un grupo particular de seres humanos que están en control de mi destino. Ese es un extremo filosófico al cual no quiero llegar. Por otra parte, es obvio que las personas sí conspiran. Existen conspiraciones, fuerzas secretas detrás de los espectáculos externos de poder político. Está claro que no existe ningún político en Estados Unidos que tenga poder verdadero. Están simplemente trabajando para las grandes corporaciones e intereses económicos como el petróleo o el mercado global en sí mismo. El mejor modelo es que existen muchas, al menos varias conspiraciones que se entrelazan, que compiten, se funden y se separan entre sí. Si queremos saber qué está pasando, si quieres entender la historia como está sucediendo, deberías saber algo de estas conspiraciones. De  nuevo, la conciencia crítica es aquí útil . 

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Imagen: Lucinda Horan

Nosotros somos los Iluminati

Todas las historias son verdad, cada una de ellas. Todos los mitos, todas las leyendas, todas las fábulas. Si crees que son verdad, son verdad. Si no crees que son verdad, entonces lo único que puede decirse es que son verdad para alguien más.

-Dave Sim, Cerebus

Entonces, ¿existen o no los Iluminati? Dentro de las fábulas modernas catalizadas por la propagación masiva de información, la de los Iluminati es una de las más fascinantes. Una buena idea nunca muere, siempre puede transformarse —"eso es lo que los mitos hacen, suceden todo el tiempo".

Inspirado por Robert Anton Wilson, el periodista Richard Metzger (actualmente editor del sitio Dangerous Minds) enunció en la conferencia anual de Disinfo que era el momento de "dejar de quejarse de los medios y convertirse en los medios". Una visión rutilante: "Señoras y Señores, he visto a los Iluminati, y somos nosotros".

Twitter del autor: @alepholo

 

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Adéntrate en todas las manifestaciones de Choronzon, desde John Dee hasta la corriente 333: Choronzon es la sombra y la sombra es Choronzon. Y la sombra no hay que enfrentarla sino reconocerla.

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Know, at least, that all of us – the highest and the wisest –who have, in sober truth, passed beyond the threshold, have had, as our first fearful task, to master and subdue its grisly and appalling guardian.

-Edward Bulwer-Lytton, Zanoni

 

Every man has inside himself a parasitic being who is acting not at all to his advantage.

-William S. Burroughs

 

For in the TRUTH of your shadow-self lies the formula of the .:. DAIMON

-Instrucciones del Club Choronzon

 

El 6 de diciembre de 1909 Aleister Crowley y Victor Neuberg (su colaborador y amante) invocaron al demonio Choronzon en el desierto del Sahara. Lo hicieron como parte de una exploración que estaba llevando a cabo Crowley sobre los aethyres enoquianos, pero esta decisión genera algunas interrogantes. La principal de ellas es que si bien Choronzon es creación de John Dee y Edward Kelley (su colaborador y médium), al igual que el sistema enoquiano del que los éteres o aethyres son parte, no tiene nada que ver con ellos. Los aethyrs son un fragmento pequeño y bastante independiente del grueso de la magia enoquiana y Choronzon es sinónimo de la serpiente del Edén. Entonces, ¿por qué consideró Crowley que era importante invocarlo a la hora de trabajar sobre el décimo aethyr?

John Dee, que firmaba sus cartas a la Reina Isabel como “007” fue una de las mentes más grandes de su tiempo y a pesar de haber practicado el arte de la magia durante prácticamente toda su vida y de haber publicado varios libros, uno de ellos sobre los elementos de Euclides, su único escrito sobre ocultismo fue el Monas Hieroglyphica, un análisis sobre un símbolo (creado por él mismo) que representa la unidad de la creació. Que no hubiera publicado no quiere decir que no escribiese. Al contrario, llevaba un diario meticuloso sobre sus operaciones mágicas y los manuscritos que abarcan las instrucciones “angélicas” o “ultraterrenas” (las comillas nunca están de más) que conforman el sistema enoquiano y son invaluables. El problema es que los ocultó. Hubo que esperar a que Robert Cotton adquiriera los terrenos del hogar de Dee en Mortlake algunas décadas después de la muerte del mago que sirvió de inspiración a Shakespeare (Próspera de La Tempestad es, de hecho, John Dee). El nuevo propietario realizó una búsqueda exhaustiva de tesoros en la propiedad (consultor de la Reina, poseedor de la biblioteca más grande del mundo, algo debería quedar después de varios robos y saqueos de los que había sido víctima). Si encontró lo que buscaba, no lo sé: pero descubrió los manuscritos, que vendió a Meric Casaubion, quien los editó en el año 1659 bajo el nombre de Una fiel y verdadera recolección sobre lo acontecido durante varios años entre el Dr. John Dee (un matemático de gran fama durante los reinados de la Reina Isabel y el Rey Jacobo) y algunos espíritus.

Rose Cross Lamen - Hermetic Order of the Golden Dawn - Occult History of thooe Third Reich - Peter Crawford

El libro, primera aparición pública de Choronzon, en la que figura como la serpiente que tentó a Adán y Eva (y por lo tanto de Satanás, Seitán, el adversario) fue un éxito inmediato. Seis años después, el editor anónimo de una nueva edición de Discoverie of Witchcraft de Reginald Scot incluyó como material suplementario un ritual en el que se hace mención a Choronzon (sin relación alguna al sistema enoquiano). Las dos referencias renacentistas son mínimas, luego durmió. Como Cthulhu, hasta ser despertado por MacGregor Mathers, fundador de la Orden Hermética de la Aurora Dorada, quien descubrió manuscritos de Dee en el Museo Británico y revitalizó el sistema enoquiano —organizar los diarios y manuscritos de Dee en un sistema práctico fue sin dudas una tarea monumental. Pero quien lo despertó de verdad, quien le dio nueva vida fue Aleister Crowley, quien conoció el sistema enoquiano en la Aurora Dorada, de la que era miembro. En el año 1900 comenzó la exploración por los éteres que interrumpiría y retomaría a finales de la década: no sólo convirtió en el recorrido por los aethyres en un viaje progresivo hacia ese punto en que el espacio interior y el exterior se hacen uno, sino que hizo de Babalon (término enoquiano que significa “retorcido”), la Mujer Escarlata, uno de los conceptos más bellos (e importantes) del panteón thelemita.

Volviendo a la invocación realizada en 1909, no había motivo alguno para invocar a Choronzon en el marco del décimo aethyr —la mayoría de las crónicas y explicaciones simplemente lo dan por sentado, pero parten de la invocación de Crowley —y es imposible conocer sus razones. Lo que ocurrió es parte del mito: al grito de “Zazas Zazas Nasatanada Zazas” Choronzon tomó control de Crowley y comenzó a actuar violenta y salvajemente, al punto que Neuberg debió defenderse con un cuchillo. La historia (el mito) presenta varias irregularidades. Primero, es imposible corroborarlas ya que las hojas fueron arrancadas del diario personal de Crowley. Segundo, en la introducción a Liber 418 (The Vision and The Voice, libro en que Crowley narra su recorrido por los 30 aethyres) se aclara que todos los rituales fueron llevados a cabo con sumo cuidado y sin problemas. Finalmente, el propio Neuberg habría dicho algunos años después que no habían invocado a Choronzon sino al espíritu de una persona que habría trabajado en la construcción de la antigua Ur. Claro que Crowley solía comportarse regularmente de manera violenta y salvaje (no era necesario invocar a ningún ser sobrenatural para eso), pero qué ocurrió de verdad o qué creyeron que ocurrió en el desierto es lo de menos. Lo único que importa es que tras esa experiencia (o en esa época, si la experiencia no sucedió) Choronzon pasó a ser el demonio encargado de custodiar el Abismo, ese reino de sinsentido y oscuridad que precede a la supuesta liberación, a la muerte del Ego. Como Maya en el budismo, Choronzon tiene la llave de la iluminación: hay que vencerlo para liberarse: al igual que Maya, es el Señor de las Alucinaciones. Lo que espera al vencedor del otro, en términos mágicos, es complejo: tras el Abismo se encuentra la Ciudad de las Pirámides, donde se experimenta la Noche de Pan (N. O. X.). Es interesante remarcar que el antecedente más inmediato de Choronzon es el Guardián del Umbral de la novela Zanoni de Bulwer-Lytton —pareciera que lo único que hizo Crowley fue ponerle un nombre enoquiano y hacerlo encajar dentro del sistema thelémico.

De sus humildes orígenes en el renacimiento (dos menciones perdidas durante siglos) a un rol activo como Guardián del Abismo, Choronzon pasó a ser el Hombre de la Bolsa de los thelemitas, el último demonio al que hay que enfrentar para lograr el despertar. A pesar del aura claramente negativa que poseía, a finales de la década del 20 se creó, en la ciudad de Chicago, una sociedad bastante extraña: el Club Choronzon, famoso por su slogan “el atajo hacia la iniciación”. El creador de la agrupación era C. F. Russell, un mago que había vivido durante una época en la Abadía de Thelema junto a Crowley, quien terminó solicitándole que se fuera por comportamientos extravagantes y ligeramente desequilibrados (en buenos términos, a pesar de todo, pues la relación entre ellos era, como mínimo, complicada). Russell era matemático, en 1982 aseguró haber resuelto el Teorema de Fermat utilizando geometría proyectiva y el título de su autobiografía (de cuatro tomos) es Znuz is Znees. Y el Club, como su creador, tenía algunas peculiaridades: sus instrucciones eran claras y directas, pero a la vez con cierto sentido del humor, refiriéndose siempre a los no iniciados como “Trogloditas”. El sello de la Orden contenía en el centro la cifra 333, número de Choronzon.

El foco estaba de las instrucciones del Club (cuya orden interna tenía el nombre de G.:.B.:.G.:. y al igual que en el caso de la A.:.A.:., las siglas no significan nada o muchas cosas a la vez) estaba puesto en acelerar el lento proceso hacia la iluminación mediante la experiencia de tres crisis: la primera, el Velo de Paroketh; la segunda, el Velo del Abismo y por último una crisis sin nombre más allá del grado de Ipsissimus que probablemente convirtiera al iniciado en un Super Saiyajin nivel 4. De este modo y mediante versiones breves e intensas de los rituales buscaban que la persona accediera de manera más rápida a esos estados de conciencia superiores definidos por los grados de las órdenes mágicas tradicionales. Por ejemplo, de acuerdo a Mathers y Crowley, para lograr la Conversación con el SAG (a quien llamaban HOLY.:.DAIMON.:.) había que realizar un retiro espiritual de seis meses de duración —en la versión del Club de Choronzon (de acuerdo a las instrucciones dadas en el Liber AVD) el retiro era de sólo un día y medio. Detrás de todas las crisis se encuentra Choronzon, porque no sólo custodia el Abismo que separa el cuerpo del espíritu o la ignorancia de la sabiduría, sino también la vida de la muerte y la vigilia del sueño. Otra de las características de la Orden era la importancia de los trabajos de magia sexual, para lo cual promovían el uso de la marihuana. Louis T. Culling, miembro fundador del Club, escribiría más tarde el libro Magia Sexual resumiendo la mayoría de conceptos de la Orden sobre el tema.

A pesar de que el Club sigue activo en la actualidad, sus días de gloria terminaron en los 30s: se dividió en varias partes, la principal de ellas dedicada exclusivamente a la magia sexual entre hombres. La visión menos negativa que tenían de Choronzon (al compararla con el simbolismo predominante) quedó prácticamente en el olvido: en lugar de aceptar su lugar natural dentro de la necesaria noche oscura del alma que precede a la catarsis, siguió representando el mayor peligro al que se puede enfrentar un hechicero, un demonio digno de una película (mala) de Hollywood. Pero Choronzon volvería a cambiar, esta vez de la mano de Peter Carroll y la magia del caos. Carroll considera que tanto Choronzon como el Abismo, la Ciudad de las Pirámides el propio Holy Guardian Angel son bugs. Escribe en Psychonaut: “(el error) es la noción de un Self superior o voluntad verdadera, que ha sido apropiada indebidamente desde las religiones monoteístas. Hay muchos a quienes les gusta pensar que tienen un Self interior que es de algún modo más real o espiritual que su Self ordinario o inferior. Los hechos no lo confirman.” Según Carroll lo único que existe más allá de nuestra estructura psicológica es Kia (término prestado de la obra de Austin Osman Spare), pero es imposible aspirar a Kia: es vacío, anónimo. No tiene virtud ni bondad, no es luz ni oscuridad. Y Kia no tiene nombre, también le podemos decir HGA si queremos. Pero cualquier atributo o cualidad que le otorguemos es ilusorio, parte del “yo” que se busca trascender. No hay trascendencia, no hay iluminación. Ni siquiera hay un “yo” que iluminar, menos va a haber un demonio que impida la liberación. Si no hay un objeto trascendental al que aspirar, Choronzon se convierte en la representación de las obsesiones de la persona que quiere lograr la trascendencia: es en la búsqueda desesperada de un mundo más allá de este que creamos las patologías que dan forma al demonio que supuestamente deberemos enfrentar.

Siguiendo las líneas de la G.:.B.:.G.:.y en el marco de la magia del caos surgió en los últimos tiempos la “corriente 333”, en la que Choronzon (“el Exterminador de la Entropía” y el “Guardián del balance entre el Balance y la Falta de Balance”) pasa a ser directamente la figura central de una cosmogonía xenodimensional. Después de todas sus evoluciones Choronzon es dos cosas a la vez: por un lado el adversario interior, ese conjunto de miedos y obsesiones cuyo único rol parece ser el de boicotearnos. Por el otro, el Guardián es quien tiene la llave; Choronzon es también Yog-Sothot (el Acechador del Umbral): tanto destructor como guía a través de las dimensiones, el gran generador del cambio. En todos los casos no se trata de otra cosa que la sombra. Choronzon es la sombra y la sombra es Choronzon. Y la sombra no hay que enfrentarla sino reconocerla —enfrentarla, así como enfrentar a Choronzon, es peligroso. Pero más que peligroso, es un error: “Así como la Luz crea tu Sombra, yo soy la Sombra que crea tu Luz”. La sombra es la llave de la creatividad y la imaginación, el camino a la liberación (por eso es el Guardián y la Llave): y obsesionarse con cualquiera de ellas, con la liberación o con la sombra, conduce al único Abismo que existe: desperdiciar el tiempo en vez de disfrutar de la ilusión más grande de todas. Porque la historia de Choronzon, al fin y al cabo, es la historia de distintas ilusiones y el viaje progresivo hacia la Gran Ilusión que se esconde en el corazón de la realidad: la sombra, oscura y esquiva, peligrosa e infantil y que, por sobre todas las cosas, poderosa, nos conduce a la vida.

 

 Twitter del autor: @ferostabio