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¿Cuáles son los efectos de vivir en función de obtener la likes, en el gran aparador del mundo social?

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Nuestra cultura está dispuesta a hacer casi cualquier cosa por conseguir likes y en una sociedad donde las interacciones cada vez más se dan en las redes sociales, los likes se han convertido en la moneda de cambio. Anteriormente habíamos escrito sobre esto en ocasión del excelente video The Invention Of Loneliness, el cual muestra de manera lúcida cómo estamos editando nuestras conversaciones, nuestra imagen y nuestra vida misma para crear ciertas impresiones más aptas para el social media, alejándonos un poco de la espontaneidad de la comunicación inmediata y de su vulnerabilidad. Esta misma cuestión ha caído en el radar del brillante teórico de medios, Douglas Rushkoff. El autor de Media Virus y Programa o Serás Programado, escribe:

Si le preguntas a un adolescente cuál es el objetivo de las redes sociales, todos te dirán lo mismo: obtener "likes". Ya sea en Facebook, Twitter, Instagram, Tumblr los jóvenes usuarios entienden la moneda de este reino, y están más que felices de hacer lo necesario para acumular. ¿Pero esta divisa tiene un valor neutral, o viene con su propia agenda?

Vivir para los likes hace la carrera social de un adolescente más fácil, en algunos sentidos. Ahora ya existe un número que les permite saber qué tan populares son, qué tan bien resuena una foto con sus amigos o si su video tiene una oportunidad de catapultarlos al mundo profesional de la música, el skate o el twerking.  

Lo que tal vez no entiendan, sin embargo, es que el juego de los likes no está ocurriendo en un campo de juego parejo. Fue construido por compañías cuyas acciones de miles de millones de dólares dependen de generar tráfico —más likes, seguidores, favoritos— y vender los datos que pueden deducirse de esto.

Douglas Rushkoff hace reflexionar sobre cómo muchas de nuestras interacciones en las redes sociales se realizan en diferentes niveles y nunca pasan desapercibidas. No existe una interacción que no esté siendo medida por numerosas compañías y que no sea parte de una base de datos que algún día será analizada  —y monetizada— y que permita que se tomen decisiones mercadológicas o que se mejore la forma en la que nos dirigen publicidad personalizada. Si nos enamoramos y nos enojamos o vivimos una experiencia mágica en línea o simplemente hacemos lo que hacen nuestros amigos y le damos like a la página que le dieron like lo demás, esto está siendo vigilado de cerca y es parte de la montaña cada vez más grande de Big Data. Al mismo tiempo, esto también se interioriza en la forma en la que actuamos —nos sabemos observados, al menos por nuestros amigos y actuamos para complacerlos, generalmente, o para obtener algo a cambio. Los jóvenes están creciendo con un sentido de marketing personal que lo penetra todo. Esto tiene algunos contras, aunque también algunas ventajas.

Las marcas con mayor frecuencia voltean a ver a los jóvenes —o los llamados influencers. "En cierto sentido, buena parte de nuestra economía (o al menos las infladas valuaciones de NASDAQ) dependen de la actividad de los jóvenes en las redes sociales".  A diferencia de la generación MTV, en las que el empoderamiento estaba en la posibilidad de zappear los canales de cable o de elegir entre múltiples productos en el supermercado, hoy tenemos el universo de Internet para eligir entre cientos de millones de sitios. Pero en vez de escoger esta multiplicidad de medios, solemos inclinarnos por el mainstream, y restringir nuestra navegación a los mismos sitios. Sitios en los cuales nos podamos ver a nosotros mismos; los adolescentes de hoy tienen la posibilidad de verse entre sí. Algo que podría ser empoderante, si a cambio no otorgaran su atención: "están pagando con sus likes, sus favoritos y seguidores y se les paga con un nuevo camino a la fama". "Los chicos no son los clientes, son a la vez el producto y la labor involuntaria".

Los likes se pueden traducir realmente en un valor de cambio. Una persona con miles de seguidores aunque no sea famosa afuera, puede vender sus tuits o posts a marcas o a agencias de marketing, puede promover sus proyectos personales y puede hasta conseguir citas con mayor facilidad en el paisaje mediático actual. Algunos artistas, en la tiranía del like, incluso son evaluados conforme al número de seguidores que tienen antes de ser contratados para un evento o la publicación de un libro —para así determinar si éstos tendrán éxitos.

Así las cosas, incluso ha surgido una agencia de talento para las redes sociales promovida por el exfundador de Napster, "The Audience", la cual hace que jóvenes talentos digitales puedan cultivar su presencia en las redes sociales y capitalizarla vendiendo sus redes a diferentes marcas.

Rushkoff advierte que los medios sociales de nuestra era tienen ciertas características connaturales a su tecnología y si vivimos "sin una conciencia de lo que realmente quieren de nosotros, nadie está realmente siendo empoderado". El primer paso de un jugador inteligente es reconocer el estado de la cancha, notar que no es lo mismo dónde se juega. Esta conciencia permite capitalizar esfuerzos en social media, como también desprenderse de estas redes —cuando se nota que jugando en condiciones así, poco se tiene que ganar o incluso se arriesga salir lesionado.

Twitter del autor: @alepholo

 

 

A 25 años de que Tim Berners-Lee concibiera Internet, esta Red de redes evoluciona y transforma nuestras interacciones como ningún otro medio de comunicación en la historia.

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Este domingo 9 de marzo se celebran 25 años del nacimiento del Internet, marcado por un artículo seminal presentado por Tim Berners-Lee del laboratorio CERN de Suiza. Una idea genial inspirada en la libertad de la información —aunque hoy parece que la balanza no se decide y se puede inclinar a ese otro origen de Internet global, el militar, a partir de Arpanet.

Para festejar este cumpleaños un poco arbitrario de la Red, que es vasta y complicada, un proceso más que un momento, The Guardian enlista 25 cosas importantes de Internet, ya sean desafíos que enfrenta así como algunas de las cosas que han transformado nuestra civilización. Destacamos algunas y los remitimos a la lista del sitio británico.

The Guardian considera que una de las principales aportaciones de Internet es  "la innovación sin necesidad de permisos". No existe un centro de control, la información está distribuida y esto es el paradigma que al menos originalmente se buscaba por Berners-Lee: el brote de nodos o rizomas de innovación, hongos informáticos de creación.

Mientras que en realidad nadie es dueño de Internet, muchas de las cosas que se crean en la Red no son abiertas y libres. Por ejemplo, si algo se crea en una red como Facebook, la plataforma es dueña de esta innovación.

The Guardian considera que Berners-Lee es el heredero de Gutenberg, evolución de un mismo proceso de distribuir y liberar la información que tuvo su gran hito en la invención de la imprenta.

El Internet actualmente está dominado por las corporaciones: de los 100 sitios más visitados en el mundo casi todos pertenecen a corporaciones, con alguna excepción, como Wikipedia.

Hay una enorme desigualdad que equivale a leyes de monopolio no reguladas en la Red. Por ejemplo, Google puede prácticamente hacer que un sitio no exista si no lo "indexa" o si lo penaliza. Cuando Google cambia su algoritmo para los resultados de búsqueda, una revolución ocurre entre numerosos sitios equivalente al colapso del mercado de valores.

El Internet se ha convertido en una memoria prostética del mundo. Ya no nos acordamos o necesitamos acordarnos de datos que antes memorizábamos porque están a una búsqueda en Google de distancia. Se incrementa nuestra capacidad de manejar más información, ¿pero qué efectos tiene esto en nuestra retención o en nuestra capacidad de profundizar en la misma información? Algunas personas sugieren que Internet y el exceso de bits de información nos están haciendo estúpidos, otros creen que Internet mismo es una extensión de nuestra mente en evolución, una capa pensante que materializa la inteligencia y que cada vez somos más capaces de reconocer patrones.

El hipertexto o los hipervínculos, inventados en 1963 por Ted Nelson, muestran una sintaxis, una relación metalingüística que va más allá de Internet, es una red de relaciones que determina nuestra era: simultaneidad, superposición y multidimensionalidad.

Internet ha creado una explosión de plataformas personales para exponer trabajo creativo. Tumblr, Wordpress, Blogger, Vimeo, Youtube, Flickr, y muchas más albergan páginas de cientos de millones de personas que muestran su trabajo al mundo sin intermediarios. Más allá de la calidad de este trabajo, esto es algo que era inimaginable hace algunos años.

La idea de Berners-Lee era que el Internet fuera un medio read-write, en el que las personas pudieran modificar la estructura misma de las páginas, de alguna forma que todos fuéramos programadores. En la actualidad sólo los dueños pueden modificar las páginas. Este factor a fin de cuentas ha sido determinante en que las corporaciones dominen la Red.

El Internet es una muestra del poder del software. El software es "pura sustancia de pensamiento", lenguaje que se materializa. Una forma de magia secular.

Las revelaciones de Snowden sugieren que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos podría haber intencionalmente debilitado el protocolo de seguridad HTTP.

Hay una red profunda que no ha sido indexada de una magnitud de hasta 2.3 mil millones de páginas. Lo que conocemos como la Web es sólo la punta del iceberg.

Internet es el medio de comunicación que más rápido ha crecido en la historia. Y sus usuarios están igualmente acostumbrados a esa velocidad: la mayoría de las visitas a un sitio duran menos de un minuto.

Berners-Lee imagina una web semántica en la que los programas "sean capaces de analizar toda la data de la Red".

 

También en Pijama Surf: La memoria en tiempos de Google (de Akasha a Internet)