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10 selfies literarias cuentan las autobiografías del instante (FOTOS)

Por: pijamasurf - 02/06/2014

El 2013 fue el año de la selfie: esa imagen autóctona del Internet en que un sujeto se vuelve objeto de su propia mirada; que sirve tanto para elevar el ego como para llevar la cuenta de los cambios cotidianos que sufre el rostro, así como para servir de referencia a un paisaje, a un famoso o a un evento importante (en general, más bien, banal) de la vida.

Haciendo una sencilla búsqueda nos topamos con que los autores literarios también han incursionado en el terreno de la selfie: desde sus predecesores como Allen Ginsberg hasta fotos tan entrañables como el encuentro entre Salman Rushdie y Patti Smith, éstas forman un pequeño correlato de lo que podríamos llamar "autobiografía en una imagen".

Destaca en estos autorretratos la prevalencia del espejo como agente de la reflexión: la mirada vuelta sobre sí misma que implica toda selfie se ve multiplicada por las aguas fijas del espejo, multiplicando al sujeto, volviéndolo inasible, móvil, con un narcisismo celebratorio de la propia imagen.

Más selfies literarias aquí y aquí

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Estudio: El amor hace las cosas más dulces

Por: pijamasurf - 02/06/2014

Pensar en el amor es capaz de modificar nuestra percepción de la realidad y hacerla más dulce.

kissesLa neurociencia nos ha hecho ver que el amor puede verse como una droga, un coctel neuroquímico que altera nuestra percepción del mundo. Esta concepción del amor como un fenómeno neurológico tiene varias acepciones. Por una parte el enamoramiento, dicen los científicos, en su estimulante velocidad puede compararse con el consumo de cocaína. El amor, según muestra un nuevo estudio publicado en la revista Emotion, le da un sabor más dulce a la cosas, materializando la metáfora ampliamente difundida que relaciona al amor con la dulzura.

Investigadores de la Radboud University Nijmegen en Holanda se dieron a la tarea de probar si  las metáforas utilizadas en el lenguaje para describir el amor, asociadas con la dulzura, podían aplicarse a la realidad. En el estudio se le pidió a estudiantes que escribieran una experiencia sobre el amor romántico, los celos o algo neutral. Luego los participantes tuvieron que probar Ribena Pastilles (dulces de goma agridulces) y chocolates Meji Morinaga (también agridulces). Para perfeccionar el estudio los investigadores tuvieron que comer dulces por semanas hasta encontrar los que tenían un sabor equilibrado entre estos espectros de sabor.

Los resultados mostraron que aquéllos que habían imaginado y escrito experiencias románticas evaluaron las golosinas como más dulces que aquéllos que habían escrito sobre los otros temas.

Se hizo otro experimento en el que se utilizó agua destilada en vez de dulces para ver si el amor no era un emoción que hacía que las personas fueran sensibles al azúcar. Los resultados mostraron que de nuevo el amor hizo que el agua —que supuestamente era una nueva bebida— supiera más dulce, aunque no tenía ningún sabor.

El hecho de que los celos no afectaron los sentidos, revela según los investigadores que las metáforas deben de ser profundas y apoyarse en experiencas. El vínculo entre el amor y la dulzura podría remontarse a la infancia, cuando los niños reciben dulces y leche de sus madres.

 

[Scientific America]