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Una invitación a la Gran Obra: la intoxicación de los territorios incognoscibles y el arte de David Chaim Smith

AlterCultura

Por: David Metcalfe - 01/14/2014

David Metcalfe revisa el trabajo más reciente de David Chaim Smith, The Blazing Dew of Stars, donde plasma la poesía pura de la existencia, el código cabalístico de la creación, espejo radiante del lenguaje secreto del universo.

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“Me considero un cartógrafo esotérico, lo que me interesa es hacer mapas, mapear los territorios incognoscibles para una mente convencional”. 

-David Chaim Smith en una entrevista con Jay Babcock para la revista Arthur

 

“Dividir la fe conduce a un mundo destruido”

-David Chaim Smith, Kabbalistic Mirror of Genesis (El espejo cabalístico del génesis)

Existe una cantidad incontable de libros sobre gnosticismo contemporáneo, incontables celebridades que pretenden haber alcanzado la realización, múltiples esfuerzos académicos que intentan analizar temas esotéricos, y siglos en los que los dogmas religiosos han ensombrecido con todo tipo de formas y tonos cualquier posibilidad de realización, sin embargo, hay unas cuantas personas que sinceramente pueden afirmar que siguen un camino sin camino. Esto es particularmente cierto de aquellos que en público se comprometen con su práctica.

Actualmente pocas personas que publican en el campo del esoterismo de Occidente tienen proyectos que resuenan con las verdades más profundas de la práctica que se encuentra en los clásicos de esta misma tradición. Entre los miembros de este grupo selecto se encuentra David Chaim Smith, un practicante contemplativo que radica en Brooklyn y cuya obra es un ejemplo admirable de la revelación gnóstica contemporánea (¡si acaso la conciencia atemporal se puede calificar como contemporánea!), emplea el lenguaje de la cábala clásica y la tradición esotérica de Occidente para transmitir su mensaje. Nos encontramos con un sutil y sorprendente disfraz, uno de esos momentos preciosos en los que lo oculto a simple vista resuena y brilla con una claridad luminosa en la oscuridad de nuestra sombría era tecnosalvaje.

Sabiduría desde la tierra del sacrificio

A pesar de la promesa de mayor conectividad, los medios contemporáneos tienen una naturaleza constrictiva que con frecuencia permite la demonización acrítica de la espiritualidad tradicional; fomentan una falta de expresión de la complejidad de estas tradiciones y sus formas vivas, en desarrollo. Lo que encontramos en la obra de David Chaim Smith es un ejemplo de cómo estas formas tradicionales pueden ser abordadas, evitando las mundanas fachadas políticas en las que se enfoca el diálogo religioso. También representan una interacción compleja entre el trabajo práctico del autor/artista, el medio a través del cual se expresa ante su público, y el sentido cabal misterioso que abre nuevos caminos para nosotros cuando experimentamos su trabajo.

Al presentar a Smith en una entrevista reciente, Jay Babcock, de la revista Arthur, se refiere a su imaginario como “El tipo de trabajo que generalmente sale a la luz accidentalmente, décadas después de que un recluso ha muerto o desaparecido (o ha sido internado en una institución): es trabajo devocional, extraño y cargado, que ha sido rescatado de un basurero, mientras que los detalles de la vida del artista y su práctica se han convertido en polvo”. Una declaración interesante que nos sugiere un indicio de donde la obra de Smith encuentra su potencia.

La contemplación devota requiere que la persona alcance los siguientes estados: la desaparición, muerte, regreso al polvo y la aniquilación final hacia el ser/no ser, al tiempo que se mantiene vivo. Aun así, ésta es la etapa preliminar antes de la continuación de la práctica. El nombre del tercer libro de Smith The Sacrificial Universe (El universo sacrificial) trata de este estado de desapego, un desapego fuera del nivel consciente al que muchos están acostumbrados, especialmente en este mundo de distracciones.

Si uno busca expresiones de contemplación devota, generalmente encuentra una versión conceptualizada con palabras de más, incapaz de abrir el embriagante perfume de la experiencia misma, el lenguaje del crepúsculo cifrado de ese estado todavía sin nacer que seduce a los que se encuentran al exterior para acercarlos al altar sacrificial que habilita el primer paso del proceso. Es erróneo pensar que aceptar una invitación a los niveles más profundos de la contemplación es otra cosa que aceptar el camino más difícil, requiere la atención más constante e incondicional para llevar a cabo la aniquilación absoluta de los débiles lazos con la identidad filial.

El sacrificio reflexivo es el camino absoluto. Durante el momento intangible de la percepción, cada actividad sensorial ofrece su semilla a la matriz de cada campo sensorial.

-David Chaim Smith

Como parte de su disciplina espiritual, Smith vive retirado y pocas veces hace apariciones públicas. Este estilo de vida es necesario para ayudarlo a cultivar la práctica que le permite crear piezas visualmente asombrosas, sin embargo, lo que vemos en éstas es sólo la superficie de su obra. Muchos de los artistas y creativos de la actualidad crean un culto a su personalidad, sin embargo, en el caso de Smith, su trabajo emerge y eclipsa a su creador, alcanzando una vida propia mediante un acto sacrificial que existe en el centro de la creación.

Smith no se disculpa por esta autoaniquilación en su trabajo. Como dijo recientemente, “Después de que te has lastimado y a otros, cuando has insultado a todos, quemado todo, lo has pisado, has comido todo y lo has hecho mierda… ¿qué queda? Nada. ¿Qué se puede hacer con nada? Nada. Aquellos que saben de lo que hablo lo reconocerán de inmediato, pero pocos podrán hacer algo al respecto. Y serán aún menos los que puedan usarlo para iniciar su proceso más allá de las aspiraciones espirituales en la vida convencional. Es el máximo comienzo: desnudo y crudo. No se puede desvelar más que cuando no se tiene nada que perder. El proceso realmente comienza en ese momento, y solo en ese momento”. Sin embargo, al contrario de muchos artistas que parecen estar mucho más abiertos, él mantiene una presencia activa en Facebook, con el propósito de entablar una relación con las personas que sinceramente buscan explorar el paradójico misterio de la Nada manifestada.

Blazing Dew of Stars- Structural Balance of Substanceless Dreams

La síntesis más allá del sincretismo

Yo enseño mediante libros y el contacto personal. Mi territorio es la ciencia y la universidad, no los llamados círculos ocultos.

-Eugene Canseliet, escritora y alquimista de origen francés

Al estudiar el material de Smith uno encuentra algo fascinante. Donde las ideas sincréticas usualmente tienen grietas causadas por uniones artificiales, aquí encontramos un camino que se enhebra a través del corazón de las tradiciones esotéricas con una integridad obvia. Uno podría considerar de esta manera el eterno discurso filosófico, sin embargo los practicantes de la filosofía perenne rara vez están casados con la misma, más bien se mantiene como el dominio de los académicos, quienes en pocas ocasiones cuentan con la sabiduría o la experiencia práctica para presentar algo sin las sutiles fallas que degradan la enseñanza, a pesar del conocimientos que puedan tener.

El trabajo de Smith nos ofrece una embriagante porción de gnosis, algo que se puede apreciar como la poesía pura de la existencia, o como algo que puede convertirse en un peldaño hacia las profundidades del misterio existencial para aquellos cuya búsqueda es seria. Esta es una invitación, del tipo que ocasionalmente se extiende a las personas que esperan pacientemente la apertura de las promesas del camino sin camino.

Como respuesta al lanzamiento del más reciente libro de Smith, The Blazing Dew of Stars (El abrasador rocío de las estrellas), el maestro budista Traktung Yeshe Dorje Rinpoche reconoció la influyente e integral naturaleza de la obra:

Este tipo de trabajo es como una célula madre en el cuerpo espiritual de la humanidad… capaz de transformarse en formas multicolor para brindar lo que se requiera para la contemplación profunda.

El trabajo de Smith es importante no sólo por su profundidad práctica y filosófica, también lo es por su integración en la práctica contemporánea dentro del desarrollo de una tradición viviente, aunque sea una tradición generalmente ignorada por aquellos que buscan formas externas para satisfacer su curiosidad.

Los secretos más allá de la erudición

La verdadera tradición no se encuentra en la erudición académica. La academia rara vez se interesa en abrir o quitar las persianas mitológicas que mediante el acumulación cultural rodean las cuestiones centrales del trabajo contemplativo. La práctica devota contiene la verdadera tradición. Mientras que la erudición puede ayudarnos a entender algunas de las cuestiones históricas que rodean a Smith, jamás nos guiarán hacia un entendimiento más profundo de la sabiduría a la que podemos acceder a través de sus asombrosas piezas visuales.

Debemos ser cuidadosos cuando descubrimos algo tan audaz como la práctica de Smith, ya que con frecuencia encontramos nuevas ideologías que escarban en busca de símbolos tradicionales que puedan dar profundidad a su práctica. Son raras las ocasiones en las que voces fuertes emergen públicamente para acoger la potencia de las tradiciones vivientes. Sin embargo aquí, en el trabajo de un practicante radicado en Brooklyn, Nueva York, encontramos la clave de una verdadera tradición atada a la existencia y definida por la realidad. Una de las dificultades de acercarnos a ella son los pocos ejemplos contemporáneos capaces de brindarnos un punto referencial. No nos encontramos frente a otro sistema cabalístico interpretativo, y definitivamente no es un ejemplo de esoterismo popular.

Como Babcock apunta en la introducción de su entrevista con Smith:

Lo que más me intrigó de la obra fue su proveniencia difícil-de-entender: estas piezas podrían haber sido incluidas en el compendio de maravilloso arte alquímico medieval Alchemy and Mysticism de Alexander Roob, (Taschen).

De nuevo encontramos un indicio de lo que encontraremos en el trabajo de Smith. Sus piezas pueden ser comparadas con arte medieval alquímico porque Smith no nos presenta una fachada, sino una imagen genuina  de la Gran Obra, en todo su esplendor multicolor, un cuerpo vivo alimentado por distintas corrientes exotéricas pero provenientes de una misma fuente. Sin miedo a acercarse al corazón de la tradición occidental, mediante su trabajo nos asegura que “el mensaje central de la alegoría edénica es que cuando la percepción no oscurece a la Divinidad, todo es dicha. De hecho, la palabra Edén significa DICHA”. El trabajo de Smith desafía una definición sencilla del cuerpo, la mente y el espíritu, y sus dibujos son portales gnosémicos que conllevan una exploración más transingente, un compromiso más profundo con las nociones relegadas a un campo meramente teórico, a la idealización o comprensión periférica de aquellos que se acercan a los caminos devocionales, sean eruditos, escépticos o practicantes especulativos.

Smith ha hecho pública esta invitación a través de sus libros, un sencillo sitio y mediante las imágenes e insights que comparte en su página de Facebook. Él cree que para acceder a la intoxicación de los territorios incognoscibles “debes aprenderlo siguiendo una tradición oral, no una escrita. Se supone que debes vivirlo y hablarlo con alguien que sepa al respecto”. Uno de los aspectos más singulares de su práctica es que, a pesar de llevar una vida retirada y de dedicarse a la contemplación, hace amplio uso de los medios digitales.

He conocido a pocos magos, aquellos cuyas intenciones igualan sus palabras, cuyas letras manan de la perfección de su realidad adoptando la forma de un fluido intercambio de sueños. Alguien así puede utilizar una serie de sílabas cubiertas de aspiración para  pronunciar un gólem, una supernova o una simple profusión de belleza.

No es posible tejer mundos con juegos de palabras, a menos que cese la ficción entre el sujeto y el objeto y la naturaleza de continuum mágico de lleve a cabo. Todo esto está fundamentado en la realización gnóstica de la naturaleza de la mente. ¿Entre nosotros quién podría reivindicar esto? ¿Quién de nosotros se coloca para burlarse del logro?

-David Chaim Smith

Smith ha dejado claro que su trabajo es un trabajo vivo, para entender completamente lo que representa debemos acercárnosle activamente. Algunos pueden burlarse de esta declaración, ya que en la actualidad son pocas las personas audaces que se atreven a creer que algo así es posible, que una tradición viva, con una transmisión de conocimiento real, está disponible abiertamente, pero no sólo es posible, también es muy real y está presente en el trabajo de Smith, con toda la apertura que este le permite.

 

El abrasador rocío de las estrellas

Al presentar su libro más reciente, The Blazing Dew of Stars, Smith nos presenta la expresión más completa de su proceso contemplativo hasta ahora. Es un viaje radical e intransigente que desbarata las percepciones comunes de la realidad y la autoidentificación. Además, desglosa la errónea concepción donde el teísmo y el ateísmo son más que dos polaridades cosificadas en el mismo viaje egoísta.

Con una radical exégesis visionaria no-teística, Smith honra la divinidad de la poesis al pie de la letra, partiendo la cáscara de la vocal y las consonantes para alcanzar su intangencial núcleo interior, el lugar secreto que vierte de la “fuente de la sabiduría” que sólo puede ser descubierta después de que la cáscara externa ha sido digerida. Su práctica es gematría casi pura, pero una gematría del simbolismo, sin el dogma y la mitología que sostiene la conceptualización egocéntrica que ha terminado con el camino de tantos buscadores. Al trabajar con asociaciones mito-poéticas, a un nivel que se mantiene accesible para el pensamiento poético, abre espacios inimaginables para una visión transformativa.

Cada momento y lo que contiene se consume de inmediato por el fuego de la extensión del espacio, se disuelve de inmediato en el instante de la coagulación. Una ofrenda suprema a la Nada, empapada con aspiración gnóstica.

Mi comida, que es una ofrenda del fuego, es un dulce gusto que ofrecerás cuando sea la estación correcta. Esta es la ofrenda hecha por el fuego que traerás a Jehová como una ofrenda ardiendo continuamente (Números, capítulo 28).

Es probable que estas palabras bíblicas hayan sido ignoradas por la gran mayoría de personas que profesa un gusto por ese tipo de cosas. Aquí encontramos el origen común, revelado más allá de los discursos forzados de los tele-evangelistas o hasta de los serpenteantes discursos de los místicos contemporáneos, esta gnosis, cruda y pura, no se parece a nada escrito por un autor vivo. En una fuente tan aparentemente común encontramos que ese calor renovado da pie al florecimiento de la inspiración, el cual ha estado ensombrecido demasiado tiempo.

Una invitación

El trabajo de Smith nos plantea un problema. Con frecuencia aceptamos trabajos estéticamente bellos cuya invitación a una profundidad mayor permanece oculta por la práctica tácita de la creación. Sin embargo, Smith teje un continuum de instrucción textual, simbólica y biomórfica en el cuerpo de su obra publicada, que también incluye su presencia en los medios digitales. Ésta pide a los que la descubren que la acompañen y, al hacerlo, deben también intentar recorrer los caminos sutiles que juegan con la práctica espiritual para entrar en el estado embriagante de la poesis sublime que ahí yace.

¿Cuántos aceptarán el llamado? Nadie puede decirlo, pero aquellos que llegan a probar la fuente reciben un atisbo de asombro poético, poco común en la actualidad —y sólo por esto, sólo para y por ti mismo el trabajo de Smith se convierte en un tesoro digno de buscarse. 

 Twitter del autor: @davidbmetcalfe

La filantropía avanzada por los grandes íconos del capitalismo tiene una serie de matices que nos hacen reflexionar sobre si es parte de una política estratégica para cuidar intereses y convertir a modelos neoliberales a países subdesarrollados.

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Recientemente Bill y Melinda Gates publicaron la carta anual de su fundación , en la que se muestra una visión sumamente optimista de su trabajo y del panorama mundial. En esta carta anuncian su visión de que, con la ayuda extranjera , en 2035 se erradicará la pobreza en todo el mundo. Bill Gates desde hace unos años ha dedicado buena parte de su tiempo a esta fundación que tiene como misión "reducir la pobreza en el mundo" y mejorar la educación en Estados Unidos a través del "acceso a las tecnologías de la información". La fundación ha gastado más de 28 mil millones de dólares desde su creación, lo que la convierte en la más grande fundación privada del mundo.

No es es de sorprenderse que esta fundación sea objeto de numerosas críticas y conspiraciones. Bill Gates es miembro del Grupo Bilderberg y uno de los hombres más ricos del mundo, lo cual inmediatamente lo vuelve objeto de críticas según la visión polarizada de que el mundo es controlado por una élite. Por otro lado, Gates es alabado por muchas personas que lo consideran más bondadoso que su contraparte de "genio millonario de la tecnología", Steve Jobs. Un hombre que, en esta concepción, habría dejado de lado la ambición insaciable del capitalismo para dedicarse al servicio, al filantrocapitalismo, redimiendo la máxima de que el poder corrompe y exponenciando su poder en capacidad de ayuda. Lo que queda claro aquí es que, de cualquier forma, Bill Gates tiene leverage ("influencia" o, de manera más literal, "palancas"). 

¿Cómo mueve su poderosa palanca Bill Gates? ¿De manera completamente desinteresada, según el espíritu esencial de una fundación filantrópica? ¿O según sus propios intereses, de manera estratégica, apuntalando un sistema económico que es también un modelo de estilo de vida, que en su manutención asegura la primacía de un grupo selecto de personas? Una de las críticas más serias que se le hace a la fundación de Gates es que busca mejorar el mundo principalmente a través de la promoción de políticas públicas que suelen mejorar las ganancias de inversionistas extranjeros en países del llamado tercer mundo, particularmente en África. Es decir, se sugiere que la ayuda es una especie de gancho o condición con la que se presiona o endulza a gobiernos extranjeros para que se implementen medidas de salud o proyectos de desarrollo tecnológico, como pueden ser la aplicación de vacunas, el uso de computadoras o de semillas genéticamente modificadas y otros métodos agronómicos —todos éstos suponen ganancias para compañías extranjeras. 

Este esquema en el que Gates aparece más como un evangelista del capitalismo que opera no sólo para la conversión de los pueblos al dogma, sino, como ocurrió con la evangelización cristiana, para que en esa conversión se asegure la preeminencia de su poder, se refuerza por su participación en diferentes empresas, muchas de las cuales han sido seriamente cuestionadas desde un punto de vista ético. La mejor forma para atestiguar los verdaderos intereses de las compañías y empresarios suele ser simplemente revisar sus inversiones y sus sociedades, ya sea directamente o a través de compañías fantasmas o fronts. En el 2013, la Gates Foundation tenía 16.8 mil millones en acciones, incluyendo 9.4 millones de acciones de McDonald's (5% de su total), 15 millones de acciones de Coca-Cola (más de 7 % de su total, lo que significa más mil millones de dólares). En su historia, la fundación de Bill y Melinda Gates ha tenido millones de acciones de compañías farmacéuticas como Schering-Plough Corporation (14.9 milliones), Eli Lilly & Company (1 millón), Merck & Co. (8.1 milliones) y Wyeth (3.7 milliones). Desde el 2008 se han asociado con Glaxo Smith Kline para ofrecer masivamente vacunas de malaria en África. La mayor parte de las acciones y del capital de la Fundación Gates están invertidos en el conglomerado Berkshire Hathaway, el cual tiene acciones de grupos como Wal-Mart, Nestlé, y farmacéuticas como Glaxo Smith Kline y Sanofi Aventis.

[caption id="attachment_69644" align="aligncenter" width="614"]journal.pmed.1001020.t003 Tabla de 2009[/caption]

Quizás las participaciones más polémicas de la fundación Gates son su compra de 500 mil acciones de Monsanto (valuadas en 23 millones de dólares) y su asociación con el agrogigante Cargill para desarrollar soya genéticamente modificada e introducirla en países como Mozambique. No es secreto que Monsanto ha sido vinculada con el desarrollo de pesticidas y demás agrotecnología que representa serios peligros para la salud; igualmente, ha sido acusada de pasar de largo las regulaciones locales para inundar el mercado con sus productos.  La relación de Gates con los dos agrogigantes más agresivos del mundo genera preocupación sobre la introducción,  "en el nombre de darle de comer al mundo", del método de agricultura de alta tecnología de Estados Unidos en África donde podría ser inapropiado, contraproducente y probablemente poco respetuoso de los agricultores locales y su ancestral relación con la tierra.

Estas participaciones en compañías cuya reputación es cuestionable en lo referente a la misión base de "ayudar a crear un mundo mejor" son excusadas bajo la contención de que la Fundación Gates se maneja como un ente que toma decisiones financieras con el fin de aumentar sus ganancias para poder simplemente tener más dinero y ayudar más. Pero lo cierto es que la Fundación Gates trabaja de la mano en proyectos filantrópicos con compañías como Coca-Cola o algunas de las farmacéuticas que tiene como socias y sería quizás un poco ingenuo pensar que no cuida los intereses de estas compañías (que son sus intereses) en sus donaciones "desinteresadas" y en las decisiones de su junta directiva al formar relaciones con gobiernos extranjeros y abrir canales de inversión.

Que existe un conflicto de intereses en la labor de la Fundación Gates ha sido la inquietud  de expertos de la Universidad de Harvard y de la London School of Tropical Medicine and Hygiene, quienes en un trabajo de investigación publicado en PLOS Medicine, manifestaron su preocupación sobre  el nivel de confianza que esta fundación merece. Específicamente haciendo énfasis en lo que pareciera ser una contradicción moral: una compañía que tiene una importante injerencia en la salud pública de numerosos países y que a la vez ha invertido en bebidas gaseosas y dulces que dañan la misma, o en compañías que basan sus ingresos en la generación de enfermedades. Sonia Shah, escribiendo en Le Monde Diplomatique sobre esta investigación señala:

De manera privada un experto en salud global me dice que sospecha de que el involucramiento del sector privado en la guerra contra la malaria pueda ser una forma novedosa de capitalismo del desastre, con los donantes corporativos de hoy a la salud global convirtiéndose mañana en los dueños corporativos de los accesos a la salud de la gente.

 

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Bono

El cantante de la banda irlandesa de rock U2, Bono, se ha convertido en la imagen de póster de la celebridad activa y supuestamente comprometida con ayudar a los pobres. Bono le pide a los presidentes de Estados Unidos que condonen la deuda; Bono habla con el Papa y se sienta con el Dalai Lama y negocia ayuda ("sin intereses" ) para los países subdesarrollados o emite mensajes alentadores de buena vibración. Bono lanza una marca de ropa para ayudar a los niños en África. Como su nombre lo indica, Bono, "el bueno", es la imagen andante de un "rockstar con una causa", otorgándole a la filantropía la necesaria carga de coolness en un feedback loop: coolness también para su persona, que es una marca. La celebridad de Bono se ha fundido con su filantropía en un continuo espectáculo —el show lo justifica todo. Una mirada atenta, sin embargo, fácilmente detecta cierto cinismo en la faz de Bono, la cual Bret Easton Ellis confundiera con el mismísimo diablo en una de sus novelas en un momento de paranoia cocainómana.

De reciente publicación, el libro Bono: en el nombre del poder, del periodista irlandés Harry Browne, hace una radiografía de la vida del cantante y su participación clave en esa forma de altruismo capitalista que permite a grandes corporaciones obtener grandes ganancias, ya sean directamente económicas o indirectamente: medidas en reputación, greeenwashing y demás técnicas y recursos que luego se transformarán en ganancias económicas. La tesis de Browne es que

Bono ha hecho más daño del que parece, ya que se ha convertido en portavoz de la élite occidental, al defender la visión y el modelo económico neoliberal de personajes como George Bush, Tony Blair, Jesse Helms, Condoleezza Rice, Bill Clinton, Steve Jobs y Bill Gates, por nombrar algunos

Bono, el cabezaparlante, figura visible, ha recibido beneficios de su acting-out, pitazos para participar en jugosas venture capitals como Facebook (que tiene a Bono entre sus máximos beneficiarios). Browne comparte el mismo argumento: el modelo de ayuda está basado en la aceptación incondicional de las políticas neoliberales, y Bono es una especie de brazo propagandístico o títere de sonrisa colmilluda.

Según el editor del libro y director de la editorial Sexto Piso, Diego Rabasa, la investigación: refleja cómo los corporativos trasnacionales, tienen cada vez más influencia y poder a través de un supuesto altruismo, pero que en realidad encubre toda una operación financiera de alcances globales, como representantes de un neoliberalismo salvaje.

Al igual que Gates, Bono también tiene una serie de conductas corporativas que ponen en duda la autenticidad de su intención de ayuda, por ejemplo su marca de ropa lanzada para fomentar el valor del “Made in Africa” que está hecha en China y luego es vendida.

 

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El dinero que se gira a los "países pobres" y a las personas desamparadas no es un dinero libre. No es "gasta este dinero como te convenga", es "usa este dinero para lo que nosotros sabemos que te conviene": es dinero que reafirma un modelo económico y un estilo de vida de raíces capitalistas. A fin de cuentas este dinero es una especie de respuesta inmediata, a corto plazo (muchas veces a lacerantes problemas creados por el mismo capitalismo), que impide un posible desarrollo a mediano y largo plazo independiente (un poder autónomo de un país de autodeliberar). Es dinero regulador, homogeneizante. Un ejemplo de cómo este dinero podría estar condicionado es el siguiente: una empresa extranjera anuncia que donará una cantidad en ayuda a la tragedia sufrida debido al huracán Katrina en Nuevo Orleans. Su ayuda es bienvenida, pero cuando condiciona esta ayuda —aunque sea tácitamente— a su participación en la reconstrucción de Nuevo Orleans no podemos decir lo mismo. Lo cierto es que los modelos de ayuda del filantrocapitalismo en muchos casos, como parecen ser el de Gates y el de Bono, parecen estar comprometidos. La ayuda nunca es desinterasada: es una forma sofisticada de capitalizar los propios intereses.

Para Slavoj Zizek el altruismo es una forma de humanizar el capitalismo y de hacer sus atrocidades tolerables, de reparar con una mano los daños que se siguen haciendo con otra: una hipocresía. De manera radical:

Se imponen la tarea seria y sentimental de remediar los males que ven, pero sus remedios no curan ese mal, sólo lo prolongan, sus remedios son parte de la enfermedad, quieren solucionar los problemas de la pobreza manteniendo a la gente pobre viva o divirtiéndolos, pero esto no es una solución, es sólo un agravante de la dificultad, el objetivo adecuado es reconstruir la sociedad de tal forma que la pobreza sea imposible —y las virtudes altruistas han impedido este objetivo. El peor dueño de esclavos es el que era amable con sus esclavos, ya que impedía que se dieran cuenta de los horrores del sistema e impedía que fueran entendidos por aquellos que lo contemplaban. La filantropía degrada y desmoraliza: es inmoral utilizar la propiedad privada para aliviar los horribles males que resultan de la institución de la propiedad privada.

 

Twitter del autor: @alepholo

También en Pijama Surf: La recolonización africana de las celebridades: mapa de una invasión altruista

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