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Estas son las cosas que hacen que una pareja sea feliz, según la ciencia

Sociedad

Por: pijamasurf - 01/30/2014

Investigaciones sobre lo que hace que las parejas duren y sean felices, según la mano fría de la ciencia.

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De acuerdo con un estudio de Sara Boboltz para el Huffington Post, la compilación de estos puntos forma “la relación más feliz del mundo”. Su investigación está basada en décadas de estudios que han intentado localizar exactamente qué es lo que hace a una pareja feliz. La siguiente es una selección de los consejos más interesantes que cita Boboltz; el resto de los predictores científicos son demasiado obvios: estar genuinamente feliz por el otro; reírse de los mismos chistes; ser sexualmente activos; no estar aburridos el uno del otro; tener el mismo interés por la fiesta y las sustancias.  

Entonces, de acuerdo con las investigaciones, la pareja más feliz es la que…

 

No manda demasiados mensajes de texto.

Investigadores de la Universidad de Brigham Young encontró que las parejas que se disculpan o toman decisiones por medio de mensajes de texto tienden a ser menos felices en su relación. Lo mejor, obviamente, es verse en persona o de perdida llamar.

 

Ya no pelea mucho, pero lo hizo en algún momento.

Un estudio de Florida State encontró que parejas que tuvieron “conversaciones acaloradas pero honestas” en los principios de su relación son más felices a largo plazo.

 

Uno es primogénito y el otro es el último hijo.

Algunos psicólogos afirman que cuando el más chico de su familia y el más grande de la suya se unen, tienes a una persona que generalmente disfruta de que lo cuiden y otra que tiende a cuidar de los otros. Ésta, de acuerdo a ellos, es una de las mejores parejas.

 

Contribuye equitativamente en los gastos del hogar.

Aquellos que están de acuerdo en compartir las tareas del hogar y los gastos tienden a sentirse más satisfechos en su relación, según un estudio conducido por UCLA.

 

Son homosexuales.

Recientemente Open University publicó un estudio  de 5,000 personas que sugiere que las parejas homosexuales son “más felices y más positivas” acerca de su relación. Las parejas heterosexuales, por otro lado, tendieron menos a dedicar tiempo al otro, encontrar intereses comunes y comunicarse bien.

 

Son heterosexuales pero uno es feminista.

Un estudio de Rutgers encontró que los hombres y mujeres con parejas feministas estaban más satisfechos en su relación heterosexual.

 

Ella es más atractiva que él.

Una mujer más atractiva lleva a los hombres a sentirse más satisfechos en su matrimonio, e interesantemente, a las mujeres también. Lo mismo no funciona si ellos se consideran más atractivos que sus parejas, según una investigación de la Revista de Psicología Social.

 

Ambos fueron a la universidad.

La Universidad de Pittsburg publicó un artículo en que afirman que la educación y la inteligencia son dos de los aspectos más importantes en una pareja.

 

Cabe mencionar que la mayoría de estos puntos no son algo que una pareja pueda decidir o diseñar antes de involucrarse con alguien que le gusta (como que sea un primogénito o que sea feminista), pero los esfuerzos de la ciencia en torno estos temas no dejan de ser fascinantes (a la vez que si los queremos aplicar, ridículos). Seguramente estos hallazgos científicos cambiarán mientras las relaciones continúen evolucionando. Son, por ahora, nociones generales de lo que parece funcionar mejor.

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"El arte de besar", una guía de 1936 sobre los deleites de la boca

Sociedad

Por: pijamasurf - 01/30/2014

Hace tres generaciones, el arte de besar era cosa seria. O al menos para el autor de este manual que discurre en las tácticas y trucos de los distintos tipos de besos que se pueden practicar.

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Besamos por las razones más extrañas. Para demostrar cariño, para empezar un acto sexual (o terminarlo), para saludar a otros (o despedirlos), para divertirnos. Los psicólogos evolucionistas han llegado a la conclusión de que lo que hoy conocemos como un “beso” fue en algún momento una forma de alimentación que consistía en masticar la comida y pasarla a la otra boca, casi siempre de los hijos. Pero hoy en día, sugieren, un beso es un indicador del tipo de pareja potencial que el otro podría ser para ti, a nivel hormonal.

La imagen pública del beso comenzó como un tabú, hasta que en 1896 apareció por primera vez en el cine y de ahí proliferó. Una de las apariciones más curiosas es la que, en 1936, creó un hombre llamado Hugh Morris. The Art of Kissing es un panfleto ilustrado en el que el autor guía a parejas jóvenes en las técnicas, trucos y “métodos aprobados de besar” de la época. Lo mejor de todo es la suposición del concepto de “amor cortés” que se tenía en la época, y que se representa jocosamente en este manual. El oportunismo de Morris es evidente (¿quién no compraría un libro “decente” sobre un tema cuasi-sexual?), y está dirigido a los hombres que, claro, eran los que siempre daban el primer paso. Pero la lectura te transporta a otro lugar, en otro tiempo, en otra cultura.

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La sección en “cómo besar mujeres con distintos tamaños de boca” aconseja:

Cuando la boca de la mujer es del tipo pequeño, capullo de rosa, entonces uno no tiene de qué preocuparse… De cualquier manera, hay muchas mujeres que tienen los labios amplios y generosos […] La técnica para besar esos labios es distinta. Para que uno pueda permitir que sus labios permanezcan centrados, habría amplias expansiones de labios, intocados y, por lo tanto, desperdiciados. En tales casos, en lugar de permanecer adherido al centro de los labios, el joven debe levantar sus labios, parando bastantes veces para dar un beso firme a su paso. Cuando hayas hecho una vuelta completa a los labios, regresa inmediatamente al capullo del centro y deléitate ahí. Deléitate como lo hizo el amante de Fátima en el poema de Tennyson […].

Luego bebe la miel.

Como una abeja se posa sobre los fragantes pistilos de las flores, y bebe el néctar para la miel, así debes beber el néctar de entre los labios de tu amada. Y es néctar. Es esa mezcla hay un símbolo de la divina comunión de los espíritus de dos almas gemelas, unidas en los lazos de amor indisoluble.

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Después de varias descripciones en este tono, el delicado autor prosigue ennumerando varios tipos de beso:

El beso aspiradora, en el cual preparas a la dama con algunos movimientos de lengua y cuando menos se lo espera “succionas como si estuvieras tratando de sacar los contenidos de una naranja”.

El beso danzante, una manera “muy disfrutable de besar. Qué más se podría pedir que una pista de baile sutilmente iluminada, los ritmos tiernos de un vals tocado por Wayne King, los brazos alrededor del otro…”

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El autor concluye de manera predecible y necesaria: “Un beso nunca podrá ser absolutamente definido. Cada beso es distinto del anterior y del siguiente".